MANUAL SOBRE POLITICAS PUBLICAS: ENERGIA

Por Carlos Luis Baron lunes 27 de agosto, 2012

Mi único legado

Los grandes problemas que agobian nuestras sociedades deben motivarnos a la búsqueda de soluciones.

Estoy retirado y no tengo otra cosa que hacer que no sea pensar. De lunes a viernes no hago nada y los sábados y domingo descanso, por lo que me paso el día entero sentado en mi poltrona buscando la solución a algún problema, cuando se me dificulta alguna tomo mi carro y conduzco solo, por una carretera manejando de forma automática, tratando de dilucidar el problema y casi siempre me sale.

La mayoría de mis pensamientos van dirigidos a resolver nuestros grandes problemas, pero reconozco que para hacerlo es necesario una estructura política diferente a la existente. La estructura que prevalece responde a los intereses de los sistemas de partidos clientelistas, dando como resultado la inmensa corrupción que existe sin dar paso a una auténtica democracia.

ENERGIA

Son muchos los temas donde con solo establecer una política pública correcta mejoraría considerablemente la calidad de vida del pueblo dominicano. Recientemente vi en la prensa que la CDEEE ofrecerá medidores de energía en ambas direcciones.

En muchos países se está usando. En Alemania por ejemplo, el 13% de toda la energía consumida pasa a través de estos medidores porque sus usuarios producen energía alternativa bien sea eólica, con pequeñas hidroeléctricas, paneles solares, etc. y el balance entre lo producido y lo consumido beneficia a la red o al usuario, según sea el caso, es más, sería una forma de que cada usuario incremente sus ingresos.

En los años 1976-77, mi hermano Carlos Sully diseño por encargo del INDRHI, una serie de pequeñas hidroeléctricas. El primer grupo fue de siete y luego vinieron mas hasta completa dieciséis. Lo interesante de esto fue que fueron detectadas por Carlos Sully en gabinete, es decir desde su oficina con la ayuda de los mapas de curvas de niveles y fotografías aéreas, logrando contar con la posibilidad de duplicar y mas el consumo de ese entonces que estaba alrededor de los 650 mega. Lo más lamentable de todo esto es que esos diseños los entregó listo para construir, algunos como es el caso de las Tres Caídas del PRIN tenían parte de la estructura hecha por ser el resultado de un proyecto anterior. Sobrepasaban los 25 megas a un costo muy bajo y con un retorno económico que no llegaba a los dos años y todavía no se ha hecho ninguno. La razón es muy simple. Los gobiernos carecen de voluntad política para la realización de proyectos que no involucren beneficios directos para ellos traducidos en metálicos para sus bolsillos o relumbrones para el continuismo.

Mi idea consiste en dejar a la empresa privada la explotación de esos recursos, por supuesto reglamentándolos. Más aun, buscar la manera de incentivarla, para que exista un interés real en su explotación. El resultado no puede ser otro que el aumento de la producción y su consecuente abaratamiento. Por supuesto esto debe implicar que cuando el que la explota haya alcanzado su costo y beneficio razonable, pase a manos del Estado.

Me consta porque lo vi en Italia, que existe una cantidad de fábricas ubicada en mitad de montañas, sobre todo de gran consumo de energía y agua. La red nacional no le ofrece posibilidad de entrega por lo que se ven forzados a producir su propia energía. En ese sentido se ubican cercano a un río de donde pueda derivar suficiente cantidad de agua como para instalar una pequeña turbina que le produzca la energía que necesitan. Así no solo tienen su propia energía y acueducto, sino que venden la que le sobra a la Red y luego de usar el agua, la vierten a su cauce o acuerdan con otra empresa más abajo para que la vuelva a turbinar y repita hasta que sea factible.

La hidroeléctrica no es la única fuente de energía que me ha interesado. La eólica, la solar y la de las olas del mar también me han apasionado.

Tan importante como la generación de energía está el poder almacenarla para utilizarla cuando convenga.

He pensado en varias formas de almacenar energía sin tener en cuenta la forma de producirla.

Tomemos como ejemplo la eólica.

Siempre se ha pensado en producirla adaptando un generador al molino y almacenarla en baterías. Esta forma está limitada de muchas maneras. La velocidad es muy significativa por lo que las aspas deben diseñarse para darle mayor aprovechamiento, limitando la capacidad del viento de arrastrar aspas más grandes y con mayor fuerza. Creo que es posible diseñar molinos con aspas verticales parecida a las velas de los barcos.

Imaginemos un mástil giratorio que tenga cuatro de estas velas. Cada vela deberá enmarcarse en un cuadro de acero que semi-gire para oponérsele o no al viento.

Funcionaria algo parecido a la veleta, instrumento para medir la velocidad del viento.

Este tipo de molino es posible adaptar a varias formas de almacenar energía.

A) Utilizando la gravedad en el sentido de colgar un gran peso y subirlo con un simple mecanismo impulsado lentamente por el molino, dispersando la energía a través de otro mecanismo pendular exactamente igual al reloj. De acuerdo con la demanda, el peso en el péndulo se acortará o alargará, sirviendo de gobernador del sistema. Entre el mecanismo impulsor y el pendular, debe existir otro compensador de tal forma que estabilice el asenso del peso con relación a la velocidad que permite el péndulo. Esta fuerza hará mover un generador a una velocidad fija. Al final del cable de asenso habrá un simple mecanismo que permitirá parar el asenso del peso en caso de que el consumo sea menor que la producción.

B) Otra forma de almacenar energía podría ser haciendo comprimir aire para almacenarlo en tanques y luego dispersarlo con motores neumáticos que impulsen generadores. Tengo entendido que los motores neumáticos son extraordinariamente eficientes.

C) De cualquier forma que se produzca la energía es siempre posible almacenarla acumulando agua en cisternas o sitios altos para luego turbinarla.

Debemos resolver de una vez y para siempre el problema energético. Para esto se debe realizar un estudio que abarque todas las cuencas de nuestros ríos y determinar así donde es posible aprovechar las posibilidades hidroeléctricas aun cuando sean pequeñas. En el caso de que sean medianas, ofrecer mediante concurso internacional la posibilidad de entregarlas como concesión por los años que se requiera. (Entiendo que esto sería muy apetecible a las empresas internacionales de este género). Las pequeñas se podrían ofrecer a nivel local donde el que lo desarrolle tenga el beneficio que deje y pueda ser interconectado con la red.