Mujer Nuestra

Por Carlos Luis Baron jueves 8 de marzo, 2012

La mujer forma parte de la sociedad. Es uno de sus ejes vitales. No está concebida únicamente para dar placer sexual, o para cocinar. En los movimientos de izquierda comprendí que la mujer es una compañera, una amiga.

Sin embargo, no estoy de acuerdo en que haya una lucha sectorial de la mujer por conquistas sociales, porque ello es someterla al mismo tipo de segregación contra la cual lucha.

Como ente social, la mujer tiene que luchar por las reivindicaciones sociales de todo el pueblo, no la de un segmento en particular. La mujer dominicana ha dado demostraciones de lucha fiera en defensa de nuestra soberanía.

Desde Juana Saltitopa, hasta las heroínas combatientes de la revolución del 24 de abril, la mujer merece un sitial entre la sangre y el luto por nuestras reivindicaciones.

Tengo un solo descendiente, una hija, Carolina, lo cual me hace conocer a fondo las inquietudes, las esperanzas, los anhelos dé cómo las mujeres quieren su lugar en la sociedad, en base a que se reconozca su esfuerzo, su capacidad de trabajo o intelectual.

Pero sobre todo, hoy me inclino ante la mujer anónima, la que despeinada y en chancletas trata de prender un fogón con leña para alimentar a su familia con harina de maíz y un trozo de salchichón. Esa Machepa que en su corazón y en su alma lleva la angustia y el sentir de nuestro pueblo.

Esa mujer que no tiene nombre ni apellido, ni usa ropa a la moda, ni perfumes olorosos, pero que con sus manos y su esfuerzo mantiene la esperanza en millones de dominicanos que viven en la más espantosa de la miseria y que únicamente la paz de un hogar humilde les da fuerzas para seguir luchando.

La mujer ha logrado conquistar un nicho en la competitiva sociedad de hoy. Indiscriminada y violentada en algunos estamentos de la sociedad tradicional, la mujer hoy es una punta de lanza imprescindible en el desarrollo.

La mujer está en las aulas universitarias, en los salones profesionales, luchando por su comunidad, en un esfuerzo diario por lograr que mejoren las condiciones de vida en el país.

Con la salida de la mujer a trabajar o estudiar, ocurre un factor sicólogico que es necesario que se estudie a fondo. Cambió la tradicional familia dominicana, donde la mujer tenía sobre sus hombros la educacion de los hijos y ser la forjadora de la familia.

La integración de la mujer a la producción ha dejado huerfana la formación hogareña y familiar, y talvez muchos de nuestros problemas sociales devienen de la falta de educacion en la casa, que en forma primaria impartía la mujer.

Hay que educar, para que se pare esa ola de crimenes pasionales, donde la principal víctima es la mujer. Nunca se debe utilizar la violencia contra una persona indefensa, como pasa en la mayoría de los crímenes pasionales.

Pero ahora es el momento de ver las cosas positivas y reconocer el aporte que hace la mujer dominicana para que tengamos un país mejor.