Minibiografía política de un camaleón

Por Carlos Luis Baron sábado 28 de enero, 2012

He venido observando y reflexionando acerca de la trayectoria política del Presidente LeonelFernández, que muy pronto completará sus doce años de gobierno. De entrada deboadmitir que mis consideraciones en torno al hombre público no son definitivas,que podrían ser modificadas en el porvenir, dependiendo del discurrir de loshechos en que habrá de participar porque todavía es un personaje relativamentejoven y la historia política dominicana nos enseña que los ex presidentesjóvenes vuelven a ocupar el solio presidencial.

La única ocasión en la que saludé al ahora Presidente de la República fue ante el bedelde la Facultad de Humanidades de la UASD, cuando nos encontramos casualmente y nostendimos las manos. Era Leonel en esos años un joven académico muy bienformado, inteligente, brillante expositor; su humildad y su sencillez erancualidades también muy admiradas. Llevaba casi veinte años que había ingresadoal PLD cuando nos saludamos. Recuerdo que en los medios impresos del partidoescribía artículos de opinión con bastante frecuencia, al igual que en los diarios nacionales. Asimismo impartía charlas y conferencias y participaba en algunos programas detelevisión, aunque seguía siendo un desconocido para la mayoría de losdominicanos, hasta que Juan Bosch lo escogió candidato vicepresidencial en laselecciones de 1994.

El primer Leonel Fernández conocido no desempeñó ninguna función pública; no había sidoni Regidor ni Diputado, pero gozaba ya de cierto prestigio intelectual yacadémico, dentro y fuera del partido. Incluso Bosch lo comparó en una ocasióncon “una mina de oro”. Cada vez que Bosch participaba en las elecciones presidenciales,se hacía acompañar de un candidato joven a la vicepresidencia y Leonel sería elúltimo.

El segundo Leonel Fernández empieza con el retiro del maestro de la vida públicadominicana, circunstancia que viabilizó, meses después, su escogencia comocandidato presidencial del PLD para las elecciones de 1996. Su debut comocandidato presidencial lo hizo acercándose al caudillo ‘colorao’, contra quienhabía publicado un ensayo para demostrar que el gobierno surgido de las ‘elecciones’de 1990 era “un poder usurpado”. Pero no importa, había que olvidar ese pasado grimosoy asociarse con el viejo y agotado caudillo, cuyo sistema político había sidodesmontado, destruido con las reformas políticas, electorales y judicialessurgidas del Pacto por la Democracia que le ahorró a la nación una nuevaguerra civil, tan pronto se produjo el fraude colosal del 16 de mayo de 1994.

En las elecciones de 1996 los dos viejos caudillos de la política dominicana son losgrandes ausentes. Bosch se había retirado de la política y Balaguer no puede sercandidato porque se había eliminado de la Constitución, vigente desde 1966, lafatídica reelección presidencial. Por algunas razones, a Balaguer no leagradaba la candidatura presidencial de Jacinto Peynado, un hombre emprendedory con mucho carácter que si alcanzaba el poder jamás sería una marioneta del caudilloque nunca se mudó de su residencia. Al viejo zorro tampoco le agradaba lafigura de José Francisco Peña Gómez, de manera que aquel sería el mejor de los mementospara que Leonel Fernández, que había sido escogido candidato presidencial delPLD, se acercara al hombre que había jurado que sólo con la muerte se retiraríade la política.

Era aquelun bisoño candidato presidencial dispuesto a darlo todo a cambio de algúnrespaldo, abierto o encubierto, proveniente del caudillo resentido. Antes de laprimera vuelta electoral de 1996 encontramos al joven candidato atacando confuria, no al gobierno, sino al principal candidato de la oposición, mientras visitabaa menudo al líder del conservadurismo dominicano, que lo recibía en su residenciacon su habitual sonrisa y aparente amabilidad. Aquellos encuentros públicos noeran fortuitos; obedecían a una alianza secreta que luego se hizo pública conla formación, el 2 de junio, del llamado ‘Frente Patriótico’ que catapultó alpoder a Leonel Fernández en la segunda vuelta electoral, iniciándose así su tercerafase en la vida pública dominicana.

En los siguientes cuatro años observamos a un tercer Leonel Fernández; ahora es elPresidente de la República, el hombre que debe sentirse agradecido del caudilloque antes de morir donó su biblioteca personal a una institución ‘sin fines delucro’. En su primer gobierno, esencialmente neoliberal, mejoró la eficienciade algunos servicios públicos, aumentó las recaudaciones fiscales, construyótúneles y elevados, ordenó el asalto a la Liga Municipal Dominicana, desconocióa la nueva Junta Central Electoral, compró a varios representantes de laoposición para controlar la Cámara de Diputados, no cumplió con su promesa deinvestigar la desaparición de Narciso González, tomó numerosos préstamosinternacionales pero redujo el monto absoluto de la deuda externa, privatizólas empresas públicas que quedaban, descubrió su vocación por los viajes alexterior, mientras los reformistas disgustados muy pronto le llamaron ‘comesolo’,mote que lo envió nuevamente al fango de la más rabiosa oposición al nuevogobierno surgido de las elecciones del año 2000.

El ex Presidente acaba de regresar a la oposición y vive atormentado por las acusaciones decorrupción que salen de algunos funcionarios del gobierno de Hipólito Mejía. Esun opositor distinto al primer Leonel Fernández que conocimos cuando militabaen el PLD de Juan Bosch. Ahora estrenó una nueva fase de su vida. Diríamos que esel cuarto Leonel Fernández conocido. Bosch acababa de morir y el PLD eligió alex Presidente nuevo líder del partido. Aún así, no pudo evitar la terceraderrota en línea en las elecciones de medio términos de 2002, pero el hombreparece haber nacido como la auyama porque muy pronto afloraron las ambicionescontinuistas de los legisladores del PRD que buscaban modificar la Constituciónde 1994 para prologarse en sus puestos y reponer la ‘maldita’ reelección quetantas desgracias y sepulturas había acarreado a la nación. Y en los primerosmeses de 2003 empezaron los escándalos de corrupción y el destape de losfraudes bancarios. Leonel observó que había llegado el momento oportuno para arreciarcon furia sus ataques contra el gobierno y en un mitin celebrado el 25 de mayoen el Palacio de los Deportes, acusó al gobierno de siniestro, “porquesiniestro es sinónimo de adverso, de mal agüero, amargo, calamitoso,catastrófico” y muchos otros epítetos reveladores de que le hacía duraoposición al gobierno que en una ocasión anterior lo hizo sudar cuando fuecitado al Palacio de la Suprema Corte de Justicia y lo hizo acompañado concientos de sus seguidores.

En sus añosde líder de la oposición también acusó al gobierno de ser el responsable de losfraudes bancarios, un tema muy complejo que concluyó, años después, con unasentencia definitiva emitida por la Suprema Corte de Justicia. Más adelante,porque el agua se aclara sola al paso de la corriente, se sabrá con másprecisión quiénes fueron los primeros responsables y los grandes beneficiariosde los fraudes bancarios que provocaron la ruina social y económica de losdominicanos.

Cuando batallaba en la oposición, Leonel Fernández también escribía artículos en el ListínDiario atacando los bonos soberanos y el endeudamiento externo delgobierno de Hipólito Mejía. Si copiláramos todos los escritos y declaracionesdel ex Presidente y compartes atacando la “alocada política del endeudamientoexterno” de los gobiernos del PRD, de seguro que reuniríamos una amplia einteresante colección antológica, digna de ser recordada.

La crisis bancaria y sus efectos inmediatos, más los intentos continuistas de HipólitoMejía colocaron al campeón de la oposición en primer lugar, de acuerdo a lasencuestas que lo situaban por encima del 50 por ciento en la intención del votocon miras a las elecciones de 2004. Un pasado reciente de “progreso,estabilidad, confianza, modernización y crecimiento económico” era el contrastecon un presente caótico, de elevada inflación, de devaluación profunda delpeso, de retroceso e incapacidad en el manejo de la crisis, en fin, todo unmemorial de agravios que el discurso opositor repetía y resaltaba con furia,hasta que la mayoría del pueblo lo aceptó nuevamente, siempre en espera demejor suerte.

Ganó ampliamente las elecciones y así empezamos a conocer al quinto y al sextoLeonel Fernández. El quinto Leonel que he venido observando, es el nuevoPresidente que muy pronto completará dos períodos de gobierno consecutivo. Y elsexto es el Presidente viajero, que tiene un discurso diferente para cadaocasión, para cada escenario que visita. Veamos el quinto.

Es indiscutible que ningún político ejerce dos gobiernos iguales en dos períodosdiferentes. Los doce años de Balaguer fueron diferentes a sus últimos diez añosde gobierno. El primer gobierno de Leonel fue muy diferente a su dos últimosgobiernos y si Hipólito Mejía vuelve a ser Presidente, de seguro hará otro gobierno diferente, porque diferentes serán las circunstancias en que volverá agobernar. Por ejemplo, en el primer gobierno de Leonel Fernández la deuda externa en vez de subir, bajó, contrario a lo que ha ocurrido en sus dos últimos gobiernos, donde la deuda se ha disparado enormemente. Otro ejemplo quemarca la diferencia entre el primer gobierno de Fernández y sus dos últimos, esla austeridad con que se desenvolvió en el primero y el despilfarro de losfondos públicos en que ha venido sustentando la base social de sus dos últimasadministraciones.

El quinto Leonel Fernández ha sustentado su liderazgo en la política clientelar, enenormes subsidios, irresistibles para el próximo gobierno; en la construcciónde mega proyectos (trenes urbanos, nuevos elevados, túneles, corredores yautopistas costeras) que dejan jugosas comisiones. En los últimos siete años,una nueva camada de millonarios ha venido a ensombrecer el ejercicio ético dela política que tanto deleitó en el pasado al primer Leonel Fernández que yoconocí. Ahora no hay vuelta floja, todos los cabos están atados para entorpecercualquier iniciativa anticorrupción, o para volver al escenario de lacompetencia electoral en un futuro no muy lejano. El quinto Leonel Fernández que se despide con la más alta tasa de rechazo, no es un Leonel cualquiera; esun hombre de Estado y multimillonario que tendrá en sus bolsillos todos lospoderes públicos que le confiere la nueva Constitución, su Constitución,concebida, discutida y aprobada a su manera, con reelección y sin reelección;todo dependerá de su lectura, aunque en el nuevo texto no exista la figura delreferendo revocatorio, con el cual pudo haber sido fulminado por la ira de suscontrarios, que ahora suman el 63 por ciento de los electores.

En los últimos siete años he podido meditar acerca de un sexto Leonel Fernández: es elPresidente viajero, el más viajero que he conocido, seguido de Hipólito Mejía. Jamás hemos sabido sobre los resultados tangibles de tantos viajes, que ahora nopuedo enumerar. Los corifeos del gobierno, cuya lista es bien larga, handifundido ‘las virtudes y los beneficios’ de los continuos viajes delPresidente a numerosos países del mundo, donde promueve la inversión extranjeray dicta conferencias magistrales. Y leyendo los resúmenes de prensa que nossirven los periodistas que lo acompañan, he visto que Leonel tiene un discursodiferente para cada ocasión. Por ejemplo, si visita a Colombia, condena las acciones violentas de los grupos guerrilleros que combaten allí desde hace 60años; si visita a Venezuela se declara más chavista que Chávez; si visita aEspaña y gobierna el PSOE se declara partidario de la socialdemocracia, queBosch consideraba una estafa política; si visita la Universidad de La Habana, enCuba, allí condena al capitalismo salvaje; si discursea en la ONU, llama acombatir la especulación mundial en los precios de los alimentos y el petróleo, pero se muestra incapaz de combatir la especulación doméstica en la comercialización de los combustibles y la importación desleal de rubrosagropecuarios.

Ese sexto Leonel Fernández lo conocí leyendo parte de sus pronunciamientos en el exterior, donde se revela como un hombre sin rumbo fijo, sin principios; estesexto hombre es el político pragmático que ha sido siempre, el típico camaleón que cambia de color acorde con el medio que le rodea. Su intención es resguardarse y hacerse el simpático en el complejo mundo en que vivimos, porque creo que aspira a ser un futuro Secretario General de las Naciones Unidas.Cuando deje el gobierno el 16 de agosto de 2012, veremos un séptimo Leonel Fernández. Y Si llegare a ser Secretario General de la ONU, o si volviera a ser Presidente de la República en el año 2016, o tal vez en el 2020, estoy muy seguro que si sobrevivimos, conoceremos a otros Leonel Fernández.

¿Cómo serán el séptimo, octavo y el noveno Leonel Fernández?