Nuestra feria del libro de Madrid /Federico Franco

Por miércoles 23 de abril, 2008

El domingo 20 de abril se celebró en el Centro Hispano-Dominicano de Madrid un acto de homenaje al libro y la lectura. Organizado por el Comité Directivo Biblioteca República Dominicana. El moderador Julio César López Peña agradeció de inmediato la asistencia de un público que demostró con su puntualidad el anhelo de todas y cada una de las personas por colaborar con el éxito del encuentro.

Y así fue desde el comienzo, porque Julio César guiado por una programación del acto muy bien concebida en el uso del tiempo, le dio la palabra a Carlos Checo quien se ocupó de la presentación del Comité probiblioteca y sus fines.

Carlos Checo fue particularmente expresivo y humilde cuando explicó que el acto era un punto de partida, un encuentro para reflexionar sobre la lectura. Entusiasmado y siempre ecuánime, resaltó la importancia del libro como receptáculo de la historia, como el faro de luz que nos orienta para indagar quienes somos y de dónde venimos. El disertante reclamó la comprensión de los asistentes para hacer de la Biblioteca República Dominicana un espacio abierto para la convivencia con los libros.

Siguiendo una noble humildad que nos atrajo sobremanera, agregó que “no tenemos libros favoritos”, “la biblioteca es por definición un lugar para todos los libros, para todos los autores”. Para terminar Carlos Checo nos hizo saber que sin retrasos y con regularidad se llevarán a cabo tertulias, talleres de lectura y de redacción más otras actividades para fomentar la lectura.

Luego vino el turno de Daniel Tejada quien no se arredró ante el devoto público para cumplir magistralmente con un resumen sobre la importancia del libro a través de la historia hasta nuestro días, al referirse al libro digital y a autores de la talla intelectual de Humberto Eco. “Los hombres somos productores de los libros”, “en cada lectura hay un libro nuevo”, afirmaciones como estas las dijo con seguridad y lejos de toda pedantería. Nuestra feria del libro de Madrid al fin se hizo evidente cuando Daniel leyó fragmentos de Gastón Deligne y Salomé Ureña.

Como todo un veterano moderador regresó Julio César para darle al público su parte impostergable en el evento: había llegado la hora de la lectura de poemas, el reto de contestar las habituales situaciones jaque mate que buscan algunas personas, siempre ávidas de sobresalir con preguntas pintorescas.

La parte lúdica se intensificó cuando Lidia y Carla por mencionar sólo a dos niñas del público, nos leyeron fragmentos de poemas. Ya después Filda Bonetti cumplió su agenda anunciada al leernos el poema completo Yelidá de Tomás Hernández Franco, con una dedicación que delataba su amor por la literatura. Finalmente Federico Franco el autor de este artículo y poeta anónimo, le dio voz a la poesía de Félix Servio Ducoudray, justificando su elección al informar que la obra del fallecido periodista, La Naturaleza Dominicana, es por su calidad literaria todo un fomento a la lectura.