Los sueños no son deseos en realidad

Por Carlos Luis Baron lunes 11 de junio, 2012

A veces hay muchas denominaciones temáticas, que resulta más conveniente no tocarles directamente a nivel de las páginas de los periódicos, por las significaciones que les son dadas, tanto en el orden convencional, como también, a partir del sentido estricto de la palabra con que se les llama, o se identifican.

Y es que, las mismas requieren de bastante clarificación, que no es posible ofrecerla por esa vía, debido a razones de espacio, para que un sinnúmero de lectores no tiendan a confundirse, más que edificarse, como es siempre esta última, la intención de todo el que escribe a través de esos medios, en nuestra humilde opinión. Es algo muy similar a lo que ocurre con la relativa a los sueños, entre otras; y al mismo término en sí, que se torna bastante indescifrable en su esencia, según nuestra apreciación.

En ese tenor, recientemente nos permitimos leer un artículo que aparece publicado en el medio digital “Nuevo Diario”, con el título, “Los sueños”, bajo la firma del Ing. Leonel Rodríguez Ureña, en el que se aborda parcialmente esa temática, para referirse a una situación de orden puramente político – los retos del Lic. Danilo Medina, tras su triunfo electoral -, calificada la victoria, en este caso, como el logro de un vehemente anhelo, un sueño logrado.

El uso de la expresión se hace, con una connotación significativa clara, equivalente a deseos personalizados, algo que en realidad viene a corresponderse con una figura representativa atribuible a dicha palabra, en línea con un parecer convencional; pero que, no se podría considerar aplicable jamás, en términos de las verdaderas acepciones correspondientes a esa denominación o locución.

Según el diccionario enciclopédico “Pequeño Larousse Ilustrado 2010”, expresa, al referirse a sueño, de ese modo figurativo es: “Lo que carece de realidad o fundamento, proyecto, deseo, esperanza sin probabilidad de realizarse: vivir de sueños”, que no era el caso.

Es por ello que, a pesar de eso entendemos, lo que entre otras cosas señala el Ing. Rodríguez Ureña, “El sueño es la fantasía de alguien, representa nuevas imágenes. Un sueño es el deseo de que se realice algo difícil. El sueño es una ilusión”.

Evidentemente, esas aseveraciones que él hace, es muy cierto se corresponden con deseos y condicionamientos mentales, normalmente asociados con actitudes de carácter egotista: yo quiero; yo aspiro; tengo un deseo vehemente de tal cosa, etc.; son interpretaciones convencionales, en sentido figurado, con relación al término.

Ahora, “esos soñares despierto”, en realidad no son sueños. Sí, aspiraciones enraizadas que germinan, y se van cultivando a nivel de la mente durante los estados de vigila en las personas, aun sean catalogados popularmente como tales.

Los sueños en verdad, pertenecen a la vida onírica de los individuos, y por tanto se producen bajo otro estado de conciencia. Es uno de los tema más intrincado dentro del contexto esoterista; sobre el que, a pesar de la tanta bibliografía de se dispone, el consenso conceptual entre los más connotados en la materia es muy mínimo.

Y eso obedece a que, ocurren en un escenario correspondiente al Universo inmanifiesto – astral-espiritual -, inescrutable por supuesto, por lo que en conclusión, no se tiene con exactitud considerable la significación, ni el “porqué” de los mismos. Todos los intentos, en cuanto a determinar interpretaciones apropiadas, siempre caen en el marco de especulativo o adivinatorio, más bien.

Claro, también se señala en torno a los mismos, con muchos visos de comprobación, el estar asociados con las alucinaciones de las llamadas “mentes calenturientas”, recargadas con pensamientos específicos. Y, ya en un orden más positivo, se califican como revelaciones, o mensaje del más allá; al igual que, conversaciones que se sostienen con espíritus descarnados de parientes y amigos que habitan en el plano astral, cuando los que aún poseen cuerpo físico los abandonan transitoriamente, al dormir la gente.

Salen y se desplazan hasta esas esferas más sutiles, en el transcurso de las noches normalmente, mientras las economías biológicas-corporales que usan para manifestarse en la Tierra, descansan y se nutren de nuevo con las energías necesarias, para enfrentar las faenas del día siguiente. Como es lógico suponer, son cosas muy insondables en el ámbito de la racionalidad e inteligencia humanas.

En cuanto a la dificultad para determinar el significado de los sueños oníricos, hay que quienes sostienen que, en el fondo de esos, siempre hay alguna información o mensaje valederos; pero, normalmente asociados con situaciones, al igual que circunstancias inherentes sólo a cada corriente de vida en curso, particularizada, por lo que nunca se pueden hacer generalizaciones en cuanto a lo soñado por las personas. ¡Ahí está la gran dificultad!

Sí que hay determinados símbolos, que por las ocurrencias que se han dado cuando aparecen en los sueños, se han convertido en referentes clásicos, a partir de los cuales se puede predecir el eventual acontecer futuro de determinados eventos. Verbigracia, soñar con dientes, matrimonios, carnes crudas, etc., que siempre la gente lo ha asociado con el fallecimiento de alguien conocido. Pero, eso no siempre se da; puede que ocurra en determinados momentos.

Es por lo expresado, que nos llamó poderosamente la atención, el intitular así, un trabajo relacionado directamente con un asunto político electoral, para asociar las aspiraciones del Lic. Danilo Medina, de alcanzar la presidencia de la República, en pos de dirigir los destinos nacionales; y de la forma que ahora le correspondería actuar, en consonancia con esos deseos, para satisfacción propia de él, y beneficio obvio del pueblo.

Hablar sobre el tema de los sueños, algo casi inescrutable por completo, reiteramos, como sinónimo de deseos verificados durante los estados personales de vigilia, abordado de esa forma, un tanto superficial, convencional, y entremezclado con otros niveles, podría decirse, por algunas referencias y señalamientos que se incluyen, puede crear confusiones diversas, creemos.

Con todo el respeto que nos merece el Ing. Rodríguez Ureña, en nuestra humilde opinión entendemos que, al margen del objetivo o mensaje básico que se infiere en el artículo mencionado, con una esencia política, más que el querer orientar un poco sobre el significado de los sueños, usado como herramienta introductoria, por el enfoque convencional, puede tender a confundir mejor a muchos lectores; principalmente, a toda esa masa carente de conocimientos, aun básicos, en el marco de la espiritualidad, que bastante amplia se registra, no sólo a nivel de la sociedad nuestra, sino también de otras latitudes.

¡Los deseos vehementes o apasionados, no son sueños; en realidad son fuertes aspiraciones individuales, y nada más!

Finalmente, gracias en lo personal, por habernos motivado a escribir sobre el tema. Claro, no con el suficiente nivel de detalles, por razones de espacio y tiempo. Esperamos que otros también se inspiren, y lo continúen ampliando. Sería muy bueno, para satisfacer inquietudes sobre ese particular, que estamos seguros mucha gente las tiene en abundancia, incluyendo a quien suscribe.