Lula se dice disgustado con tantas insinuaciones sin pruebas

Por viernes 26 de agosto, 2005

Quixadá (Brasil), 26 ago (EFE).- El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, cuyo partido es el centro de un escándalo por denuncias de corrupción, afirmó hoy que está disgustado con tantas denuncias sin pruebas contra su gobierno.

"Estoy disgustado y sufro mucho cuando veo denuncias y más denuncias, insinuaciones y más insinuaciones, y ninguna prueba hasta ahora que pueda condenar a alguna persona", dijo el líder socialista en un discurso ante campesinos y agricultores en el pequeño municipio de Quixadá, en el empobrecido estado de Ceará (sudeste de Brasil).

Pese a que reafirmó que confía en que la Justicia y el Congreso identificarán y sancionarán a los responsables por irregularidades descubiertas en los últimos meses y atribuidas principalmente a sus correligionarios en el Partido de los Trabajadores (PT), el gobernante dijo que las acusaciones no pueden generalizarse y extenderse a todo el Gobierno.

Lula reforzó las palabras dichas poco antes en la misma ceremonia por su ministro de Integración Nacional, Ciro Gomes, quien alegó que los culpables tienen que ser sancionados rápidamente para que las denuncias no sigan salpicando a los inocentes, entre quienes incluyó al propio presidente.

Según Gomes, en medio del escándalo han surgido varias insinuaciones sin pruebas contra el presidente y ministros como el de Justicia, Marcio Thomas Bastos, y Hacienda, Antonio Palocci.

"Algunas personas hicieron cosas muy feas, muy sucias. Y sólo hay una solución: sancionar a quienes hicieron eso por más amigos o aliados nuestros que sean", afirmó el ministro tras indicar que Lula ya ha apartado del Gobierno a 59 personas desde que comenzó el escándalo.

"Hicieron las bestialidades y después lo empeoraron todo mintiéndole al presidente y al pueblo. Por eso merecen pagar. Pero hay que separar a los inocentes para que sólo paguen los culpados", agregó Gomes.

Las denuncias de corrupción contra el PT, partido fundado por Lula en 1980 y que lo condujo al poder, comenzaron a surgir en junio y han suscitado la mayor crisis política desde que el líder socialista asumió su mandato, en enero de 2003.

El escándalo ya le ha costado el cargo a los principales dirigentes del PT, entre ellos varios antiguos compañeros del presidente, y tiene al Gobierno en la defensiva.

Los antiguos dirigentes del partido han sido acusados, entre otras cosas, de sobornar a legisladores de otras formaciones, financiar campañas electorales con recursos de procedencia desconocida, enviar recursos a paraísos fiscales y ocultar dineros captados a las autoridades fiscales y electorales.

Lula advirtió que desea que las investigaciones conduzcan a sanciones a los responsables por las irregularidades, sin importar "que sean de mi partido o de otro", pero aclaró que, como presidente, no puede imponer castigos.

"Nadie puede esperar que eso lo haga el presidente de la República, porque no estamos en la época del imperio ni de la monarquía. Estamos en una democracia, en una república", afirmó.

"El presidente hace lo que le corresponde. Si hay alguien del Gobierno (involucrado en las irregularidades) puedo destituirlo, si hay algo para investigar le pido a la policía que lo haga. Pero quien va a juzgar y a sancionar no son los ministros ni el presidente", afirmó. EFE