Muertas 121 personas en peor tragedia de historia aérea de Chipre

Por Francisca Sanchez domingo 14 de agosto, 2005

Nicosia, 14 ago (EFE).- El peor desastre aéreo de la historia reciente de Chipre se cobró la vida de 121 personas que viajaban en un avión con un historial de problemas técnicos como el que al parecer este, domingo, causó la tragedia.

El aparato, un boeing 373/800 de las líneas aéreas chipriotas "Helios", se precipitó en la zona de Gramatiko, unos 60 kilómetros al noreste de Atenas, escasas tres horas después de que despegara del aeropuerto de Larnaca.

Según las investigaciones, el accidente fue producto de un fallo en el sistema de refrigeración de la cabina, que causó la muerte por asfixia o congelación al piloto y al copiloto, además de la mayoría de los pasajeros.

"No podemos hacer conjeturas. Los indicios que ahora tenemos nos llevan a pensar que fue un fallo técnico, pero las investigaciones aún prosiguen", dijo el director de la oficina de Información de la Presidencia del país, Marios Karoyan, en respuesta a si se trataba de un atentado terrorista.

La teoría se apoya en el testimonio de los dos cazabombarderos griegos que se situaron junto al avión pocos instantes antes del siniestro, y el mensaje telefónica de despedida enviado por uno de los pasajeros a un amigo.

De acuerdo con su relato, cuando llegaron a la altura del Boeing siniestrado, alquilado por "Helios" a la compañía egipcia de bandera "Egyptair", el capitán de la nave, de nacionalidad alemana, no estaba en su puesto, el copiloto, greco-chipriota, yacía sobre el asiento y las máscaras de oxigeno se bamboleaban en el techo.

El mensaje telefónico de un pasajero informaba al receptor de que "hace mucho frío en el avión, estamos congelados", y concluía con un significativo "Adiós amigo".

Además, otros dos indicios -la última comunicación del piloto con la torre de control en Larnaca y el historial técnico del avión- ayudan a sostener que no se trató de un sabotaje.

El piloto perdió contacto con el aeropuerto chipriota siete minutos después de despegar, tras enviar un aviso sobre problemas con el sistema de refrigeración o de presión en la cabina.

El boeing entró en el espacio aéreo griego dos horas después sin comunicarse con la torre de control el aeropuerto de Atenas, desde donde se dio aviso a la Fuerzas Aéreas, que ordenaron la intervención de los dos cazabombarderos F-16.

Fuentes de la investigación subrayaron, por su parte, que el aparato, que cubría la ruta Larnaca-Praga con escala en Atenas, tenía en su historial técnico varias reparaciones por averías similares.

La última de ellas, un fallo en los sistemas de oxígeno detectado durante un viaje entre la isla y el Reino Unido, y otro en el sistema de refrigeración de regreso en noviembre de Varsovia, por lo que algunos pilotos se habían negado a manejarlo.

La tragedia ha cubierto de luto todo Chipre en una fecha muy señalada, víspera de la fiesta de la Virgen de agosto, celebrada con devoción en la isla mediterránea.

El presidente del país, Tassos Papadopulos, decretó tres días de luto nacional.

En el aeropuerto de la capital, el nerviosismo de los familiares afectados, unido al retraso con el que fue divulgada la lista de pasajeros, creó algún pequeño altercado.

"Helios" no facilitó el listado a los allegados hasta cinco horas después de conocida la trágica noticia, al parecer debido a que antes debía consultar con la Policía.

Sin embargo, portavoces del Gobierno chipriota han anunciado que se emprenderá una investigación para conocer las razones de la demora.

Según la hoja de vuelo, en el aparato viajaban 115 pasajeros y seis tripulantes, 67 de los cuales tenían previsto descender en Atenas y el resto proseguir rumbo a Praga, destino último del aeroplano.

Un total de 48 serían niños, de acuerdo con las cifras reveladas por Giorgios Dimitreu, representante de la aerolínea "Helios" en Atenas

Cuatro de los pasajeros se cree que eran ciudadanos extranjeros, aunque de momento se desconoce su nacionalidad, y uno de origen turco-chipriota.

Los familiares tiene previsto volar esta misma noche, sobre las 21:30 de la noche hora local (18:30) para una misión que se antoja imposible: reconocer a sus allegados entre más de un centenar de cuerpos carbonizados.