MANUAL SOBRE POLITICAS PUBLICAS: Subsidios

Por Carlos Luis Baron lunes 20 de agosto, 2012

Mi único legado

Los grandes problemas que agobian nuestras sociedades deben motivarnos a la búsqueda de soluciones.

Estoy retirado y no tengo otra cosa que hacer que no sea pensar. De lunes a viernes no hago nada y los sábados y domingo descanso, por lo que me paso el día entero sentado en mi poltrona buscando la solución a algún problema, cuando se me dificulta alguna tomo mi carro y conduzco solo, por una carretera manejando de forma automática, tratando de dilucidar el problema y casi siempre me sale.

La mayoría de mis pensamientos van dirigidos a resolver nuestros grandes problemas, pero reconozco que para hacerlo es necesario una estructura política diferente a la existente. La estructura que prevalece responde a los intereses de los sistemas de partidos clientelistas, dando como resultado la inmensa corrupción que existe sin dar paso a una auténtica democracia.

S UB S I D I O S

Tenemos en el país muchas y muy variadas formas de subsidios que a mi entender son sin sentido. Por ejemplo, bonos gas, bonos eléctricos, tarjetas, etc.

Creo que hay una forma simple y fácil de realizarlo, si lo que queremos es simplemente mejorar las condiciones económicas de la población desvalida.

Comencemos con la erradicación del hambre y la dirección que debe dársele a los subsidios, los cuales nunca deben ser en forma directa ni en efectivo ni en tarjetas. Para erradicar el hambre, podría fomentarse la idea de introducir un producto comestible deshidratado a base de carbohidratos obtenido de excedentes (plátanos, yuca, papas, etc.) y proteínas tomadas de la harina de pescado y granos, para la venta en pequeñas porciones que le lleguen al hambriento por unos pocos pesos. A los emprendedores que logren ese producto con sabor agradable, el Estado podría subsidiar el beneficio y hacerlo más barato.

Para los otros subsidios por ejemplo, la energía, si ofreciéramos los primeros 100 kilos gratis, en primer lugar sería una oferta simpática e iría a beneficiar directamente a los desposeídos, sobre todo aquellos que consuman menos de esos 100 kilos. El Estado nada perdería porque al que consuma más, se le incrementaría la diferencia en los próximos kilos y así los de más poder adquisitivo cubrirían la diferencia. En la actualidad, barrios enteros no pagan nada y un gran por ciento de los que viven en el, su consumo es elevadísimo porque hasta cocinan con electricidad con las llamadas hornillas eléctricas hechas en casa con una resistencia.

Otras formas de subsidios podría ser por ejemplo, el Estado cubrir los beneficios a los productores de comestibles básicos en aquellos de menor calidad o en segunda, (arroz, leche, granos, etc.), descontándolos en forma inversa al ITBI con la sola presentación de facturas. Esto por supuesto bajaría de inmediato la presión inflacionaria. En el caso del arroz por ejemplo, los hay premiun, selecto, etc., pero también corriente a menor precio. Si su precio actual de este último fuera de 16 pesos la libra y el Estado subvenciona el beneficio del productor, al consumidor de escasos recursos podría llegarle a unos 12 pesos. Así podría pasar con casi todos los productos básicos y obtenerse sin gran esfuerzo con la sola decisión del gobierno y conseguir su implementación a un costo relativamente bajo.

Como solo se quiere beneficiar a los más necesitados, es posible diferenciar los precios de los distintos productos en el sentido de solo subsidiar los de segunda, como por ejemplo el arroz, la leche, los granos, etc. Que no sean de primera.

Donde mejor, más seguro y fácil funcionaria el subsidio es en el GLP, porque es posible obligar a las expendedoras de gas, que los tanques que no estén instalados en vehículos, tengan que llenarse en un expendedor aparte, con una válvula distinta y que todos los tanques para cocinar solo puedan llenarse en ese expendedor porque estaría preparado con la misma válvula y por supuesto, el precio que marcaría seria el convenido con el ajuste. Sería fácil controlarlo porque no se le permitiría a ningún vehículo surtirse de ese expedidor.

Para lograr esto lo único que se necesitaría es interés y decisión política porque no requiere recursos ya que con modificar los programas tanto los de las industrias como los de las instituciones.

En el caso de la energía, lo único que se modificaría sería la de la CDEEE y la del GLP se modificaría el programa del expendedor y el de la refinería.