No hay peligro, solamente Dios sabe cuando acabara el mundo

Por Carlos Luis Baron jueves 20 de diciembre, 2012

Se repite la historia y vuelve otra vez a propagarse la información de que el mundo se acabará en tal o cual fecha. Esta vez se trata de la predicción atribuida a la interpretación que se ha dado de un calendario maya, en el sentido de que éste viernes que contaremos a 21 de los corrientes el mundo se acabará. En muchas otras ocasiones he escuchado decir lo mismo y confieso que en el 2003 llegué, no a creerlo, y hasta me puse muy triste.

No importa, me encuentro entre los que apuesta a que éste viernes 21 ni se acabará el mundo, ni pasará nada, solamente viene el sábado, el domingo, y después unas noche buena riquísima en amor y comida en abundancia que Dios manda por diferentes vías, hasta por intermedio de los buenos vecinos.

Aunque al igual que en ocasiones anteriores, la especie es pronosticada por sextas religiosas, algunos denominados “profetas” del Señor” o pastores de diferentes iglesias Cristianas, no deja de crear cierta preocupación colectiva en el sentido de que si se acaba el mundo se acaba la raza humana, perdemos la familia, se caen los proyectos y la perspectiva de todos los objetivos.

De todos modos debería de servir para hacernos más hermanos, más flexibles, saber que no somos dueño de nada, que todos morimos al final y que de nada nos valen las riquezas en demasía, si no se puede negociar con Dios, el dueño de los cielos y la tierra, para entregarle determinada cantidad de dinero a cambio de que prologue nuestra vida.

La Palabra de Dios dice que de que le vale al hombre ganar todo en la vida si al final pierde su alma.

De todos modos, no importa, me encuentro entre los que apuestan a que el viernes 21, ni se acabará el mundo, ni tampoco pasará nada.

El Evangelio según San Marcos en el capítulo 13, versículo 32, dice con toda claridad citando las palabras de nuestro señor Jesucristo: “Más en cuanto al día o la hora nadie sabe nada, ni los ángeles en el cielo, ni el Hijo, sólo el Padre”.

Estad, pues alerta, velad y orad, ya que no sabéis cuando será el tiempo. Y agrega: “a la manera de un hombre que saliendo a un viaje largo dejó su casa, y señaló a cada uno de sus criados los que debía hacer, y mando al portero que velase, velad, pues, vosotros, (porque no sabéis cuando vendrás el dueño de la casa , si a la tarde o a la media noche o al canto del gallo. O al amanecer), no sea que viniendo de repente, os encuentre dormidos. En fin, lo que a vosotros os digo-dijo el Maestro, Jesús,- a todos los digo: Velad.

También dice el evangelio en San Marcos 13, versículos del 1 al 31, que Jesús, al salir del templo, le dijo uno de sus discípulos:”Maestro, mira que piedras y que construcción tan asombrosa. Jesús le dio por respuesta: ¿Vez todos esos magníficos edificios?, Pues serán de tal modo destruidos, que no quedará piedra sobre piedra.

Y estando sentados en el monte de los Olivos de cara al templo , le preguntaron a parte Pedro y Santiago, y Juan y Andrés: ¿Dinos cuándo sucederá eso, y que señal habrá de que todas estas cosas están a punto de cumplirse?

Jesús tomando la palabras, les habló de ésta manera: “Mirad que nadie os engañe; porque muchos vendrán arrogándose mi nombre, y diciendo ; Yo soy el Mesías, y con falsas señales seducirán a muchos. Cuando sintiereis alarmas y rumores de guerra, no os turbéis por eso; porque si bien han de suceder estas cosas, no ha llegado aún con ellas el fin, puesto que se armará nación contra nación, y reino contra reino, y habrá terremoto en varias partes, y hambre. Y esto no será sino el principio de los dolores.

Entretanto vosotros estad sobre aviso en orden a vuestras mismas personas. Por cuanto habéis de ser llevados a los tribunales, y azotados en las sinagogas, y presentados por mi causa ante los gobernadores y reyes, para que deis delante de ellos testimonio de mí . Más primero debe de ser predicada la buena nueva a todas las naciones.

Cuando pues llegare el caso de que os lleven para entregaros en sus manos, no discurráis de antemano lo que habéis de hablar; sino hablad lo que os será inspirado en aquel trance; porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu Santo. Entonces el hermano entregará a la muerte a su hermano, y el padre al hijo, y se levantarán los hijos contra los padres, y les quitarán la vida. Y vosotros seréis aborrecidos de todo el mundo por causa de mi nombre. Más quien persevere hasta el fin, éste será salvo.

Sin duda alguna, que el Evangelio según San Marcos no deja ninguna duda de que ni siquiera Jesucristo, el Hijo del Dios Altísimo, sabe el día ni la hora, en que su Padre tomará la decisión de acabar el mundo. Si bien lo tenemos merecido por nuestros pecados, la Palabra dice que Nuestro Creador es un Dios tardo a la cólera y Rico en Amor. Por eso permitió que su Hijo amado bajara del cielo y ocupara un cuerpo humano, con la misión de que no se pierda ni uno solo.

Jesús se reunió con los doce apóstoles y le dice: Ardientemente he deseado comer éste cordero pascual con vosotros, antes de mi pasión. Porque yo os aseguro, que ya no comeré otra vez, hasta cuando tenga su cumplimiento en el reino de dios.

El Salmo del Rey David, del Salmo número 37, dice que a lo último, los justos poseerán la tierra y habitarán en ella para siempre.

Aprovecho la ocasión para desearle a todos mis hermanos, a los lectores del Periódico Nuevo Diario y al público en general una feliz navidad y un prospero y venturoso año nuevo.

El autor es periodista.