Lula sostiene de momento a Palocci y se aferra al éxito económico

Por sábado 20 de agosto, 2005

Brasilia, (EFE).- El escándalo de corrupción en Brasil, que ahora salpica al ministro de Hacienda, Antonio Palocci, puede causar cambios de nombres pero no de la política económica, advirtieron asesores del presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

Palocci era hasta el viernes uno de los pocos bastiones del Gobierno que no había sido alcanzado por las denuncias de corrupción que en junio detonaron la peor crisis política del país desde la que en 1992 provocó la renuncia del presidente Fernando Collor de Melo.

El ministro fue acusado por un ex asesor suyo de recibir comisiones de empresas particulares entre 2001 y 2002, durante su segundo mandato como alcalde de Ribeirao Preto, a 319 kilómetros de Sao Paulo.

Palocci, que renunció a la Alcaldía para conducir la economía del país, fue acusado ante el Ministerio Público por el abogado Rogerio Buratti de recibir mensualmente 50.000 reales (unos 20.400 dólares) de empresas de recogida de basuras y de transferir las sumas al Partido de los Trabajadores (PT), que abandera Lula.

El ministro es el responsable de un diseño exitoso de expansión que este año puede llevar al país a un crecimiento superior al 3,4 por ciento inicialmente previsto y cercano al 5 por ciento en 2006, año en que termina el mandato de Lula.

Estos y otros resultados positivos de la economía han constituido hasta hoy el "blindaje" para un Lula cada vez más acosado por las acusaciones de sobornos a políticos aliados, tráfico de influencias, financiación irregular de campañas y hasta lavado de dinero que han provocado la caída de todos los miembros de la jefatura del PT.

La crisis, que también borró del mapa político a José Dirceu, "el hombre fuerte" del Gobierno y que le costó el estatus de ministro a Luis Gushiken, salpicó esta semana al ministro de Justicia, Marcio Thomaz Bastos, al ser involucrado en una trama de envío de remesas de dinero al exterior sin registros en el Banco Central.

La hipótesis de que Palocci no resista a las acusaciones han comenzado a discutirla en la prensa los asesores del Gobierno y comentaristas políticos con el consenso de que el más firme candidato para dar continuidad a la política económica es el secretario ejecutivo del Ministerio de Hacienda, Murilo Portugal.

Los primeros pasos de Portugal, de momento, apuntaron hacia los líderes de la oposición: los senadores Artur Virgilio, del Partido de la Social Democacia Brasileña (PSDB), y José Jorge del Frente Liberal (PFL), para pedir calma y recordar que las declaraciones de Buratti, reo en un proceso por extorsión, no contienen pruebas.

Su gestión tuvo efectos positivos inmediatos, pues Virgilio y Jorge cambiaron su deseo de convocar a Palocci a declarar en el Congreso por una actitud de mesura ante los nuevos acontecimientos.

Para los asesores del Gobierno, el nuevo capítulo de la crisis política puede tener "un lado positivo", pues demostró que los ataques contra Palocci pondrían en serio riesgo a la economía.

Tras considerar que Palocci tiene credibilidad para resistir cualquier tipo de ataque, Lula ha emitido claras señales de que la política económica no cambiará por los efectos de la crisis.

"La economía se mantiene, porque estamos haciendo las cosas correctas", ha pregonado el presidente brasileño en sus recientes apariciones públicas.

El gobernante ha manifestado en privado su apoyo al ministro, quien el viernes, a través de una nota, negó las denuncias "con vehemencia" y hoy convocó para mañana domingo una conferencia de prensa en la que promete aclarar su situación.

Durante un acto público en Sao Paulo, Lula se declaró hoy víctima de la "levedad y el juego rastrero", pero aseguró que no perderá la esperanza "porque la verdad aparecerá".

Buratti, quien fue secretario de Gobierno de Palocci durante su gestión como alcalde, también afirmó en su declaración que la campaña presidencial de Lula, en 2002, recibió dos millones de reales (más de 800.000 dólares) de empresas de bingos.

Sin citar nombres ni hacer referencia directa a la crisis política, el presidente dijo tener "la conciencia tranquila". EFE