Montás llama a construir estado más fuerte y eficiente

Por Carlos Luis Baron martes 10 de febrero, 2009

NUEVA YORK – El Secretario de Economía, Planificación y Desarrollo, Temistocles Montás, dijo el martes que los efectos de la crisis financiera y económica mundial harán que América Latina tenga que redefinir la función del sector público y trabajar por la construcción de un Estado más fuerte y eficiente, aunque no necesariamente más grande.

Al hablar en el Quinto Periodo de Sesiones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) en la sede de Naciones Unidas, en esta ciudad, Montas dijo que la región debe aprender las lecciones del pasado y advirtió que bajo ningún concepto puede volver “al populismo macroeconómico, al aislamiento comercial y al Proteccionismo”.

Planteo que “la intervención del Gobierno no debe ser tímida pero tampoco excesiva y recomendó cuidado frente a las presiones sobre-regulatorias que arroparán al mundo y de las cuales no escaparemos nosotros”. De esta crisis, agregó Montás, debe surgir un Estado más fuerte y más eficiente, pero no necesariamente un Estado más grande”.

Montás, quien preside el encuentro en representación de República Dominicana, insistió en que frente a la crisis la comunidad internacional debe buscar mecanismos inmediatos de salvaguarda no sólo para las economías desarrolladas, sino para las economías más vulnerables, sobretodo porque esta es una crisis generada en las economías más ricas del mundo”.

“Los organismos internacionales de financiamiento deben entender la precariedad de la situación y crear mecanismos innovadores de rápido desembolso que ayuden a las economías de la región a suavizar este choque externo sin precedentes en la historia mundial reciente”, dijo.

Dijo que la CEPAL “debe jugar un rol determinante en un momento en que se hace necesario buscarle una salida a la restricción internacional de crédito y cuando ya es evidente el aumento de la pobreza y de la desigualdad social en nuestra región”.

“No debemos olvidar las consecuencias políticas y sociales que tuvo la Gran Depresión de 1929 en toda América Latina. Esta es una importante lección de la historia, dijo el funcionario.

Es por esta razón, agregó Montás, que en este contexto de crisis debemos enfatizar en la necesidad de seguir empeñados en la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

En este orden, dijo que “no debemos perder la perspectiva en medio de esta crisis, de hacia dónde debemos ir en términos de desarrollo humano y cohesión social”.

Recordó que se trata de una crisis que se inicia en los países más ricos del mundo y no en los países en vías de desarrollo; y que amenaza con destruir los avances que “habíamos logrado desde principios de la década, en materia de crecimiento, desarrollo y combate a la pobreza”.

Entiende que lo importante ahora es determinar “cuál será la reacción de nuestros países en el corto y mediano plazo; qué rol jugarán los organismos financieros internacionales; y cuál será la actitud de los países más ricos del mundo para ir en auxilio de las economías más pobres”.

La pregunta para una gran parte de nuestros países no es cómo aumentar el Gasto Público (o siquiera mantenerlo), sino como financiar el Gasto en un contexto de falta de acceso al crédito sin precedentes en la historia financiera reciente; y con un riesgo importante de disminución en la presión tributaria debido a la caída de la actividad económica.

República Dominicana fue escogida como Presidente del Trigésimo segundo periodo de sesiones de la CEPAL, y por esta razón durante este bienio le corresponderá presidir las reuniones oficiales de la Comisión, respaldo que agradeció Montas a todos los países miembros del organismo regional.

DISCURSO PRONUNCIADO POR EL SECRETARIO DE ECONOMIA, PLANIFICACION Y DESARROLLO, TEMISTOCLES MONTAS, EN EL QUINTO PERIODO DE SESIONES DE LA CEPAL QUE SE DESARROLLA EN LA SEDE DE NACIONES UNIDAS, EN NUEVA YORK.

Quisiera iniciar mis palabras agradeciendo la presencia de todos ustedes en este vigésimo quinto período de sesiones del Comité Plenario de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe de las Naciones Unidas.

De igual manera quiero expresar la alegría que nos embarga por contar en esta ocasión con la presencia de la nueva Secretaria Ejecutiva de la CEPAL, Alicia Bárcena; y felicitarla por la ardua labor que ha desempeñado desde que fue designada en esta importante posición.

Como ustedes saben, los países miembros de la CEPAL eligieron a República Dominicana como Presidente de su trigésimo segundo periodo de sesiones. Por ello durante este bienio a mi país le corresponde presidir las reuniones oficiales de la Comisión, como es el caso de este Comité Plenario que se celebra hoy en la sede de las Naciones Unidas, en Nueva York.

Esta responsabilidad la hemos asumido en uno de los períodos económicos de mayor convulsión en la historia reciente. De hecho, ya muchos consideran a esta crisis como la más profunda que haya abatido al mundo desde la Gran Depresión.

Es una crisis que se inicia en los países más ricos del mundo y no en los países en vías de desarrollo; y que amenaza con destruir los avances que habíamos logrado desde principios de la década, en materia de crecimiento, desarrollo y combate a la pobreza.

Lo importante ahora es determinar cuál será la reacción de nuestros países en el corto y mediano plazo; qué rol jugarán los organismos financieros internacionales; y cuál será la actitud de los países más ricos del mundo para ir en auxilio de las economías más pobres.

Los países desarrollados ya han invertido trillones de dólares en rescatar sus instituciones financieras y salvaguardar sus sistemas de pagos. Ahora se están diseñando los paquetes fiscales para incentivar el consumo y dinamizar las economías. Países como Estados Unidos, pueden financiar déficits fiscales aún mayores. Pero la capacidad de hacer política contra-cíclica en nuestros países es muy limitada.

La pregunta para una gran parte de nuestros países no es cómo aumentar el Gasto Público (o siquiera mantenerlo), sino como financiar el Gasto en un contexto de falta de acceso al crédito sin precedentes en la historia financiera reciente; y con un riesgo importante de disminución en la presión tributaria debido a la caída de la actividad económica.

Ya podemos ir sacando lecciones de esta crisis. La nueva arquitectura financiera internacional que resulte de este proceso debe ponerle un freno a la excesiva especulación en los mercados financieros; se debe hacer conciencia de la valoración de los riesgos de parte de los agentes y de los reguladores; redefinir el rol de los organismos internacionales y las Agencias Clasificadoras de Riesgo, los cuales no tuvieron la capacidad de predecir la magnitud de la crisis financiera; y la necesidad de coordinación y supervisión del orden financiero internacional.

También debemos aprender de las lecciones del pasado. América Latina no puede volver al populismo macroeconómico, al aislamiento comercial y al Proteccionismo.

La intervención del Gobierno no debe ser tímida pero tampoco excesiva y ahora debemos cuidarnos de las presiones sobre-regulatorias que arroparán al mundo y de las cuales no escaparemos nosotros. De esta crisis debe surgir un Estado más fuerte y más eficiente, pero no necesariamente un Estado más grande.

Queremos ratificar el llamado que hicimos en el recién concluido Seminario Regional de Política Fiscal de la CEPAL en el sentido de que “consideramos que la comunidad internacional debe buscar mecanismos inmediatos de salvaguarda no sólo para las economías desarrolladas, sino para las economías más vulnerables, sobretodo porque esta es una crisis generada en las economías más ricas del mundo”.

“Los organismos internacionales de financiamiento deben entender la precariedad de la situación y crear mecanismos innovadores de rápido desembolso que ayuden a las economías de la región a suavizar este choque externo sin precedentes en la historia mundial reciente”.

Reiteramos que la CEPAL debe jugar un rol determinante en un momento en que se hace necesario buscarle una salida a la restricción internacional de crédito y cuando ya es evidente el aumento de la pobreza y de la desigualdad social en nuestra región.

No debemos olvidar las consecuencias políticas y sociales que tuvo la Gran Depresión de 1929 en toda América Latina. Esta es una importante lección de la historia.

Es por esta razón que en este contexto de crisis debemos enfatizar en la necesidad de seguir empeñados en la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. No debemos perder la perspectiva en medio de esta crisis, de hacia dónde debemos ir en términos de desarrollo humano y cohesión social.