Miguel Vargas tronó de nuevo: “No soy mensajero ni barrendero del comando de Hipólito” ¿Se oye, o no se oye?

Por El Nuevo Diario martes 6 de marzo, 2012

Si Hatuey De Camps pensaba que tan sólo una línea imaginaria de entendimiento -y de afectos- entre él y Vargas podía bastar para conjurar -o al menos paliar- los abismos Hipólito-Vargas, se equivocó medio a medio, pues ya el presidente actual del PRD les mandó (a él y a Hipólito) este cartel: “No soy mensajero ni barrendero del comando de Hipólito” (periódico el Caribe/03/06/11).

Pero además del mensaje directo, agregó esta colita de puro recordatorio (¿o veneno?): que no espere que “después de lo del 6 de marzo”…., él se suba en una patana para hacer campaña por Mejía”. Esto si no es un jarrón de agua fría, es, por lo menos, un desaire público y un plantón doble.

Ya dije en un anterior artículo que parece que Hatuey no midió bien la temperatura interna del PRD antes de aceptar ser relevo-vocero de una campaña de un proyecto presidencial (el PPH) que ya llegó a su techo y que desde octubre-2011, no crece. ¿Cómo entonces, rearmar y ganar?

Y ese mensaje reafirmación de Miguel Vargas va más lejos, o mejor dicho, tiene otra lectura: Hipólito ni adentro ni afuera podrá escudarse en Hatuey. Y si eso es adentro del PRD (que no puede esconderse), que no será en la calle…

En conclusión, se podría decir que la división (crisis, lucha de tendencias, de grupos o de lo que sea) entre Vargas e Hipólito “pica y se extiende….”. Y nos preguntamos: ¿podrá ganar unas elecciones presidenciales un partido dividido en dos pedazos? Si lo logra, a Hipólito, habrá que darle la faja de Jack Veneno.

Mientras tanto…, el trabajo de Hatuey es de cacique, de vocero y de apaga fuego… ¡cuidado -Cacique- si sale más cara la sal que el chivo!