Obama, El Icono Electoral

Por Carlos Luis Baron jueves 8 de noviembre, 2012

El veredicto de las urnas ha sido para el líder demócrata más benigno de lo que se preveía, porque al final el presidente se impuso a su rival, el republicano Mitt Romney, con holgura, prueba de que su capital de carisma no está ni mucho menos agotado. Obama ganó por un margen más extendido de lo previsto, tanto en el voto popular (una diferencia de casi 3 millones de votos) como en el colegio electoral (casi 100 votos de diferencia).

Los motivos de esta ventaja se pueden resumir en 2. La tormenta Sandy sacó a Romney del aire durante cinco días antes del voto y no hay candidato retador que los resista. Luego, la participación de los jóvenes, los hispanos y los afroamericanos fue mucho mayor a la pronosticada (superó en los tres casos a la del 2008), a pesar de la aparente falta de entusiasmo con la candidatura de Obama. Por miedo a la alternativa, por sabiduría o por esperanza semiteñida de resignación, estos tres segmentos de la población votaron más de lo que se sospechaba, y lo hicieron a favor de Obama en proporciones en algunos casos aplastantes.

A falta de que se complete el escrutinio total y la Comisión Federal Electoral (FEC) presente los datos definitivos oficiales de participación, las principales cadenas estadounidenses de televisión sitúan alrededor de los 118,4 millones los votos recibidos por el presidente Obama y el republicano Romney. Si se suman los votos de los terceros partidos, la cifra rondaría los 119,5 millones, aunque de nuevo estos datos necesitan ser completados con la incorporaciones de papeletas provisionales y voto por correo.

La política internacional de Obama se caracterizara nuevamente por la moderación. Prefiere el compromiso lento y a veces arduo a las acciones que terminan en guerras. Obama comprende el momento que vive el mundo, y el papel de Estados Unidos como gran potencia.

El Presidente, eufórico y emocionado, dijo luego de conocerse su victoria: "Para Estados Unidos de América lo mejor está por venir. (…) A todos les digo: No importa dónde vayan esta noche, siempre llevarán en su recuerdo esta noche histórica. Me han llevado hasta la cumbre y siempre les estaré agradecido".

Añadió, además: "Vuelvo a la Casa Blanca con más determinación e inspiración. Nunca he estado tan esperanzado". El Presidente está consciente de los inmensos retos que lo esperan.

El Estados Unidos de 2012 no se ha convertido en Escandinavia, pero no es el Estados Unidos de 2010 y el movimiento del Tea Party tampoco. En la medida en que la elección giró en torno de la publicidad negativa y el implacable uso de técnicas mercadológicas muy precisas, fue un triunfo de la moderación por encima del extremismo, de la tolerancia sobre la intolerancia, y del futuro políglota sobre el pasado monocromo.

Incluso con una tasa de desempleo cercana al 8% y una tasa de aprobación no demasiado estelar, el presidente pudo llegar a buen puerto. No sorprendentemente, cuando subió al podio en medio de ensordecedores vítores de "Cuatro años más", agradeció "al mejor equipo de campaña en la historia de la política" y, en caso de que alguien lo dudara, repitió: "el mejor".

Twitter: @Daniel_Merchan