Me ha llenado de alegría ver que nuestro presidente, se empeña en cumplir día tras días su promesa de campaña

Por Carlos Luis Baron miércoles 12 de diciembre, 2012

Los pequeños productores, las pequeñas empresas, son su blanco de atención por las razones que él mismo ha explicado un sin número de veces.

A todo lo anterior, este servidor le tiene “un pero tenga cuidado”.

¿Porque se ha de tener cuidado? Se ha de tener cuidado porque a la caperucita se la comió un lobo disfrazado.

Dice ni esposa, que no se de quien lo oyó, “que el que es muy bueno se lo comen probando”.

Sin rodeos, lo que quiero advertirle al señor Presidente, es que se pueden hacer pasar vagos y sin vergüenzas como productores y lo único que producirán es la compra de un motor, la compra de muchas botellas de ron y… sígale usted.

Lo recomendable es que los recursos dispuestos lleguen a los verdaderos productores o las verdaderas PIMES. Eso se logra depurando y organizando, en asociaciones en cooperativa y similares.

Soy partidario que a esa gente no se le de una centavo en efectivo, sino que se le suplan las necesidades, una farmacia del pueblo bien equipada y con el compromiso que los medicamentos que no tenga lo busquen, un almacén de provisiones en donde vayan a buscar su alimentos mientras producen, una agroquímica que le supla los insumo, maquinarias para preparar la tierra, una brigada pagada por el Estado, para que le limpie , le ayude a sembrar o cosechar según sus necesidades, notas de créditos intransferible para cosas especificas que necesite.

Si se hace así se asegura un eficiente retorno de lo invertido; de lo contario, el Estado perderá lo entregado y caeremos en el mismo círculo vicioso de prestar y condonar luego, porque mucho llegará a mano de vagos y sinvergüenzas que sólo esperan la oportunidad para echar mano, haciendo uso de la frase aquella de que mientras haya quien fíe, aunque no haya quien pague, y…, como el Estado a la corta o a la larga no tiene dolientes ya que ni agradece , ni gurda rencores, sólo se oirá gritar a todo pulmón: “a lo que poco nos cuesta, hagámosle fiesta”. Es por eso, que le digo; que le exhorto con la mejor intención que tenga cuidado señor Presidente con esos subsidios.