Nueva Orleans sufre los primeros embates del huracán “Katrina”

Por domingo 28 de agosto, 2005

Nueva Orleans (EEUU), 28 ago (EFE).- Las primeras lluvias y vientos del huracán "Katrina" comenzaron esta noche a golpear a la ciudad de Nueva Orleans, sur de Estados Unidos, de donde han salido miles de personas para evitar los efectos de lo que se espera sea uno de los huracanes más destructivos de la historia.

El escaso número de residentes que se resiste a abandonar la ciudad, que en su mayor parte está bajo el nivel del mar, señalaron que las primeras lluvias comenzaron a caer al anochecer y desde entonces se han intensificado los vientos.

También se ha informado de tornados en algunos sectores del interior en momentos en que la tormenta avanza hacia la ciudad con vientos de más de 200 kilómetros por hora.

Fuentes del Centro Nacional de Huracanes indicaron que el huracán, que se debilitó levamente aunque se mantiene en categoría 5, la más destructiva en la escala Saffir-Simpson, se abatirá sobre la costa al amanecer del lunes (alrededor de las 12:00 GMT) y algunas horas después sobre la ciudad.

Según los expertos, se trata de un fuerte huracán que podría arrasar la zona metropolitana de Nueva Orleans, estado de Luisiana, con una amenaza que se extiende a los estados vecinos de Mississippi y Alabama, así como al extremo noroccidental de la península de la Florida.

"No hay dudas de que la ciudad va a recibir el impacto de esta tormenta", manifestó Walter Maestri, director de Control de Emergencias de Nueva Orleans.

"Hemos tenido mucha suerte con otros huracanes. No creo que la tengamos ahora", señaló en una entrevista para la cadena de televisión CNN.

Maestri habló en momentos en que alrededor de 1,3 millones de residentes de la ciudad y de las localidades aledañas continuaban una lenta evacuación hacia el interior.

El huracán "es capaz de causar daños catastróficos", manifestó en Miami el director del Centro Nacional de Huracanes (CNH), Max Mayfield.

Añadió que el grado de destrucción podría ser superior al desastre causado en 1992 por el huracán "Andrew", que arrasó un sector del sur de la Florida, se cobró la vida de al menos 43 personas y provocó daños por 31.000 millones de dólares.

Mayfield dio pocas esperanzas de que la fuerza del huracán se reduzca en las próximas horas.

"Sin duda existe una posibilidad de que se debilite un poco antes de llegar a la costa", señaló.

Sin embargo, "por desgracia es tan grande y tan poderoso que no tendría importancia" un posible debilitamiento, señaló.

El director del CNH explicó que ese debilitamiento sería como "ser atropellado por un enorme camión o por un tren de carga. Ninguna de esas perspectivas es buena".

El alcalde Ray Nagin advirtió que el huracán podría causar marejadas de más de 10 metros de altura, las cuales arrasarían las barrreras levantadas como defensa de la ciudad que en gran parte está bajo el nivel del mar.

"Ojalá tuviera mejores noticias para ustedes, pero estamos ante la tormenta que todos temíamos. Esta es una amenaza que nunca habíamos enfrentado antes", señaló.

La tormenta obligó hoy a las empresas petroleras a evacuar y cerrar las plataformas de extracción en el Golfo de México que están en la trayectoria del huracán.

Esas plataformas proporcionan alrededor del 25 por ciento del petróleo y el gas natural que consume EEUU y la medida causó un aumento de los ya altos precios del petróleo a más de 70 dólares por barril en los mercados de Australia.

Fuentes de la ciudad dijeron que la planta nuclear de Waterford, a unos 30 kilómetros al oeste de Nueva Orleans, fue cerrada como medida de precaución.

Aun antes de que la región sintiera el impacto de la tormenta, el presidente George W. Bush declaró hoy el estado de emergencia para los estados de Luisiana, Mississippi y Alabama, así como zona de desastre a Florida, donde "Katrina" hizo sentir su impacto el pasado fin de semana cobrándose la vida de al menos siete personas.

Las declaraciones de emergencia permiten que los estados utilicen fondos federales para acudir en ayuda de los damnificados. EFE