Nuevo arzobispo políticamente imparcial y al servicio de todos en Venezuela

Por sábado 5 de noviembre, 2005

Caracas, 5 nov (EFE).- El nuevo arzobispo de Caracas, Jorge Urosa, reiteró hoy que será "imparcial" en política y pidió a los sacerdotes y religiosos a su cargo que "sirvan a todos, sin distinciones partidistas". Con sus palabras, Urosa confirmó implícitamente el deseo de la Iglesia católica de Venezuela de iniciar una nueva relación con el gobierno del presidente Hugo Chávez, que deje atrás la etapa de confrontación y descalificaciones mutuas.

"Soy y seré imparcial en política. Y eso mismo pido a todos mis sacerdotes y religiosos. Estamos llamados a servir a Cristo y a todos nuestros hermanos sin distinciones políticas", dijo Urosa en la homilía de la misa que acompañó a su toma de posesión canónica.

El nuevo arzobispo caraqueño precisó que esa imparcialidad no significa "ser indiferente a los problemas de los pobres, de los débiles y los excluidos".

El Papa Benedicto XVI nombró el 19 de septiembre a Urosa como XV Arzobispo de Caracas, el puesto más relevante de la Iglesia católica venezolana, vacante desde que en el 6 de julio de 2003 falleció el cardenal Ignacio Velasco.

Urosa anunció que actuará con "respeto y tolerancia especialmente en el campo político" y aseguró que su corazón estará "abierto a todos para promover el bien y fomentar la convivencia social entre todos los caraqueños".

A la misa asistieron el vicepresidente, José Vicente Rangel, (Chávez está en la Cumbre de las Américas en Argentina), ministros, el alto mando militar y las máximas autoridades de los demás poderes del Estado.

Rangel dijo la víspera que esta asistencia oficial era reflejo de la "normalización" de las relaciones entre la Iglesia y el Gobierno.

El cambio de talante en esa relación comenzó a notarse con la llegada a Caracas, en mayo pasado, de Giacinto Berloco como nuevo nuncio en sustitución del francés André Dupuy, quien tuvo duras diatribas verbales con el Gobierno.

Berloco presidió hoy la ceremonia en la que también participaron la Conferencia Episcopal en pleno y la mayoría de los 189 sacerdotes de la diócesis de Caracas, además de otros llegados de la ciudad de Valencia, de la que Urosa fue arzobispo hasta ahora.

El prelado dedicó la mayor parte de su homilía a tratar asuntos eclesiásticos y doctrinales, salpicados por muy breves alusiones a la situación sociopolítica y económica de Venezuela, que calificó de "compleja".

En el plano religioso afirmó que "el dinero, el placer y el poder son ídolos con pies de barro que aplastan y ahogan a la humanidad del este siglo".

Calificó de "mentirosos" a quienes dicen amar a Dios y no aman a su prójimo y abogó por el ejercicio de la caridad tras insistir en que el propósito de su trabajo será "aunar corazones y voluntades".

Urosa fue interrumpido con fuertes aplausos por una parte de los asistentes cuando mencionó el nombre del cardenal Rosalio Castillo, convertido en figura emblemática de la oposición radical, pero igual ocurrió con los aplausos de la otra parte cuando citó a Chávez.

Castillo, de 83 años, ha deslegitimado las elecciones democráticas que se celebran en Venezuela y ha propuesto la insurrección mediante la desobediencia civil, pero tanto Urosa como Berloco se han distanciado de esa posición.

A pesar de que dentro del templo se encontraban las dos corrientes políticas en que está dividida la sociedad venezolana, no se produjeron incidentes.

El nombramiento de Urosa para ocupar el Arzobispado de Caracas le abre las puertas del cardenalato al ser "tradicional" que quien ocupa ese cargo acceda, tarde o temprano, a tal dignidad.

La toma de posesión de hoy se complementará el próximo domingo con un acto de masas en el que Urosa se "encontrará" con la comunidad cristiana y laicales.