Los retos del PLD-Gobierno

Por Carlos Luis Baron martes 12 de junio, 2012

No quiero justificar al presidente Leonel Fernández (que tampoco lo necesita), pero a él le cabe el mérito de llevar al partido al poder -después que el líder histórico prácticamente lo señaló- y de hacer avanzar la agenda de desarrollo del país. No obstante, tuvo también que gobernar y sobrevivir políticamente con lo que heredó: un feudo-país y una clase política curtida en la transacción corporativa y las trapisondas de todas layas. Mucho ya no reparan en ello.

Llevar la nave hasta aquí (cambios, reformas y avances institucionales, además de innumerables obras de infraestructuras) no fue tarea fácil, mas si sabemos que el interregno 2000-2004, significó un retroceso que prácticamente hizo añico aquella primavera (1996-2000) del despegue y de cambios. Fue -el gobierno de Hipólito- una caída costosísima para el país y su desarrollo.

Pero ahora -y gracias a Dios- el relevo en el poder se ha dado: el presidente Leonel Fernández le traspasará el mando -el próximo 16 de agosto- a su compañero de partido Danilo Medina. Ese acto constitucional-simbólico significará mas que un traspaso del poder. Será el inicio de la otra etapa hacia el desarrollo integrar del país, o lo que Danilo Medina ha sintetizado mejor: “Leonel cambió el rostro al país; yo cambiaré el rostro de la gente”.

Ése será el primer reto del PLD-gobierno. Lo segundo, será mirar hacia dentro de su propia organización (reingeniería-evaluación-empoderamiento) y hacer el ejercicio universal de todo partido que llega o que está en el poder: empoderar a sus cuadros más aptos y calificados para que junto a otros técnicos (aliados y servidores públicos), en el Estado, poner en ejecución el programa de gobierno y todas las políticas públicas que lo impulse y sustente.

Para ello, será necesario romper con las tradicionales alianzas de repartición del organigrama estatal para hacer valer el principio doctrinario-filosófico de alianza programática, porque sino, la corrupción pública -y otros flagelos- no tendrá un muro contención precisamente donde se realiza y se proyecta el ejercicio del poder: en la administración pública.

Ya no deberá haber excusa para poner en práctica lo que un miembro del Comité Político recientemente dijo: “empoderamiento de los líderes barriales”, “relación partido-gobierno”; y esta necesidad mil veces postergada: “…que cuando en un barrio o comunidad alguien tiene un problema acude normalmente donde el dirigente peledeísta que conoce y de ahí la importancia de su empoderamiento”; pero “cuando ese dirigente no tiene la facilidad de actuar y ayudar a resolver esos problemas, pierde la confianza y de ahí viene un desfase entre la base y el partido como tal”.

Suerte que el presidente Leonel Fernández y Danilo Medina jamás han olvidado esa ‘correspondencia biunívoca’, sino, otros que una vez envestido de poder -algunos aliados y otros de nuestra jerarquía- se alzaron con el “Santo y la limosna”. De todos modos, los golpes de pechos no están prohibidos.

Finalmente, los retos del PLD, Danilo Medina se los sabe de memoria. Es más, por eso “… prefirió [como escribió don Federico Henríquez Gratereaux] remar sobre una canoa en el Canal de la Mona”.