Menos prensa a los linchamientos

Por Carlos Luis Baron jueves 21 de junio, 2012

No hay duda de que, la práctica de los linchamientos en la República Dominicana, que ha vuelto a estar sobre el tapete, con amplias reseñas periodísticas a nivel de la prensa local, incluso editorializándose sobre la temática, constituye una respuesta contestataria, y hasta “retaliatoria” podría decirse, ante la indefensión judicial que percibe la ciudadanía, cuando se ve agredida por el bandidaje delincuencial que arropa a la sociedad nuestra.

Ahora, con sólo estar dándole prensa a esa situación, el asunto no se va a resolver. Lo que sí podría es, contribuir a alimentar ese sentimiento de defensoría propia que ya asalta a una gran parte de la población, que alega no encuentra respaldo a nivel de las autoridades competentes; que no les hacen caso a las denuncias que se presentan; y que, se muestran muy flexibles e indulgentes, cuando es que se deciden por encaminar algún tipo de acción correctiva o punitiva en tal sentido.

Evidentemente, muchas personas tienen la percepción de que ya aquí, la justicia tienen que hacerla con sus manos; que las normativas legales que rigen no se corresponden con la realidad nacional, con el agravante adicional, de actores administrativos y de aplicación, que se adhieren a las mismas subjetivamente; y, con el concurso además, de abogados defensores del delito, más que otra cosa, que no proceden como auxiliares de la justicia, sino como mercaderes y compradores de sentencias en la mayoría de los casos.

Luego, con esa panorámica delincuencial a nivel de toda la nación, y los procederes judiciales que se estilan, el estar reseñando en la prensa local todos los actos que en ese tenor se verifican, lo que puede es contribuir a alentar, el que ese tipo de actitud defensora propia siga aumentando cada vez más.

Lo que más se debería hacer en consecuencia es, proponer a través de la prensa las medidas correctivas de lugar, dando cabida a los juicios reformadores, “enmendatarios”, externados por algunos de los experimentados juristas que tenemos en el país, identificados con la idiosincrasia de los dominicanos; que tienen en adición, un amplio sentido de la soberanía nacional. Y, marginando por supuesto, a los alienados y títeres internos, que siempre tratan de intervenir en el asunto.

Claro, procurando que, en el caso de los primeros, esté todo dirigido a las raíces mismas del problema, no a los superficialismos a que se nos tiene acostumbrado, por innúmeras razones.

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