Obispo de La Vega deplora pobreza pidiendo a Dios consuelo por los que sufren

Por admin viernes 21 de marzo, 2008

La Vega, 21 de Marzo 2008.- El obispo de la arquidiócesis de La Vega, monseñor Antonio Camilo González, deploró los niveles de pobreza en que viven millares de familias en el país, pidiendo a Dios que le de un corazón a los que más tienen para que se conduelan del desposeído.

Cuestionó la ambición y la dureza de corazón que hay en el pensamiento de muchos de los dominicanos, afirmando que ante el sufrimiento, ante el dolor de los inocentes, también el corazón se conmueve.

Afirmó que cada uno de los humanos deben reconciliarse, primero con Dios, segundo consigo mismo y tercero con el hermano.

Pidió a Dios que le dé a cada uno de los dominicanos un corazón que se conduela del dolor, de la carencia y de todo lo quen conlleva la vida humana, ante el dolor de la enfermedad, de la miseria, el no tener familia, un techo, el no tener cierta seguridad en la vida, ya que todo esto angustia a las personas.

No obstante, exhorta a los que padecen estos males, no caer en la desesperación, sino tener siempre esperanza, ya que en la esperanza somos salvados, afirmando que la vida es de esperanza porque ayuda a que cada humano ponga su capacidad y su existencia al servicio del trabajo y al de no olvidarse del próximo.

Sostiene que muchas veces la necesidad del dolor del sufrimiento encoje el corazón de las personas y las tornan egoístas.

Asegura que el que es auténticamente seguidor de Jesucristo aprende a no concentrarse y a no replegarse, sino siempre a estar abierto a los demás.

Recuerda que son actitudes que desde ahí es donde viene la reconciliación consigo mismo, con el hermano, con el enemigo, con el próximo y finalmente con Jesús.

Camilo González, dice que cada día ora por lo que no son cristianos, por los enemigos, por los enfermos, por los pobres, al tiempo de pedir a los domincianos sensantos no perder la fe y la esperanza.

Dice que a quien le falta la fe y la esperanza, le falta la vida, asegurando que la esperanza proviene de algo que las personas no han recibido.

E indica que hay que dar un voto de confianza a la juventud, porque es la que nos ayuda a esperar y a confiar