Mano a la obra con el sector eléctrico nacional

Por Carlos Luis Baron miércoles 22 de agosto, 2012

De acuerdo con los primeros pronunciamientos que hiciera el nuevo presidente electo de la República, Lic. Danilo Medina, a raíz de tomar posesión del alto cargo, uno de los frentes prioritarios a combatir durante su gestión de gobierno lo será el gran problemazo de la energía eléctrica en el país, que para nadie es un secreto, envuelve un pingüe negocio político-empresarial de amplio “espectro o dispersión”, a nivel nacional, y extranjero.

Evidentemente, el ahora primer mandatario de la nación, luce estar bastante claro con relación a esa problemática nuestra, considerada como una alta tragedia que ha venido afectando a la República Dominicana durante los últimos cincuenta (50) años, sin que en verdad hayan aparecido hasta el momento, dignos dominicanos en disposición de ponerle el cascabel al gato, como se dice popularmente, con relación a ese grave asunto.

Claro, eso obedece en gran parte, a los diversos factores y amarres presupuestados con los que habría que romper, caracterizados por los significativos intereses económicos internos, como de ultramar, que han venido interviniendo en esa actividad lucrativa, en base a un servicio público imprescindible, que jamás ha sido visto como algo de interés nacional; al igual que, las fuertes injerencias de los organismos internacionales de financiamiento, que conceden empréstitos condicionados al país; y por supuesto, el “eficiente” concurso del “titerato” interno que nos gastamos aquí.

Leyendo con atención el contenido de una amplia reseña de prensa que aparece publicada en el periódico “Listín Diario”, en su edición de fecha 17-8-12, página 5D, bajo la firma de Jairon Severino, sobre los planes que se propone ejecutar el nuevo presidente, respecto del conflictivo sector energético nacional, todo parece indicar que realmente él está en disposición, y tiene la voluntad política de encarar de frente, y con firmeza, ese “monstruo con siete cabezas”, fortísimo por demás.

Ojalá, que nada de lo que se incluye en sus ponencias iniciales sobre ese tópico, se quede luego en el tintero, como de ordinario ha venido ocurriendo hasta ahora; que no sean simples promesas halagadoras de toma de posesión. Aunque en lo particular creemos que, los pronunciamientos de Danilo despiertan confianza en la población; que no se dejará amedrentar por las presiones y chantajes que de seguro habrá de recibir, procedentes de los “turpenes” poderosos que regentean ese comercio republicano, en el orden de la generación y distribución eléctrica en el país.

Los primeros lanzamientos en ese orden, han sido strikes en la zona, como se diría en el argot beisbolero, con las destituciones que se han producido hasta la fecha. Se fue de ese ruedo la sutil representación de los “altruistas generadores” en la CDEEE, que sólo aspiraba a seguir subiendo la tarifa, por un cuestionable y caro servicio – la más alta del área del Caribe, según expertos muy autorizados en la materia -, y a procurar préstamos con el exterior para pagarles a sus iguales empresarios privados.

Además, se llevó de encuentro a los “tres jinetes del Apocalipsis” importados, extranjeros que no conocían sobre este país, para venir a administrar aquí las llamadas Edes, habiendo entre nosotros tantos técnicos buenos y serios, con conciencia nacionalista, en capacidad plena para asumir esas funciones, pensando en el sosiego y desarrollo de la nación. Pero, el redentor de turno en la CDEEE, los prefería de otras naciones. ¡Que gran nacionalista!

Y eso, no debe quedarse ahí; sino que, la misma decisión adoptada debe abarcar a todo aquel que pueda entorpecer dentro del sistema la solución de ese problema tan preocupante para los dominicanos, incluyendo a gente de la Superintendencia de Electricidad (SIE), cuyo alienado incumbente anterior, ya salió del escenario también, por sustitución. Como además, a los que se puedan encontrar en el seno del elefante blanco denominado “Protecon”, bajo su dependencia, donde hay algunos que, lo que menos hacen es proteger a los consumidores; que parecen más bien empleados representantes, y apañadores de las distribuidoras.

Ahora, hay un aspecto muy importante, que indiscutiblemente se encuentra formando una parte de la base del gran problema eléctrico nacional, de la que indirectamente muy poco se habla en relación con el tema; que prácticamente no se menciona, dentro de los planes de recuperación y correctivos anunciados, según las reseñas periodísticas sobre los iniciales pronunciamientos que hiciera el Lic. Danilo Medina, en su discurso de toma de posesión, y que debió haber aprovechado aquel escenario congresual para referirse a la misma.

Nos referimos al asunto de los leoninos contratos suscritos por el Estado Dominicano con las empresas generadoras, tema que una vez estuviera rondando los predios del Congreso Nacional, a raíz de una iniciativa que fuera presentada por Adriano Sánchez Roa, senador por Elías Pina, relativa a la rescisión de los referidos acuerdos, por entenderse altamente lesivos para el país, propuesta esa que fuera respaldada por el “Instituto de Energía de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), y personas adicionales, muy autorizadas en la materia.

En ocasión de hacerse publica esa iniciativa congresual, escribimos un artículo, “El nudo dorado de la hipocresía eléctrica”, para el medio digital “Nuevo Diario”, del cual nos permitimos transcribir parte aquí, a manera de complemento al presente, iniciando con algo que en una ocasión fuera expresado por el propio administrador ejecutivo a la sazón de la CDEEE.

“El problema eléctrico es uno de siete cabezas. Su solución será muy difícil, sobre todo mientras el Gobierno siga plantado en no tocar a los generadores. La RD produce una energía que es, sencillamente, impagable por cara”. (Periódico “HOY”, 8-4-11, página 10).

También hacemos provecho para mencionar en tal sentido, procedente del mismo artículo nuestro citado, un fragmento del trabajo que publicara el señor Frederich E. Berges, en el periódico “El Día”, del 19-4-11, página 14), en claro respaldo al ex incumbente de la CDEEE, señor Radhamés Segura: “Radhamés entendió los intereses económicos y políticos que andan tras los generadores y el negocio eléctrico; no tan sólo por la defensa que mantienen de privilegios que les otorga el cuestionado Acuerdo de Madrid, sino también por ese empeño rentista de sus operaciones”.

Entonces, como resulta claro entender, la parte referente a la forma perjudicial para la nación dominicana, en la que fueron concertados esos acuerdos con los generadores, no se debe obviar en ningún marco correctivo que se plantee. La cuestión de la seguridad jurídica internacional, que siempre se alega como escollo poco salvable con relación a ese asunto, debe tener alguna forma de manejo adecuado.

De ahí, lo extraño que no se produjera una alusión directa a ese meollo contractual, de obligatoria ponderación, con firme decisión regulatoria, en el discurso que pronunciara el Lic. Danilo Medina, a los fines de revisar esos acuerdos, modificarlos, o rescindirlos, si es que nada se puede lograr con los dueños de la generación, como entendemos era, esa final propuesta, la intención del senador Sánchez Roa. ¡Ese debe ser uno de los puntos centrales de partida! Sin esa readecuación necesaria en esos acuerdos, difícilmente algo significativo se pueda lograr en torno a solución de ese problema.

“Sin electricidad no hay desarrollo, así de sencillo”, expresó el nuevo mandatario electo. Y esa, es una realidad irrefutable. Pero además, agregaríamos nosotros, dicha carencia energética provoca, indiscutiblemente, otras situaciones de sentido malestar para la sociedad dominicana, como la criminalidad, los actos delincuenciales, y la inseguridad ciudadana, que tienen como manto, y caldo de cultivo a la vez, el sombrío escenario de los apagones.

Fueron asuntos esos, en torno a los cuales el señor presidente mostró gran preocupación, y prometió el tratar de combatirlos casi de inmediato, con voluntad sostenida hasta su desaparición final. Y, muy necesario que sea así, como una especie de lucha sin cuartel, para procurar oportunas soluciones en ese orden. Por lo que, a ese factor coadyuvante de una provocativa ciudad a oscuras en amplios segmentos de la misma, hay que meterle mano, ¡y rápido!

Finalmente, algo que debe colmar de esperanzas a los ciudadanos, y demás residentes en el país, es que el Lic. Danilo Medina, se autodefinió como discípulo fiel del gran maestro Juan Bosch, a quien prometió honrar su memoria desde el solio presidencial. Dijo, de manera que lució muy sentida:

“Don Juan: usted ya no es un nombre de la historia dominicana. Es el aire, el agua y la tierra de la Patria”.

“Quiero que sepa que sus esfuerzos no han sido en vano y que este su discípulo será un gobernante digno de su memoria”.

Magnífico pensar; hermosísimas y significativas palabras, presidente Danilo, ¡que así sea!

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