Nueva York acelera planes evacuación ante eventuales catástrofes

Por martes 27 de septiembre, 2005

Nueva York, (EFE).- La desastrosa evacuación de Houston o Nueva Orleans ha tenido sus consecuencias inmediatas en Nueva York, donde las autoridades se afanan en encontrar un plan que permita proteger a los ocho millones de habitantes en caso de catástrofe.

Medios de comunicación, políticos y agencias municipales se plantean durante estos días una incomoda pregunta: ¿si mover a dos millones de personas en Texas ha sido problemático, cómo lo hará Nueva York para desplazar a una población cuatro veces mayor?

Antes de responder, muchos analizan las particularidades de la ciudad, que se despliega a lo largo de dos islas, Long Island y Manhattan, con la única excepción del barrio del Bronx, que se encuentra en tierra firme.

Precisamente, el mayor problema en caso de un desastre natural o catástrofe sería evacuar Manhattan, una isla de pequeño tamaño pero que concentra durante el día la actividad de la mayor parte de los neoyorquinos.

Manhattan está conectada al resto de la ciudad por túneles y puentes, que habitualmente se congestionan en las horas punta y que, por tanto, podrían convertirse en cuellos de botella en caso de evacuación.

De hecho, en situaciones como los atentados del 11 de septiembre de 2001 o el apagón de agosto de 2003, en los que se paralizó el transporte público, la única vía de escape de la isla fue caminar por los puentes, posibilidad que podría no ser viable en caso de una catástrofe natural, como un huracán o un terremoto.

Con estos antecedentes, los responsables de Oficina de Gestión de Emergencias (OEM, por sus siglas en inglés) están elaborando un plan de actuación, en el que prácticamente se reconoce la imposibilidad de evacuar a la población.

Frente a ello, establece un plan de coordinación con los bomberos y hospitales de la ciudad para proveer asistencia a los ancianos y enfermos, en tanto que el resto debe permanecer en sus casas, si son seguras, o desplazarse a centros de acogida.

Tras conocerse las líneas generales del plan, todavía por finalizar, algunos políticos han mostrado sus críticas, como el candidato demócrata a la alcaldía, Fernando Ferrer, quien asegura que las autoridades están subestimando la cantidad de gente que habría que mover en caso de emergencia.

El portavoz de la OEM, Jarrod Bernstein, respondió a estas críticas diciendo que la ciudad es capaz de trazar un plan para evacuar a la población, pero que "requiere tiempo".

Otros políticos, como el presidente de Comité de Salud Pública, Peter Vallone, puso en evidencia los conflictos de competencia que existen entre la ciudad y la autoridad portuaria sobre el uso de puentes y túneles.

"En caso de que un huracán, ¿quién decide si los puentes se mantienen abiertos o cerrados?", se preguntó públicamente.

Nueva York está considerada como una de las zonas de riesgos ante huracanes, pues de considera que un tornado de categoría dos pasa cerca de la ciudad cada 39 años, y uno de categoría tres cada 68 años, según el Central Nacional de Huracanes.

Además, muchos están alarmados ante la posibilidad de que se produzca un "tsunami" (ola gigante) debido a la erupción del volcán Cumbre Vieja, de la isla española de La Palma, en Canarias, que podría recorrer el Atlántico y llegar con fuerza a la costa este de Estados Unidos.

Según un estudio del Instituto de Geofísica y Física Planetaria de la Universidad de California, una eventual erupción de este volcán podría verter al océano entre 150.000 millones y 500.000 millones de metros cúbicos de rocas, lo que originaría olas de entre 24 y 40 metros de altura que recorrerían grandes distancias y afectarían a la mayor parte de las costas atlánticas. EFE