¿Mandaría Hipólito a quemar los arrozales del país otra vez?

Por El Nuevo Diario viernes 3 de febrero, 2012

Nueva York.- El sector agropecuario es el responsable de suplir la mayor parte de alimentos a la población en la República Dominicana, lo cual se realiza actualmente a través de los pequeños y medianos agricultores. El próximo 20 de mayo, la agropecuaria y todo el país, tendrá que reflexionar sobre su futuro. El candidato presidencial del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) se ha comprometido hacer las transformaciones necesarias para hacer una nación más justa, porque tiene la visión clara de lo que hay que hacer desde el gobierno.

Por su parte, el candidato presidencial del PRD-PPH admitió por CNN que “no ha cambiado su forma de actuar y pensar”, lo que nos lleva a deducir que, en el remoto caso de ganar las próximas elecciones, tendremos de nuevo un gobierno desastroso y funesto como el que encabezó en el 2000-2004.

Danilo ha asegurado que en un gobierno suyo el campo tendrá las condiciones técnicas científicas, informática, crediticia y de apoyo, para que el campo vuelva a ser lo que era antes.

Durante el gobierno de Hipólito se quemaron miles tareas de arrozales, se permitió la importación irregular de millones quintales de dicho cereal, se fijó una tasa impositiva de un 5% a las exportaciones y por Haití introducían miles de toneladas de productos de contrabando, para venderlos más baratos que la producción nacional, y eso se volvería a repetir porque él no ha cambiado.

Entre los planes que tiene Danilo para mejorar la situación en la agropecuaria, figura un proyecto para modificar la Ley 6186 y convertir el Banco Agrícola en una entidad financiera de segundo nivel, a partir de una fusión con el Banco Nacional de Vivienda.

Mientras Hipólito exhorta a los hombres del campo que no paguen sus deudas al Banco Agrícola, como una forma de que desaparezca esa institución pública.

Con razón el administrador de esa entidad gubernamental, exhortó a Hipólito no llevar su demagogia política a la formulación de promesas inviables que además constituyen un atentado al sistema financiero dominicano.

Danilo se propone poner en vigencia la Ley 157-09 que establece el Seguro Agropecuario para fomentar las inversiones sectoriales, estimular la participación de la banca múltiple en el financiamiento del sector y ampliar el programa de los invernaderos.

Durante el gobierno de Hipólito nuestros productores agropecuarios se vieron sumidos en la miseria, pues la tasa de cambio del dólar se disparó al 58 por uno, haciendo casi imposible para la compra de insumos, y eso se volvería a repetir porque él no ha cambiado.

A partir de agosto próximo, Danilo eliminará los impuestos que afecten el sector agropecuario en su misión competitiva, creando un aval soberano del Estado para conseguir 38 mil millones de pesos en el mercado internacional, para transferirlos a los hombres del campo.

El mismo Danilo ha afirmado que en un gobierno suyo ningún sector de la producción dominicana, del turismo, de la agropecuaria, de la industria y de las pymes, tendrá impuestos que no tengan sus competidores en la región, porque él le dará igual o mayores facilidades de las que disfrutan productores de otros países para que nuestros productores puedan competir exitosamente

Sobre este particular es bueno recordar que en el gobierno de Hipólito el sector quedó sin financiamiento, porque cambió las reglas para el otorgamiento de crédito, quedando la agropecuaria desprotegida, porque los bancos prefieren prestarle dinero a un productor personalmente, y no otorgar dichos préstamos a la agropecuaria.

En conclusión, el campo lo que necesita es más infraestructura, crédito a largo plazo, tecnología, titularidad de propiedad e inteligencia de mercado y que se trabaje de manera directa con dicho sector, como lo ha planteado el candidato del PLD.

Y como cada maestro tiene su librito, Danilo tiene el suyo, para continuar lo que está bien, corregir lo que está mal y hacer lo que no se ha hecho y cerrarle el paso al “camino malo” como bien dijera Joaquín Balaguer.