Me abstengo del próximo matadero público

Por Carlos Luis Baron viernes 9 de marzo, 2012

Elijo este día memorable en el cual celebramos un nuevo natalicio del patricio Francisco Del Rosario Sánchez que con su sangre bañó el suelo de San Juan, registrando nuestra provincia en las líneas que componen el honor y la gloria de nuestra patria.

Comparto con ustedes una autocrítica que a continuación expongo: Quienes me conocen saben que he estado observando distintas parcelas políticas ante la convicción que tengo de que debemos participar del ejercicio político. Como las hormigas sin dejarme salpicar de las mieles del poder corrupto, ni permitir que en mi presencia se exhiba el oro corruptor, he venido con esfuerzo y trabajo, haciendo un ondulado recorrido. Hoy saboreo un fuerte amargo en mi paladar que me obliga a tomar la decisión de no participar en este nauseabundo torneo electoral donde los actores principales se disputan cuál ha sido más corrupto, si el PRD o el PLD. Al concluir esta autocrítica les exhorto a reflexionar también si vale la pena ejercer el sufragio a favor de uno u otro, o todo lo contrario.

Es innegable que el bipartidismo que domina en la República Dominicana sostiene una falsa democracia, y sumado a esto el poder de la iglesia católica en un país como el nuestro donde los congresistas a parte de repartirse los dineros del pueblo, actúan según la línea que los primeros les trazan; tal cual aconteció con la nueva Constitución donde, salvo algunas excepciones como el admirable caso de Minou Távarez Mirabal, condenaron a muerte a muchas mujeres dominicanas, al no poder decidir ante determinadas circunstancias en que cierto procedimiento médico puede ser la única opción para salvarle la vida. ¡En los hospitales públicos se observan los aterradores resultados!

Con desgarrador dolor observo cómo nos maltratan, sobre todo cuando somos nosotras las que determinamos quién gana el torneo electoral ya que somos más del 50% del universo de votantes; y después que el poder se alcanza, violan el mandato constitucional al no colocar a las mujeres, competentes por demás, en la mitad de los cargos públicos. Tampoco construyen las guarderías infantiles, violando la ley 87-01 de Seguridad Social, para las cuales bien pueden utilizar los dineros que emplean para el pago de nóminas a los más de trescientos vice-ministros y cónsules.

Como en mi caso particular no me dejo arrastrar de la pasión de quien busca ganar las elecciones; más bien anhelo que se establezca un buen gobierno, lo cual parece ser una quimera en estos momentos, pues donde no se respeta la institucionalidad partidaria, menos la respetarán cuando lleguen a las instituciones gubernamentales. Me abstengo del próximo matadero público.

Aguardaré junto al maestro Liborio, con la esperanza a cuestas de que el nuevo gobierno que se instale sea compromisario de hacer caer el peso de ley sobre quien cometa actos de corrupción y demás; especialmente contra aquellos que maltratan y/o asesinan a otro ser humano cualesquiera sea su sexo.

Ante la decepción de que las propuestas de gobierno presentadas para mi pueblo de San Juan en torno al oro y a la carretera Cibao-Sur no son emanadas de la voluntad del pueblo; sino de unos cuantos que defienden sus intereses particulares, prefiero retirarme a las montañas de Liborio a meditar hasta ver cómo se desarrollan los actuales acontecimientos del quehacer político y al mismo tiempo incito a todos los aspirantes a la presidencia de la nación procurar escuchar hasta lo inaudible; especialmente lo relativo a los pocos kilómetros que hacen falta para unir Santiago y San Juan.

¡Qué desgracia, un candidato de la Región Norte y otro de la Región Sur! Sin embargo, ninguno de los dos va a solucionar los problemas de nuestro pueblo porque están atrapados en la tela-araña fétida que ha venido ostentando el poder en los últimos cuarenta años.

Nuestro pueblo debe aprender a cerrar el paso, o al menos observar el comportamiento de los lagos (Enriquillo y Sumatra) quienes nos indican el camino de Santiago de los Caballeros hacia Puerto Príncipe, más allá de unir dos regiones, la carretera Cibao-Sur por las montañas de Liborio, convertiría a San Juan en el centro comercial de dos naciones: la nuestra y Haití.

Como para todo hay un tiempo, tal cual nos indica la palabra divina, asumo que hay un tiempo para los lamentos y otro para la danza. A mis amados sanjuaneros les aseguro que seguiré plantando la semilla que dará su fruto, el cual recogeremos juntos, en el futuro.

Tengo la presunción que el ilustre dominicano, Profesor Juan Bosch, debe estar arrepentido por haber creado los dos partidos mayoritarios que hoy se disputan la corrupción nacional.

¡En palabras de Liborio Mateo, si miramos hacia atrás, somos perdidos! ¡Retornaré!