¡Manifiesto a la Conciencia Electoral!

Por Carlos Luis Baron domingo 26 de febrero, 2012

Las elecciones para elegir las autoridades Presidenciales, Congresuales o Municipales, es donde todos los ciudadanos alcanzan la más perfecta de la simetría como seres humanos, porque todos los votos son cuantitativamente iguales y donde no hay espacio para cualificar discriminar a los ciudadanos.

Escuché un político del patio, que su partido sacó veinte mil votos en unas elecciones nacionales, este en vez de producir una reflexión de autocritica, dijo: “La diferencia de los votos de mi partido y los del partido triunfador, es que los votos míos, son votos de calidad”. ¡Incomprensible! Como dice un famoso humorista Venezolano.

Era la década de los 80, yo iba en Tren desde Madrid, hacia Lisboa, Capital de Portugal, el viaje era a buscar la Residencia de Estudiante en España, por casualidad del destino, coincidí con una comisión de alto nivel de la Secretaría de Turismo Dominicana.

Esta comisión la presidía un entusiasta Subsecretario de Turismo, cuyo nivel de preparación intelectual se hacía más que evidente cuando hablaba, porque su dicción era de un iletrado. Este entabló una conversación o discusión con un nacional español, en la que con gran firmeza el Sr. Sub Secretario le decía, hasta el Fragua ese tendrá que ir a mi país ha copiar el modelo de nuestra industria sin chimenea, tenemos el mejor turismo del mundo.

El Subsecretario se refería al Dr. Manuel Fraga Ibáñez, que se considera todavía en los días de hoy, después de su triste fallecimiento, el mejor Ministro de Turismo de España, aunque fue de los tiempos del dictador franco, que la tendencia universal es eclipsar o desconocer lo positivo de gobierno anti democráticos.

Pues bien, el español reaccionó molesto y le contestó, creo que sí que no solo los españoles tendremos que aprender de vosotros, pues si son capaces de hacer un turismo de primera, con funcionarios de tercera categoría y con una democracia incalificable, como los famosos gobiernos del Dr. Balaguer, considero que sí, que son Uds. El ejemplo, de un milagro en política turística.

No puedo negar, que me sentí ofendido como dominicano, esas expresiones se quedaron en mis adentros, hoy debo decir, que es cierto, para construir una democracia ejemplar, necesitamos políticos ejemplares,

Para una democracia de calidad, necesitamos de ciudadanos con plena conciencia del valor de su voto. Necesitamos calidad ciudadana.

No es posible edificar una sociedad libre soberana, con el adocenamiento a los ciudadanos con la compra de su voto, no importa el precio, aunque este puede oscilar entre una bolsa con alimentos, un pote de Ron o quinientos pesos el día de las elecciones.

Los fundadores de la Nacionalidad dominicana, gastaron su existencia heroica para dotarnos de una nación libre, soberana, justa y con las perspectivas de llenar de plenitudes a sus ciudadanos, hombres y mujeres, que deben ser formado con una conciencia crítica para trabajar en la construcción de una gran nación.

La democracia, es un sistema político en el que el “Poder lo tiene el Pueblo”. Por tales razones, se le llama el Soberano al pueblo.

Dominicanos y dominicanas, ha llegado la hora de democratizar la democracia, hacer que sea producto de una amplia y libérrima base horizontal, no vertical, que los ideales sublimes de los forjadores de nuestra independencia se hagan realidades.

Necesitamos más democracia social, democracia económica y democracia política.

Aspiramos que el voto vuelva a ser un documento de conciencia, no un acto de conmiseración, prosternación y su ejercicio resultante de las necesidades sociales de los sectores más deprimidos de la sociedad, la primera necesidad de un pueblo es su libertad y soberanía.

Los grandes demócratas de la historia contemporánea, Madison, Martin Lutter King, Jhon F. Kenneddy, Adolfo Suarez, Felipe González Rómulo Betancourt, Nelson Mandela, Francisco Ulises Espaillat, Ramón Cáceres, Juan Bosch, José Francisco Peña Gómez, Antonio Guzmán, Hipólito Mejía, Salvador Allende, Eduardo Frei, José Figueres (Pepe), Frederich Ebert, Konrad Adenauer, Gerhard Schroeder, Angela Merckel, entre otros, han sido grandes y son grandes, por las dignas huellas que en el ejercicio del poder han dejado en sus respectivos pueblos, en beneficio del fortalecimiento del Sistema Democrático.