No es sólo criticar y denunciar, ¡aportemos también!

Por Carlos Luis Baron miércoles 4 de julio, 2012

Aquí solamente se habla, se denuncian, y critican las cosas; pero, nadie recomienda nada en absoluto, ni propone soluciones factibles. Resulta deprimente el hojear las páginas de los periódicos del país, que siempre vienen cargadas de reseñas sobre hechos vandálicos, y delincuenciales sangrientos, que les enfrían el alma a cualquiera, como lo diría el pueblo llano.

Claro, eso obedece a que no se quiere bajar hasta la base misma de los problemas de índoles diversas que vienen afectando a la sociedad dominicana. Todas las cuestiones, como las de ese tipo, que merecen especial atención, se tratan con una superficialidad enorme. Muchos sólo lo hacen para apantallar, y que sus nombre estén en la palestra pública.

Lo que más suele analizarse con cierta profundidad en este país, son los asuntos de la política impropia que aquí se hace, con los inherentes chismes y las contradicciones que siempre se estilan en torno a la misma.

Evidentemente, también hay dentro de esos conversatorios públicos, los ingredientes lamboneriles que se entienden de lugar, y que procuran recompensas, prebendas y designaciones en cargos del tren gubernamental de turno.

Durante meses próximos pasados, el tema que en adición ha estado resonando acá, como el de una canción de moda, hasta que jartan a la gente, es el referente a los llamados femenicidios, con su amplia secuela de hechos horrendos, deleznables a cabalidad.

Pero, nada más se reseñan, y se “sazonan” esos acontecimientos dolorosos a cada momento, a nivel de los medios escritos de la nación, como de los hertzianos. Nadie quiere referirse a sus causales, que están bien a la vista; que de hecho, existen en esos, como en todas las cosas.

Nadie puede negar que, tenemos aquí ante nuestros propios ojos, una penetración cultural fehaciente; una degeneración femenina que rebosa la copa de la irracionalidad, amparada en la mal concebida liberación femenina, como la procurada “igualdad de género”, jamás posible, por condiciones naturales obvias, que promueven una serie de connotadas figuras representantes, que parece ser, desconocen lo que significa ser mujer; y mucho menos saber nada, en cuanto al rol que le corresponde desarrollar durante su tránsito de vida en curso. Por esos dos factores, comienza una gran parte del problema de que se trata.

Pero además, ni hablar del consumo y tráfico de drogas narcóticas, que les ha ido carcomiendo, como se dice el cerebro a muchos dominicanos, hoy adictos por completo. La adhesión por otra parte, a los llamados ritmos metálicos, que han hecho desaparecer hasta la música autóctona nuestra. También, a los denominados ritos satánicos, inductores más que nada, al uso de estupefacientes, como al sexo degenerado.

En fin, tenemos una sociedad descompuesta totalmente, con una pérdida de valores alarmante en la mayoría de los sentidos; que ha penetrado hasta el contexto mismo de lo espiritual en un alto porcentaje, ya que la iglesias, con muy raras excepciones, se han inclinado por ser proclamadoras políticas, en vez de concienciadoras en el marco cristiano-religioso.

Todo ese escenario delincuencial que nos gastamos los dominicanos, viene a complicarse más aun, con la vigencia en el país de unos códigos, Penal y del Menor, importados, que no aplican para esta sociedad; pero que, fueron impuestos desde el exterior, y recibieron la aquiescencia, y el apoyo de un “titerato” alienado interno, que aún no quiere reconocer, y tratar de enmendar el grave error en que se incurrió, cuando fueron aprobadas, y se les permitió el paso a esas legislaciones, muy impropias para nosotros.

Ahora, quienes osan tocar esas temáticas, que son las que en gran medida están en la base de los llamados femenicidios, y que si tuvieran que agruparse en una sola frase denominadora, la más apropiada sería: “Degeneración familiar, y lenidad judicial vigentes”, se les tilda de retrógrados y desfasados, cuando no machistas.

Sí, es así como se cataloga a todos aquellos que no están de acuerdo con el libertinaje y las permisividades nacionales en curso; que critican además, esa propensión de las mujeres hoy a querer destacarse como boxeadoras, karatekas, luchadoras, peloteras, etc., como a tener mayor musculatura que los hombres, desafiante en muchos casos.

Finalmente, en ese tenor de lo que se trata más arriba, ¡vaya perlas! para copiar, como diría un taxista nuestro, extraídas de una reseña que sobre ese particular aparece publicada en el medio “Diario Libre”, del 4-7-12: “ven importante empoderar sociedad con relación femenicidios. Nosotros no podemos estar en todas partes, es imposible materialmente – juicio externado por la procuradora general adjunta para Asuntos de la Mujer, Roxanna Reyes -. Todo el mundo sensibilizado con este tema, desde que detectan la presencia de violencia, lo van a notificar a las autoridades”. Muchos aquí se preguntarían, ¿y para qué?

Relacionado con la gran problemática social dominicana, valdría la pena incluir aquí, a manera de complemento algo relacionado con la investigación “Clima Social y su influencia en la formación de la conciencia democrática”, llevada a cabo por la Fundación Juan Bosch y el Instituto de Formación Docente Salomé Ureña, cuya conclusión en parte fue de que, “El 58% de estudiantes no quiere vivir en el país”. ¡Tremendo indicador, para reflexionar! (Véase periódico “El Día”, del 2-7-12, página 14).

Esa es una clara evidencia, de lo que los imberbes están vislumbrando con relación al futuro que les espera en este país, sin oportunidades para ellos, aun logren formarse académicamente; hipotecado hasta la coronilla; y, con una sociedad degenerada en grado sumo.

Presienten, el pesado fardo que les será legado por todos estos políticos desaprensivos y corruptos de nuevo cuño, títeres por demás de los poderes extranjeros.

Entonces, ¿qué lo que hay que hacer?, dirían ellos con sobrada razón: tratar de despegar temprano de aquí, en busca de nuevos horizontes, ya que en esta tierra natal, no tenemos nada que buscar, que no sea, el tener que lavar después los trapos, o la ropa que otro ensució.

Que hagan más estadios de baseball, para que los que opten por no estudiar, y quedase en el país, al menos aprenderán a jugar pelota, y nos acompañen transitoriamente cada año. Porque, los que logren prepararse, aun sea de manera parcial, y piensen un poquito, ¡de seguro se van!

Habrá que ir pensando en cerrar algunas de las universidades locales, como en la importación de los profesionales que demandará la República en un futuro cercano.

¡Lamentable eso, pero es así!

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