Modernización Educación

Por Carlos Luis Baron miércoles 6 de junio, 2012

La educación dominicana ha experimentado un retroceso. Ello es fácil de probar, cuando uno chequea los originales de cualquier manuscrito. No hay calidad ortográfica, no hay concordancia, no hay belleza.

La simple función didáctica de la enseñanza se ha perdido. Los maestros son burócratas busca cheques y para ellos es una larga jornada de trabajo y no un sacerdocio.

Desde luego, en una globalización económica el maestro estoico, de traje raído, zapatos rotos, y un pan duro por almuerzo, pertenece a la historia. Los maestros de hoy, con su búsqueda de mejor vida, también son mal pagados y en ocasiones no tiene reconocimiento social.

Es el sistema de enseñanza que está en crisis. Se adopta a los maestros por clientelismo político y por amiguismo de la asociación de profesores. La piedra fundamental del sistema educativo está carcomida y sin esperanzas. Hay que reivindicar al maestro.

No le echo la culpa a los alumnos, más bien los muchachos que estudian en forma mecánica, y que no “le entra” el tema del día, son víctimas, y necesitan ayuda urgente.

Muchos piensan que con la asignación del cuatro por ciento en el Presupuesto Nacional se van a solucionar los problemas de la educación dominicana. No es así. El clamor del cuatro por ciento, es un estandarte de la asociación de profesores, de la sociedad civil, de los editores de libros, de los dueños de colegios, de los burócratas, pero no del pueblo.

Antes de que el cuatro por ciento del Presupuesto vaya al sistema educativo, se hace necesario modificar los patrones de enseñanza, eliminar programas, e integrar otros. La educación de adultos, la alfabetización a nivel nacional

Por lo pronto, tienen que desaparecer las Pruebas Nacionales, la mayor barbaridad y desperdicio en que incurre el sistema educativo nacional. Las pruebas Nacionales no sirven para nada, salvo para decir lo que sabemos: los estudiantes están mal preparados.

Asimismo, se tiene que superar la medida de que todos los años se cambien los libros de texto, porque ello es más bien un negocio para los editores y dueños de librería, pero un dolor de cabeza de los padres de estudiantes. Asimismo, los cambios constantes de uniforme no tienen razón de ser.

Son algunos puntos donde el sistema educativo público invierte cientos de millones de pesos, sin ninguna razón ni acciones beneficiosas.

Hay que reformar el sistema educativo público, antes de poner de bocado la carnada del cuatro por ciento que se iría a quedar en los libros de texto, las Pruebas Nacionales, los aumentos de salarios y ampliación del desayuno escolar.

Cuando se solucionen estos problemas que castran el avance y desarrollo de la educación dominicana podemos pensar en un cuatro por ciento. Por ahora, que se congele en el presupuesto actual, y se busquen soluciones y modernización.

Siempre lo he dicho. El gran pueblo ha estado de espaldas e ignorado ese reclamo, porque esos mismos sectores que encabezan las peticiones han sido indiferentes a la falta de aula, a los programas inconclusos de alfabetización, y a la modernización del sistema educativo.

Es una moda de muchachos que estudian en colegios de lujo, y de histriones sociales que se sonrojan de sus carros de lujo, y los ocultan mientras toman una sombrilla amarilla, para taparse de un ligero sol de media mañana, en una protesta frente al Palacio Nacional.

Modernización del sistema educativo, y cuando todo esté claro, pensemos en el cuatro por ciento, para beneficio de todos, y no de los editores de libros.