Mi presión tributaria es alta, muy alta

Por Carlos Luis Baron miércoles 20 de junio, 2012

Se acerca un nuevo paquetazo fiscal, cuyo alcance resulta imposible prever, pero será inevitable otra reforma tributaria en virtud del enorme déficit fiscal con que se viene manejando el actual gobierno, que prefirió romper su último acuerdo con el Fondo Monetario Internacional en diciembre, antes que seguir atado a las restricciones y los reajustes de la tarifa eléctrica. Debido a ese rompimiento, el gobierno dejó de percibir los últimos 500 millones de dólares que contemplaba el acuerdo con el FMI y prefirió incrementar el gasto público durante los últimos cinco meses de la campaña electoral recién terminada.

El resultado de esa política derrochadora ha sido la acumulación de una enorme brecha fiscal que sobrepasa los 60 mil millones de pesos. Si le agregamos los compromisos asumidos por el Presidente electo de cumplir con el 4% para la educación preuniversitaria, equivalente a unos 100 mil millones de pesos adicionales para el nuevo presupuesto del Ministerio de Educación, estaríamos hablando de que el gobierno de Danilo Medina tendría que hacer una reforma tributaria que le aporte al fisco más de 140 mil millones de pesos adicionales, para equilibrar el Presupuesto Nacional del año 2013 que será aproximadamente de 470 mil millones de pesos.

Los expertos financieros han sugerido distintas vías para aumentar las recaudaciones internas. Los industriales, grandes y medianos, han reiterado su demanda de una reforma fiscal integral, que mejore las recaudaciones y eleve la calidad del gasto público. Los técnicos del FMI han expresado que la presión tributaria dominicana es relativamente baja, de un 13%, si la comparamos con las de otros países de la región o con iguales niveles de desarrollo que República Dominicana. Los empresarios se han adelantado y dicen que no soportan más impuestos, porque aportan el 37%, y demandan mayor racionalidad en el gasto público, algo que será muy difícil para un gobierno que llega con tantos compromisos de campaña.

De manera que el nuevo paquetazo fiscal volverá a golpear, con fuerza, a la clase media y a los sectores populares, en virtud de que el 70% de los impuestos que recibe el gobierno provienen del ITBIS y los impuestos al consumo, lo que significa que los que ganan menos pagan más y los ganan más pagan menos.

Se sabe que quienes devengamos una salario fijo mensual debemos pagar el Impuesto Sobre la Renta; si poseemos un vehículo nuevo o usado pagamos la Revista, el Seguro y el marbete cada año; si vamos a la Farmacia, a la Tienda o al Supermercado veremos en la factura de pago dos columnas, una con los precios de los productos adquiridos y otra con los impuestos a pagar por concepto del ITBIS; si echa un galón de gasolina Premium paga 87 pesos de impuestos; los servicios de telecomunicación (Internet, teléfonos, tele cables) tienen tres gravámenes diferentes (un 16% de ITBIS, un Impuesto Selectivo al Consumo y otro dizque para el desarrollo de las telecomunicaciones, llamado CDT); si vas con tu familia a un Restaurant un domingo al medio día, prepárate que te van a dar por la madre con el ITBIS y el 10% de las propinas, más unos pesitos para el mozo o la moza; si te bebes un pote un fin de semana para botar el golpe, los impuestos a las bebidas te marean antes del primer trago; si decides irte de viaje al exterior, te jodiste con los peajes, el parqueo y los impuestos por “derecho” a la salida; sólo falta que nos obliguen a pagar un impuesto para poder abrir la tapa de inodoro…

Además, debido a las crónicas deficiencias en los servicios públicos que la Constitución dice que son gratuitos, los padres nos vemos en la obligación de inscribir a nuestros hijos en colegios privados, donde a partir de septiembre de cada año nos dan por donde duele, por el cocote; nuestras enfermedades y dolencias debemos atenderlas en clínicas privadas, donde no aceptan ciertas ARSs y cobran grandes “diferencias” por sus servicios; la tanda de apagones nos empuja a comprar baterías e inversores; el caos en el transporte público nos obliga a usar nuestros vehículos para llegar a tiempo al trabajo…

No existe pues, ninguna actividad o servicio que esté exento del pago de impuestos y otras cargas que convierten al país en uno de los más caros del mundo. De manera que no se corresponde con la realidad las afirmaciones de ciertos expertos financieros y economistas que hablan de que la presión tributaria del país es de un 13%, cuando la realidad es que las cargas impositivas se tragan la mayor parte de nuestros ingresos.

La presión tributaria es el total de las recaudaciones fiscales del gobierno en un año, con relación al Producto Interno Bruto. Los expertos extranjeros que nos visitan y algunos economistas dominicanos la sitúan en un 13%, pero ese porcentaje se dispara mucho más cuando analizamos, en detalles, otras cargas impositivas que se originan en las grandes distorsiones de la economía dominicana.

Yo, que llevo a cuestas una familia de siete miembros, doy testimonio de que mi presión tributaria es alta, una de la más alta de América Latina.