Mayoría de gobernantes iberoamericanos comparten ideología de centro izquierda

Por domingo 16 de octubre, 2005

Salamanca (España), 16 oct (EFE).- Una mayor sintonía política de los líderes iberoamericanos favoreció durante la Cumbre de la ciudad española de Salamanca las iniciativas de los gobernantes de Cuba y Venezuela, cuyas propuestas se impusieron, aunque disgustaban a Estados Unidos.

Pese a que el jefe de Estado cubano, Fidel Castro, no hizo acto de presencia en la Cumbre, su Gobierno consiguió que se aprobara por consenso el rechazo al "bloqueo económico, comercial y financiero" de Estados Unidos hacia Cuba y la aplicación de la ley Helms-Burton.

También Cuba junto a Venezuela lograron que prosperara un "comunicado especial" sobre terrorismo.

En él se da un apoyo explícito a las gestiones para obtener "la extradición o llevar ante la justicia al responsable del atentado terrorista a un avión de Cubana de Aviación en octubre de 1976" que causó la muerte de 73 civiles, sin citar al presunto responsable, el anticastrista Luis Posada Carriles, detenido en Estados Unidos.

La contundencia de ambas declaraciones es inusual en una Cumbre, que generalmente utiliza fórmulas menos concretas para evitar roces diplomáticos con otros países.

A raíz de estos acuerdos y del alto contenido social y político de la Cumbre de Salamanca, el presidente venezolano, Hugo Chávez, consideró en rueda de prensa que "nuevos tiempos se asoman en el horizonte mundial".

La mayor parte de los gobernantes iberoamericanos comparten, con matices, ideología de centro izquierda y posiciones críticas a la política internacional de Estados Unidos.

Precisamente, después de que el viernes pasado la Embajada de Estados Unidos en España expresara su "inquietud" por los textos sobre Cuba consensuados por los cancilleres iberoamericanos, al día siguiente los presidentes intentaron rebajar la controversia.

En sucesivas comparecencias ante la prensa, inéditas en estas Cumbres, la mayoría de los gobernantes intentó transmitir una impresión de unidad iberoamericana y rebajar la controversia.

En algunos casos, como México, Colombia o Chile, explicaron que no había un cambio de postura en el rechazo a las medidas unilaterales de Estados Unidos hacia Cuba, sino que utilizar para definirlas el término bloqueo o embargo era sólo una cuestión semántica.

Brasil y Argentina optaron por evitar presentarse ante la prensa y sus líderes sólo aparecieron en los actos públicos oficiales.

El Gobierno español, anfitrión de la Cumbre, destacó que se había respetado la terminología utilizada en una resolución de la ONU de 1993 que habla de "bloqueo".

Sin embargo, ese término es la primera vez que aparece en los comunicados finales de la Cumbre.

Finalmente, los dirigentes decidieron precisar que el rechazo iberoamericano se refería al "bloqueo económico, comercial y financiero" a Cuba, para distender la polémica abierta con EEUU.

De igual manera, en el caso de la declaración sobre el cubano-venezolano Posada Carriles, matizaron el texto inicial abriendo la posibilidad de que pudiera ser juzgado en Estados Unidos.

"Lo que queremos es justicia", dijo hoy Chávez y apuntó que, si Posada fuera juzgado en Estados Unidos en lugar de ser extraditado a Venezuela, podría ser incluso condenado a muerte.

La Cumbre de Salamanca se ha marcado como reto estimular la proyección internacional de Iberoamérica como "una única voz" en el mundo y pedir que la nueva Secretaría General Iberoamericana (SEGIB) dirigida por el uruguayo Enrique Iglesias represente a esta Comunidad de Naciones ante organismos internacionales, como la ONU, la Organización de Estados Americanos (OEA) o la Unión Europea.

La Cumbre fue también escenario de numerosas negociaciones sobre procesos comerciales en curso en Latinoamérica con la Unión Europea y Estados Unidos, y se anunció la entrada en diciembre de Venezuela como miembro de pleno derecho de Mercosur, lo que incide en el proyecto de una Unión Comercial Sudamericana.

Los jefes de Estado y de Gobierno también adoptaron decisiones de marcado contenido social, como la preparación de un Encuentro Iberoamericano sobre Migraciones que se encarga como primera gestión a la recién estrenada SEGIB, a celebrarse antes de la Cumbre de 2006 en Montevideo.

Otra de las decisiones de calado fue el compromiso de animar al mayor número de acreedores bilaterales y multilaterales a convertir deuda externa por inversión social, especialmente en educación, medida que España ya ha puesto en marcha con algunos de los países latinoamericanos más pobres.

Los líderes iberoamericanos acordaron impulsar un mecanismo de reacción ante desastres naturales y emergencias, como las recientes inundaciones en Centroamérica a raíz de la tormenta "Stan", para cuyos damnificados España anunció una ayuda de 65 millones de dólares.

La aprobación de la Carta Cultural Iberoamericana también servirá para promover y preservar la diversidad cultural, incluyendo las manifestaciones autóctonas.