Lula defiende a Dirceu y oposición dice que comprobó corrupción

Por jueves 1 de diciembre, 2005

Brasilia, 1 dic (EFE).- La oposición brasileña consideró hoy que la destitución del diputado José Dirceu demuestra que la corrupción campea en el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, quien reaccionó y afirmó que su viejo escudero ha sido condenado "sin pruebas".

"La historia se encargará de decir si eso estuvo bien o no", dijo Lula en sus primeros comentarios sobre una decisión de la Cámara de Diputados que condena a Dirceu al ostracismo.

El ex ministro de la Presidencia no podrá ser candidato a cualquier cargo electivo u ocupar puestos públicos hasta el 2016, cuando tendrá 70 años de edad.

"La única cosa que lamento es que haya sido destituido antes de que hayan probado alguna cosa en su contra", dijo Lula, quien no obstante aclaró que respeta la "soberanía" del Congreso en todas sus decisiones.

Lula y Dirceu trabajaron codo a codo durante los últimos quince años. Por la enorme confianza que había entre ambos, Lula llegó al poder y nombró a Dirceu ministro de la Presidencia, un cargo desde el que se controlan todos los resortes del poder y que casi equivale a un primer ministro.

Ese detalle no pasó por alto para la oposición, que en respuesta a Lula afirmó que la mejor "prueba" que existe es la propia derrota de Dirceu en el Congreso.

Para la mayoría de los opositores, la pérdida del escaño de Dirceu, decidida por 293 votos a favor y 192 en contra, demuestra el "sentimiento" de que la corrupción se había instalado en el entorno más íntimo del presidente.

"Brasil tiene ahora más certeza de que el (oficialista) Partido de los Trabajadores (PT) había montado un gigantesco mecanismo de lavado de dinero y corrupción", afirmó en una nota difundida hoy el derechista Partido del Frente Liberal (PFL).

Dirceu fue acusado de haber dirigido una red de corruptelas que buscó recursos en empresas públicas y privadas para financiar tanto campañas electorales como sobornos a legisladores, a cambio de que respaldasen con sus votos los proyectos presentados por el Gobierno.

Según el PFL, "la destitución de José Dirceu representa otro reconocimiento público del proceso de corrupción", porque el ahora ex diputado "dirigía el PT y tomaba las decisiones más importantes en el gobierno" de Lula.

"Nadie, ni en el PT, tenía dudas del poder de Dirceu. Al más fiel estilo stalinista, nada se hacía sin su autorización", dice la nota del PFL.

En el mismo sentido se expresó el Partido de la Social Democracia (PSDB), la mayor fuerza opositora del país, que consideró que con la destitución de Dirceu "prevaleció la voluntad del pueblo".

Según el diputado Eduardo Paes, secretario general del PSDB en la Cámara Baja, "era la mínima respuesta que se le podía dar a toda la sociedad ante la red de corrupción montada por el gobierno de Lula y el PT".

Otros parlamentarios insinuaron que, una vez destituido Dirceu, el próximo objetivo de la oposición será el propio Lula.

"Dirceu fue destituido porque era el segundo responsable de todo lo insensato que ocurrió en el Parlamento en los últimos tres años, pero el primer responsable es Lula", afirmó el diputado Jutahy Junior, del PSDB.

Todavía en pleno ojo del huracán, Dirceu convocó hoy a una rueda de prensa en el Congreso, en la que volvió a negar las acusaciones e insistió en que nada ha sido probado.

Dijo que no guarda rencores, pero afirmó que algunos de sus adversarios políticos "se comportaron en forma sórdida y cobarde".

Aclaró, sin embargo, que ahora prefiere "olvidar", pues debe ocuparse de montar su bufete, ya que pretende retomar la abogacía.

"Así sea como ciudadano normal, no voy a dejar de hacer política, pero además voy a tener que trabajar para mantenerme", dijo Dirceu, quien pese al momento que atraviesa se mostró de buen humor y llegó a bromear con algunos periodistas.

"No nos vamos a ver por mucho tiempo, por lo que quiero pedir disculpas si en algún momento ofendí a alguno de ustedes", dijo a los periodistas tras anunciar que pasará un tiempo en Estados Unidos terminando un libro sobre sus 30 meses en el gobierno. EFE