Los que son mucho, ¡nada, o poco son en realidad!

Por Carlos Luis Baron martes 4 de diciembre, 2012

A veces uno escucha decir a determinadas personas: “yo soy esto, yo soy aquello; yo soy eso”. Manifiestan con aire de grandeza el tener hasta tres disciplinas profesionales cursadas, aunque sólo ejerzan una de manera precaria, como por lo regular se observa.

Es gente que, inducida por la moda, las querencias de sus familiares, o las influencias de relacionados muy cercanos, se inclinan por estudiar cualquier carrera universitaria, sin previamente analizarse a sí misma, en términos de las aptitudes innatas, muy propias que se tiene, como de las oportunidades de ejercicio que le puede ofrecer el mercado laboral en que se encuentre.

De ordinario se olvida que, no todos reunimos las mismas condiciones para cualquier desempeño; que cada corriente de vida en curso es previamente diseñada para propósitos específicos, que los seres humanos no pueden violentar por voluntad egotista, creyéndose dueños exclusivos de sus decisiones, y actos que pretendan llevar a cabo.

Ahí radica el porqué algunas personas tienen que estudiar dos, y hasta tres carreras profesionales “para poder ganarse la vida”, como se dice popularmente. Actúan de manera tan equivocada, que ni siquiera en realidad descubren para lo que en sí dan. Se mantienen ignorantes, con respecto a su verdadero “dharma”, como se diría en el ámbito esoterista.

El descubrir sobre las habilidades particulares, y el propósito existencial de cada uno, es incluso un compromiso que se tiene en el orden espiritual, según es sostenido por gente entendida en la materia, conjuntamente con el reconocimiento de la verdadera esencia de los seres los humanos, como del Ego Supremo director, que todo rige. Al igual que, el siempre estar dispuesto a servir a los demás de forma incondicional, sin esperar recompensa alguna, durante todo el discurrir del tránsito terreno que se curse.

Debido a que, como los requerimientos personales para los tantos ejercicios profesionales que existen son muy distintos, según los casos, aunque algunos podrían aplicar, en razón de las ciertas afinidades que se puedan verificar entre ellos, la verdad es que, cuando una persona se ha recibido en más de una disciplina universitaria, verbigracia, periodista, educador, abogado, se podría decir que, ¡muy difícil sea bueno en las tres cosas!

Y es que, para poder catalogarse como regular, o sobresalir sólo en una de ellas, casi tiene que dedicarse por completo a la misma, lo cual hace imposible la atención y los adiestramientos requeridos con respecto a las demás, que representan las bases fundamentales para el logro de la experiencia y destreza necesarias, en cuanto a un desempeño eficaz múltiple.

Por consiguiente, el refrán de que, “el que mucho abarcar poco aprieta”, bien que aplica en este caso, y serviría como sostén al título que encabeza.

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