Los profesores de la UASD financiamos la educación superior

Por Carlos Luis Baron domingo 8 de julio, 2012

Si comparamos la cantidad de profesores universitarios existentes en el país con la cantidad de estudiantes que cursan sus carreras en todas las universidades dominicanas, fácil será arribar a la conclusión de que somos los profesores de la UASD quienes financiamos la mayor parte de la educación superior en República Dominicana.

Según la ministra Ligia Amada Melo, el país cuenta actualmente con 13,484 profesores universitarios, distribuidos en unos 35 centros de educación superior. El total de los estudiantes universitarios ronda los 380 mil, de los cuales 195 mil (más del 50%) están inscritos o matriculados en la UASD, donde apenas hay 2,600 profesores y profesoras.

Las cifras hablan bien claro, casi 11 mil profesores de las universidades privadas tienen bajo su responsabilidad la formación profesional de 185 mil jóvenes, mientras 2,600 profesores de la UASD llevamos sobre nuestras espaldas la formación de 195 mil futuros profesionales.

Esa dura realidad es fácil de comprobarla en cada cuatrimestre. Aulas con 80, 90 y hasta 100 estudiantes es un espectáculo que se viene repitiendo desde los años 90s, cuando se inició un nuevo “boon” en la matriculación de la UASD, producto del impacto de las políticas de ajustes que desde entonces vienen aplicando los gobiernos dominicanos y que tanto “golpean” a la clase media, que ve reducir cada año su capacidad “operativa”.

Familias de clase media, que antes inscribían a sus hijos en las universidades privadas, han optado por matricularlos en la vieja casa de estudios, obviando sus deficiencias y los esporádicos disturbios que grupos de encapuchados escenifican en los alrededores del campus.

De los 2,600 profesores de la UASD, alrededor de 900 trabajan a tiempo completo, porque tienen una sobre carga de 42 créditos semanales, cuando antes el máximo era de 25 créditos. Un profesor adjunto, por ejemplo, con 42 créditos semanales, devenga un salario mensual de 80 mil pesos, de los cuales le quedan 55 mil “limpios”, porque las retenciones y descuentos se “tragan” alrededor de 25 mil cada mes.

Con 55 mil pesos ningún profesional podrá llevar una vida digna en un país con una presión tributaria de las más altas de América Latina. Ese profesor universitario, a tiempo completo en la UASD, explotado, debe seguir buscando otras entradas adicionales para “cuadrar” sus gastos mensuales, que junto a su familia de 5 miembros, necesita 140 mil pesos netos para vivir con cierta holgura en momentos de tantas angustias como los actuales.

Y el pluriempleo será garantía de supervivencia, pero no de calidad en la educación. Ese es el gran talón de Aquiles de la educación dominicana que ahora aparece en los últimos lugares en los estándares internacionales. La crisis de la educación dominicana empieza por su cuerpo profesoral. Un profesor o profesora, presionado cada mañana por los duros desafíos de una cotidianidad que nos saca de quicio, que nos trastorna el alma, jamás podrá asistir al aula con el amor y el orgullo de antaño, cuando el maestro era bien reconocido y tenido con aprecio, como si fuera un sacerdote o una enfermera.

Las autoridades de la UASD y sus gremios deberían iniciar, desde ahora, una campaña sistemática y bien sustentada, que le muestre a la sociedad que somos los profesores y profesoras de la Primada de América quienes financiamos la mayor tajada de la educación superior dominicana.