Obispo amenaza repetir huelga de hambre si Lula no cumple promesa

Por jueves 27 de octubre, 2005

Río de Janeiro, (EFE).- El obispo Luiz Flávio Cappio está dispuesto a repetir la huelga de hambre que a comienzos de octubre puso en aprietos al Gobierno brasileño si no son cumplidas las promesas de interrumpir las obras de trasvase de un río, informa hoy la prensa local.

Cappio, obispo de la ciudad de Barra, en el estado nororiental de Bahía, suspendió el 6 de octubre pasado una huelga de hambre en oposición a un proyecto oficial para trasvasar el río San Francisco, que atraviesa tres regiones y cinco estados del país a lo largo de 2.700 kilómetros.

"Quien está dispuesto a morir no tiene miedo de sanciones", dijo el prelado a periodistas para garantizar que no teme a eventuales represalias del Vaticano.

El Consejo de Obispos del Vaticano le envió una carta el 3 de octubre pasado en la que le exhortó a levantar su huelga con el argumento de que nadie es dueño de su propia vida.

Cappio comenzó la huelga de hambre el 26 de septiembre y once días después la suspendió tras manifestar públicamente que el presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, le había prometido por medio de una carta que tomaría medidas para revitalizar el río San Francisco antes de emprender el proyecto para su canalización.

El religioso, de 59 años, alega que el río ha sufrido la degradación debido a la deforestación de sus márgenes, a la construcción de represas para hidroeléctricas y al vertido de desechos industriales y de cloacas de innumerables ciudades.

En aquella ocasión dijo que estaba dispuesto "ir hasta el fin" si el Gobierno no se replanteaba sus planes de irrigación de tierras para el noreste del país, que componen nueve estados y del que se beneficiarían unos doce millones de personas.

Al considerar que Lula ha incumplido sus promesas, no descartó una nueva huelga.

El obispo se declaró indignado al saber que soldados del Ejército continúan trabajando en la apertura de trincheras en los canales para el trasvase del río.

El ministro de Integración Nacional, Ciro Gomes, dijo el miércoles que las obras civiles comenzarán "inmediatamente".

"Yo siempre vestí la camiseta de Lula y todo mi gesto (la huelga de hambre) fue para sensibilizar al señor presidente y convencerlo de volver a sus premisas originales", manifestó el prelado a periodistas.

Añadió que Lula "se convirtió en rehén del capital internacional" y le pidió reflexionar para "volver a mirar al pueblo".

El río recibe agua de 168 afluentes y baña los estados de Minas Gerais, Bahía, Pernambuco, Sergipe y Alagoas. Su cuenca hidrográfica, de 634 kilómetros cuadrados, también incluye parte del estado de Goiás y el Distrito Federal.

Por el proyecto oficial, 26.000 litros de agua por segundo del San Francisco pasarán a alimentar "ríos intermitentes" y unas 24 represas en regiones áridas del noreste del país, cuyos habitantes sufren los estragos de largas sequías.

Según el Gobierno, ese volumen de agua equivale al 1,4 por ciento del caudal del río y será trasladado a través de 720 kilómetros de canales, barreras y estaciones de bombeo para llevar agua a unos doce millones de personas.

Los detractores del proyecto mantienen que causará daños ambientales y sólo beneficiará a pescadores de camarón y grandes productores agrícolas.

En contrapartida, los defensores de la canalización del San Francisco alegan que creará unos 5.000 empleos y unos 250 municipios tendrán asegurado el abastecimiento de agua potable, así como el tratamiento de las aguas residuales, que actualmente lo contaminan. EFE