Movimientos sociales preparan protestas a favor y contra Lula

Por lunes 15 de agosto, 2005

Brasilia, (EFE).- Movimientos sociales afines y opositores al Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva preparan sendas protestas contra la corrupción, mientras partidos de centro y derecha evalúan desde hoy un posible juicio político contra el presidente.

La primera protesta tendrá lugar mañana, martes, en Brasilia y ha sido convocada por la Unión Nacional de Estudiantes (UNE), el Movimiento Sin Tierra (MST), la Central Unica de Trabajadores (CUT) y la Coordinación de Movimientos Sociales.

Estas organizaciones no gubernamentales han manifestado ya su respaldo a Lula y al Gobierno y han decidido salir a la calle para expresar su solidaridad, pero también para exigir que se llegue al fondo de todas las denuncias de corrupción.

Los escándalos tienen en el ojo del huracán al Partido de los Trabajadores (PT), fundado por Lula en 1980 y acusado de sobornar parlamentarios, obtener créditos en forma fraudulenta, financiar ilegalmente campañas y mantener una "contabilidad paralela" a espaldas de autoridades electorales y fiscales.

Las acusaciones han alcanzado tangencialmente al propio Lula, después de que se pusiera en duda el origen del dinero usado en la campaña que le llevó al poder en 2002.

El presidente de la UNE, Gustavo Petta, dijo hoy a EFE que las protestas de mañana no serán contra Lula, sino para exigir el esclarecimiento de las denuncias, castigo a los culpables y una profunda reforma política, que haga más transparente la financiación de campañas.

"Todavía nada incrimina a Lula", afirmó Petta, quien cree que la marcha reunirá mañana a unas 15.000 personas.

El miércoles, las mismas calles de Brasilia serán tomadas por grupos sociales y partidos de izquierda opuestos al Gobierno de Lula, sobre todo por sus conservadoras políticas económicas.

La protesta ha sido convocada por organizaciones estudiantiles y docentes y por los partidos Socialista de los Trabajadores Unificado (PSTU) y Socialismo y Libertad (PSOL), ambos marxistas y fundados por dirigentes expulsados del PT.

"La salida para Lula es volver atrás y recuperar su origen, con un Gobierno de verdadero acento social", declaró Julia Eberhadt, portavoz de la Coordinación Nacional de Luchas.

La activista coincidió en que no existen pruebas que justifiquen un proceso de destitución contra el presidente, pero consideró que eso tampoco puede descartarse. "Como está la cosa pueden surgir indicios y, si aparecen, no dudaremos en tomar la calle para gritar 'Fuera Lula'", dijo a periodistas.

Según Eberhadt, la marcha del miércoles será más numerosa y congregará a unas 50.000 personas.

La polarización de los movimientos sociales y la izquierda en torno a Lula y al PT no es nueva, pero se ha agravado en las últimas semanas, debido a las denuncias que involucran al Gobierno y al partido del presidente.

En el ámbito parlamentario, la oposición seguía enfrascada hoy en discusiones sobre la conveniencia y la base legal de un juicio con fines de destitución contra Lula.

El derechista Partido del Frente Liberal (PFL) mantenía la tesis de que hay elementos jurídicos y políticos para llevar adelante el proceso, en contra de la mesura del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB).

En la socialdemocracia se cree que debe prevalecer la calma y que un juicio de destitución debe ser estudiado con cuidado, sobre todo porque sería un proceso político y la popularidad de Lula todavía es grande.

En el PSDB, muchos creen que los propios escándalos desgastarán a Lula y que ya no existen posibilidades de que sea reelegido el año próximo, por lo que se inclinan por evitar que la crisis se agudice.

No obstante, en ese mismo partido hay quienes opinan lo contrario.

"Estamos cada vez más cerca de un proceso contra Lula", dijo hoy la diputada socialdemócrata Zulaie Cobra.

En búsqueda de posturas comunes, el PFL, el PDSB y los partidos Popular Socialista, Verde y Democrático Laborista iniciaron hoy una rueda de consultas, centrada en discutir el posible juicio político en contra de Lula.

Presidente Diputados cree a Lula inocente pero no descarta juicio

Brasilia, (EFE).- El presidente de la Cámara de Diputados, Severino Cavalcanti, dijo que no cree que la crisis en Brasil lleve a la destitución de Luiz Inácio Lula da Silva, pero aclaró que si eso ocurre estará "listo" para asumir la Presidencia del país.

"Brasil puede estar tranquilo, porque el presidente de la Cámara baja no va a anticipar o luchar por la destitución del presidente Lula", expresó Cavalcanti, quien dijo estar "seguro" de que el jefe de Estado no está implicado en las irregularidades en torno al Partido de los Trabajadores (PT).

Sin embargo, añadió en declaraciones a periodistas que "si (Lula) participó (en asuntos de corrupción), habrá que sancionarlo" y la pena sería, según dijo, "la destitución".

Sostuvo que, hasta ahora, sobre los escándalos de corrupción "hay muchas denuncias infundadas y otras que proceden", por lo que consideró que se debe esperar el resultado de la investigación para saber cuáles de esas acusaciones tienen base legal.

De acuerdo a la Constitución, Cavalcanti sería el segundo en la línea de sucesión ante una destitución, después del vicepresidente, José Alencar, pero éste también ha sido salpicado por los escándalos de corrupción que se investigan desde hace dos meses.

Aún con mucha cautela, partidos de oposición de centro y derecha han comenzado a evaluar hoy la posibilidad de llegar a un juicio político contra Lula, quien ha sido tangencialmente alcanzado por algunas denuncias sobre la campaña electoral que le llevó al poder.

Según confesó el publicista Duda Mendonca, que dirigió la campaña de Lula y otros candidatos del Partido de los Trabajadores (PT) en 2002, parte del pago por esos trabajos le fue depositado en una cuenta abierta con ese fin en las islas Bahamas.

Por otro lado, el ex diputado Valdemar Costa Neto, presidente del Partido Liberal (PL), al que pertenece Alencar, dijo a una revista que esa formación sólo formó parte de la fórmula que ganó en las elecciones del 2002 porque el PT ofreció una suma equivalente a casi 5 millones de dólares.

En opinión de constitucionalistas, si Lula es sometido a un juicio con fines de destitución por su campaña electoral, Alencar también caerá, por lo que el ultraconservador Cavalcanti debería asumir la Presidencia y convocar al Congreso, en un plazo de 60 días, para elegir un nuevo presidente que complete el mandato.

En ese sentido, Cavalcanti declaró que está "listo para todo".

"Cuando asumí la Presidencia de la Cámara de Diputados la prensa no creía mucho en mí, pero he demostrado que desempeño bien mis funciones", apuntó el líder derechista.