Odisea de 36 familias que hace 13 años se les quemaron los cuartuchos donde vivían; los barracones de Jabí

Por Carlos Luis Baron jueves 21 de junio, 2012

Para las 36 familias que el 8 de julio del año de 1999, presenciaron, vivieron y sufrieron el incendio de los barracones que tenían como morada es la fecha más dolorosa de sus vidas.

Lo perdieron todo, y tuvieron que ir a seguir viviendo hacinados a lo que, se mal, llamó el mercado nuevo de Barahona, un establecimiento que por su tamaño, resultó ser una burla para el pueblo.

El mercado nuevo, construido no se sabe a partir de qué criterio, porque no se tomó en cuenta las reales necesidades del pueblo para ese mercado.

Muchos millones de pesos, dinero del pueblo que se gastaron en una obra que no Silvio para los fines que había sido concebida, por lo que el pueblo sigue demandando un mercado adecuado a las necesidades.

Pero en fin siguiendo con la tragedia de esas 36 familias, salidas de los barracones de Jabí, que fueron depositadas en el lugar, donde han ido a seguir procreando más familias, aumentando en la actualidad a unas 48.

Sin los servicios básicos, como se vive en los lugares de hacinamientos, expuestos a enfermedades, pero con la esperanza puesta en las promesas de políticos irresponsables.

Desde que están en el lugar, en esta ciudad se han construido dos proyectos habitacionales, uno no se termino y otras personas lo ocuparon ilegalmente, pero con la anuencia de las autoridades que incentivaron su ocupación, me refiero al barrio Balaguer

Ahora, se construyó Villa Liberación, un proyecto habitacional construido por el Presidente de la República, doctor Leonel Fernández, supuestamente para alojarlos a ellos, según las promesas que recibieron.

Pero que pasa, la promesa se ha diluido, serán para los “compañeritos”, y ellos seguirán en el “mercado nuevo”, un concepto de mercado para un pueblito, no para una ciudad como Barahona.

Seguirán ahí, protestaran, procuraran llamar la atención de las autoridades con protestas vigilias, y otras acciones, y seguirán aumentando su desgracia a través de la multiplicación de sus familias.

Echar toda la culpa al gobierno, es hasta una irresponsabilidad, porque no concibo que alguien se caiga de un tren y se quede plantado en la vía esperando que el otro pase y lo arrastre.

Si esas familias se hubieran organizado, de seguro que hubiera aparecido una institución extranjera de esas que no hacen promesa y les hubiera hecho un barrio.

Pero se quedaron esperando la caridad del Estado, y desde esa instancia muy pocas veces se mira para donde está la calamidad del pobre.

No sé qué pasará con esas 48 familias, si seguirán incrementándose, o lograran sensibilizar a alguien desde el Estado para que acudan en su ayuda, o si producirán un escándalo tan mayúsculo, que hasta en el Vaticano se escuche.

Entiendo eso, porque durante esos 13 años de hacinamientos han sido objeto de promesas diversas de políticos irresponsables, o de políticos dominicanos, pero la solución a sus problemas anda en el lomo de una tortuga.

Ojala que esas humildes personas, despierten y partiendo del hecho de que ya algunas están vinculadas a congregaciones religiosas, se organicen y hagan gestiones con organismos Internacionales para que les ayude en la construcción de un barrio para ellos.

13 años de dolor de hacinamiento, es mucho sufrir, para que también se les burle con promesas, que desde el Estado es difícil que se cumplan, ojala que algún Organismo Internacional escuche su clamor y venga en su ayuda