Octava noche de violencia, mientras crece inquietud de ciudadanos en París

Por viernes 4 de noviembre, 2005

París, 4 nov (EFE).- Varios barrios periféricos de París fueron escenario nuevamente de violentos disturbios por octava noche consecutiva, ante la inquietud y la exasperación de los ciudadanos, y pese a la voluntad declarada del Gobierno de restablecer el orden Aunque con menos enfrentamientos con las fuerzas del orden, una noche más continuaron los actos destructivos.

Estos actps de violencia han sido desencadenados por la muerte de dos jóvenes que se electrocutaron cuanto intentaban huir de la policía el pasado 27 de octubre en Clichy-sous-Bois, en el departamento (provincia) de Seine-Saint-Denis, en la región parisiense.

Un balance policial ha fijado en 519 los vehículos quemados anoche, tras los 315 del día anterior, y en 78 los detenidos.

Los hechos más graves se registraron una vez más en Seine-Saint Denis, donde ardieron 205 vehículos, y una mujer resultó gravemente herida en los ataques, cada vez más organizados y que la pasada noche no se circunscribieron sólo a la periferia de la capital francesa.

Se extendieron a otros puntos del país, como los departamentos de Bouches-du-Rhone (sureste), Cote-d'Or (este) y Seine-Maritime (noroeste) e, incluso, en la misma capital francesa se contabilizaron siete vehículos dañados o quemados.

Una mujer, de 56 años y con problemas de invalidez, sufrió quemaduras muy graves en el ataque con cocteles molotov a un autobús urbano en la localidad de Sevran, y seis policías sufrieron heridas leves en diversas detenciones, según las autoridades.

El Ministerio de Justicia informó, por su parte, de que desde el 28 de octubre al 1 de noviembre 42 personas, de ellas 17 menores, han pasado a disposición judicial, varias han sido condenadas a penas de prisión y otras están detenidas a la espera de juicio.

Los alborotadores, que actúan en pequeños grupos y de forma dispersa, confirmaron esta noche su voluntad de destruir no sólo intereses privados sino también símbolos del Estado.

Se han registrado incendios en oficinas de la seguridad social o de correos, en una estación de autobuses, donde ardieron 27 vehículos, en una escuela primaria, en una alcaldía, en un centro cultural, en una comisaría, e incluso en el Palacio de Justicia de Bobigny, la capital de Seine-Saint Denis, donde está prevista la visita del ministro de Justicia, Pascal Clément.

Tiendas, supermercados y almacenes han sido igualmente objeto de vandalismo, de incendios y de pillajes.

Esta prolongada situación de caos, que las autoridades parecen incapaces de detener, genera en la población de los barrios castigados un sentimiento de inquietud mezclado de exasperación.

"El hartazgo", titula hoy en su portada el diario popular "Le Parisien", que estima que la "exasperación de los habitantes está ahora al límite".

"Periferias: la cólera de la población", subraya el conservador "Le Figaro", pues "después de una semana de altercados nocturnos, los habitantes de las localidades afectadas se exasperan".

Para este rotativo, todo esto es "consecuencia de una política de inmigración sin control que Francia sufre hoy", por lo que considera que "hay urgencia en controlar el flujo de entradas, tanto regulares como ilegales, porque sino serán los hijos de los que llegan ahora los que prenderán fuego a los barrios" en el futuro.

"¡Ya basta!", lanza el también conservador "France-Soir", al afirmar que los habitantes de la periferia "no soportan más ser rehenes de la violencia de las bandas" juveniles.

"La pelota está en el tejado de los políticos de los que se espera una solución global", añade el periódico.

El rotativo de izquierdas "Libération" consideró, por el contrario, que el problema es de orden público, pues los alborotadores son "grupos minoritarios de jóvenes, cuya única estrategia es responder al ministro de Interior, Nicolas Sarkozy", que es "el principal problema" para el diario comunista "L'Humnité".

Desde las filas de los comunistas y de los ecologistas se escucharon hoy voces que pidieron la dimisión del ministro, quien reconoció que "llevará tiempo" resolver los problemas de la periferia de las grandes ciudades.

También el presidente de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, René van der Linder, expresó hoy su preocupación ante está "espiral de violencia sin sentido" que priva a muchas personas "de sus medios de transporte públicos y privados, de sus escuelas y, en muchos casos, de sus empleos".

"Es necesario que la violencia cese inmediatamente", subrayó Van der Linder, tras instar a las autoridades francesas a hacer gala "rápidamente de su disposición al diálogo".