Ni los derechos de los niños se respetan en nuestro País

Por Carlos Luis Baron martes 21 de febrero, 2012

Es inconcebible, pero muy lamentable lo que se esta atravesando en nuestro saqueado, maltratado y querido País. No ha sido por ignorancia, o mejor dicho por desconocimientos, que miembros de la policía, atropellaran de esa forma a una infante, montándola en la parte trasera de una camioneta junto a su padre y que ha copado los medios de comunicaciones escritos.

Estamos viviendo momentos inesperados, aunque imaginarios, por un presidente que ha adquirido todos los poderes del estado (Justicia, Congreso, Tribunal Electoral, parte de las Fuerzas Armadas, parte de la policía nacional y también parte de los Servicios de Inteligencias) y se atropella de tal manera a los ciudadanos. Están en el gobierno y tienen los poderes, pero el verdadero poder lo da, y lo quita el pueblo, pero tratan de ignorarlo.

Se esta apretando demasiado a los ciudadanos y, la paciencia esta calmada, por estar en las proximidades de unas elecciones nacionales, de las cuales se espera un verdadero cambio, por los escándalos de sus dirigentes y los funcionarios de un gobierno que ignora por conveniencia los reclamos del pueblo, con respecto a la corrupción, a los derroches y los abusos que se cometen, pero contra los de abajo.

Ver lo que estamos atravesando en nuestro País, donde las garantías se están coartando, donde la inseguridad nos mantiene con los nervios de puntas, donde la alimentación no esta asegurada para los infelices; por los saqueos constantes del erario público y cuando notamos a una justicia totalmente indiferente, ante hechos palpables e incontrolables, de ciertas personalidades, ya no es terror que nos da, sino horror.

Tenemos que mantener la luchar, porque nuestra república haga una reingeniería de arriba hasta abajo, donde la verdadera democracia este representada como debe ser, en le pueblo. Que ese pueblo este siempre pendiente de sus gobernantes, que si lo hace bien apoyarlo y si lo hace mal cambiarlo, por encima de quién sea y tenga los poderes que tenga.

Ha sido un atentado contra la niñez dominicana este hecho ocurrido recientemente, y me no me gustaría volver a observar jamás otro caso de esta naturaleza. Tampoco quiero que los institutos castrenses, sigan vulnerando la libertad de los ciudadanos, simplemente por no estar de acuerdo con las políticas públicas de los gobiernos, por diferir y protestar, acogiéndose a un derecho ciudadano, como los atropellos de estos últimos días, gobierne el partido que sea.

“El poder lo da el pueblo, pero así mismo lo quita, a quienes por tenerlo atropellan y se creen inmortales, sin darse cuenta que todos tenemos un destino común”.