Miguel, Hipólito y rentabilidad electoral

Por Carlos Luis Baron miércoles 27 de junio, 2012

Haber colocado al PRD, junto a valiosas compañeras y compañeros, en la casilla número uno del favor electoral, ha creado muchas ronchas en sectores internos del partido blanco.

Luego de Hipólito Mejía dejar el poder la organización quedo maltrecha, cuestionada, con un porcentaje de apoyo popular por el suelo.

Miguel Vargas asumió el compromiso de rescatar al PRD, de renovarlo, de adecuar su discurso y su práctica a los nuevos tiempos, apegados a los principios y orientación ideológica de su líder de siempre, el doctor José Francisco Pena Gómez.

Tal y como lo ha expresado el presidente del PRD: “luego de la derrota del 2004, mientras la mayoría de funcionarios que salían del Gobierno brillaban por su ausencia de los escenarios partidarios, iniciamos un proceso de consultas, de recuperación, de levantamiento de la moral partidaria, y rescate de la vergüenza perredeista, y empezamos sin prisa pero sin pausa, a construir un proyecto presidencial para las elecciones del 2008, capaz de reconstruir y mejorar la deteriorada imagen de nuestro partido.”

Múltiples obstáculos se cruzaron el camino.

Múltiples conspiraciones internas se fraguaron en las elecciones congresuales y municipales de 2010 altos dirigentes del PRD conspiraron para lograr que no ganáramos un solo senador, con la intención de afectar la táctica de avanzar en el 10 para ganar en el 12, pese a todo el PRD fue el partido más votado en esas elecciones, y por primera vez después de muchos anos, ganamos la casilla numero 1.

Mientras Miguel Vargas y el partido trabajaban en defensa de sus candidatos ante la Junta Central Electoral, altos dirigentes enviaban cartas de felicitación a esa misma Junta que hoy cuestionan, sacrificando la senaduría de Pedernales por posiciones en ese organismo.

Pese a todo eso ha habido una gran identidad y aceptación de los perredeistas, de la sociedad civil, de empresarios progresistas, de los jóvenes y mujeres, que participan por convicción en este proyecto que inicio Miguel Vargas en el PRD. Ven en Miguel un ejercicio diferente de hacer política, una suma de habilidades y destrezas técnicas y profesionales para el desempeño de las tareas de dirección y administración organizacional, que a todas luces los ha hecho ser exitosos.

Pero deben entender los miembros de las elites que se sienten agraviados en el PRD, que existe el hecho real e inobjetable: el tiempo sigue y el avance en las tareas suprema del partido sigue permeado por lo mismo que ha creado estos lodos y estos disgustos: el engaño, la mentira y el fraude, esos mismos elementos que marchitaron el proceso democrático en aquella convención traumática y dolorosa. Que nos incapacito hasta para defender el voto, para unificado imponer una agenda política, pero que les hace eficaces para recurrir a la violencia contra los propios hermanos y compañeros de partido, pero ineficiente para aplicársela a nuestros reales adversarios políticos, actitudes y conductas que han desplazado los valores de amor, bondad y generosidad que les predico con el ejemplo el doctor José Francisco Pena Gómez.

Es oportuno recordar que cuando el presidente del PRD, Miguel Vargas, gano la convención con más de un 80% de los votos para ser candidato presidencial, integro a los trabajos de su candidatura a los competidores internos, actuó sin sectarismo y le otorgo la dirección de la campana en las principales plazas del país.

Es hora de que cada perredeistas, desde abajo hacia arriba, estén abiertos a la crítica, que sean autocritico, verdaderos demócrata, mostrando congruencia con los principios y valores del partido blanco, pero sin rencor, odio ni retaliación.

Exijamos que Hipólito Mejía y Miguel Vargas, los dos líderes del PRD, depongan actitudes por las dignidades y los valores honorables que les adornan a ellos y sus familias, por la fraternidad y solidaridad que siempre exhiben los perredeistas.

Miguel Vargas, como líder de un segmento importante del PRD, como presidente de la organización ha hecho un compromiso solemne con su pueblo y todos los perredeistas: no descansara hasta no ver desterrado de la republica este estado de cosas donde hemos estado sumergido con gobernantes incompetentes y desorganizados, que han provocado la incapacidad del estado para controlar los conflictos, la corrupción, el desorden y lograr solución a los problemas económicos y sociales en un marco de libertad, democracia plena y garante del respeto incondicional a los derechos humanos.

No es posible seguir en esta actitud negadora, disociadora, las virtudes de Hipólito y Miguel deberían estar centradas en la búsqueda de la justicia, y en enaltecer las bondades solidarias del amor y los valores humanos, muchas veces ausentes de nuestras realidades.

El escritor Carlos Fuentes, fallecido hace poco, en unos de sus pensamientos sobre los políticos, opinaba sobra que la sociedad requiere ser analítica y critica y que debemos de eliminar la lambisconería como medio de vida. Y decía: “necesitamos que emerjan los ciudadanos libres, pensantes y participativos que dejen de estar subordinados a las comodidades materiales del consumismo mercantilistas, que les otorgan las prebendas alienantes de su ser político, alienando sus conciencias, inteligencias y conductas solidarias al servicio del poder, necesitamos que el humanismo les lleve a enaltecer sus oficios y profesiones, para evitar la degradación social que amenaza desintegrarnos”.

Por último, recordemos que la Rentabilidad Electoral son los votos que se obtienen por las actividades de campaña y dependen de eficientizar los tiempos de los candidatos dirigiendo los recursos económicos, materiales y humanos a la maximización de su utilidad y todas las actividades a obtener resultados cuantificables del voto.

Las elecciones se ganan con votos y no sólo con imagen ni activismo disparatado.

Las candidaturas no se ganan sólo con protagonismos, hay que presentar contenido,, motivos y estimulo al electorado indeciso.

El autor es periodista