Ojalá que, en esa misma proporción, fueran a las aulas uasdianas

Por Carlos Luis Baron viernes 20 de julio, 2012

De acuerdo con las informaciones aparecidas en los medios de prensa local, sólo el 60% de los estudiantes del 4to. curso del bachillerato que tomaron las pruebas nacionales 2012,  en su primera convocatoria, resultó ser promovido; por lo que, nada más aquellos incluidos en dicha cifra, podrán ingresar a las aulas de la educación superior universitaria.

Magnifico, si en verdad los agraciados, con conocimientos probatorios de la capacidad básica requerida para tales propósitos, pudieran estar sentados después en las aulas uasdianas, donde sí que en verdad hay que disponer de las aptitudes necesarias para poder asimilar los conceptos inherentes a las carreras profesionales que se elijan cursar después.

Porque, con los que normalmente los profesores se encuentran en la universidad estatal, y suponemos que también en algunas de las privadas, es con un altísimo porcentaje de alumnos semi-alfabetizados se podría decir, que a penas saben leer y escribir, y que desconocen las operaciones básicas de la aritmética, aun auxiliándose con las famosas maquinitas calculadoras denominadas “científicas”, que hacen de todo; pero, se debe tener la base necesaria, y que saberlas manejar, interpretando correctamente los instructivos operacionales que traen adjuntos.

Y, por ahí comienza otro problema, pues como no saben leer bien, se les dificulta la interpretación de los mandatos de manejo, como la descodificación de algunos conceptos técnicos incluidos en los mismos. Ahora, hay que estar en la moda portando alguna de esas, y exhibiendo el otro “arete” que se estila, un lujoso celular.

La pregunta que algunos docentes siempre nos hemos hecho es, ¿cómo es que logran pasar esas pruebas?, evidenciado tantas deficiencias después; no pudiendo ni siquiera, calcular un interés simple, usando las calculadoras inclusive. Tampoco, restar una cantidad negativa de otra positiva, entre otras debilidades académicas.

Como una persona algo inquieta que siempre hemos sido, y conocedor de esa situación, por el trabajo que realizamos en la UASD – las deficiencias que arrastran los estudiantes que se reciben allí -, procuramos conversar en más de una ocasión al respecto, con gente amiga que también labora en el área docente, a nivel del sistema público y privado de la educación, en escuelas y colegios del país, recibiendo dos noticias muy desagradables ambas, en las que  todos  debemos reparar con mucha atención.

La primera de ellas fue, que hay estudiantes que logran conseguir por alguna vía copias de los exámenes elaborados para las pruebas nacionales; que las estudian previamente, y hasta buscan personas en capacidad de explicarles lo que ellos no saben hacer, o llenar. Claro, ¡así tienen que pasarlas!

La otra, muy preocupante también es que, según dicen algunos, no todos, hay una línea sutil bajada, principalmente a nivel de la las escuelas públicas, por su condición de gratuitas,  ya que en el caso de los colegios privados media otra fragancia, la cual no aparece escrita en ninguna parte localizable, pero que sí se les deja entrever de manera inductiva a los profesores, en el sentido de que los alumnos, aun no estén capacitados, no se les debe reprobar.

Que esa parece ser que una recomendación procedente de alguna institución educativa, o de financiamiento internacional para el área, la cual aquí se está acatando en un alto porcentaje, de manera discreta. Claro, sin reparar en los aspectos desfavorables que de la misma se puedan desprender para los estudiantes, como en efecto se vienen presentando, y quedan evidenciados al momento de tener que tomar las temidas pruebas nacionales. Obviamente, en aquellos que de ordinario, no pueden conseguir ninguna copia  antes de.

Entonces, de eso ser así, no debe resultarle tan sorprende a nadie la información sobre los resultados que arrojaron las últimas pruebas nacionales para el cuarto año del bachillerato, que se llevaron a cabo durante el mes de junio próximo pasado, en las que sólo un 60% de estudiantado logró aprobarlas.

Finalmente, y en honor a la verdad, también se debe señalar con relación a susodicha sutil disposición, que hay determinados profesores que, por no estar de acuerdo con esa práctica, la desoyen, y no promueven a ningún alumno que no haya logrado durante el  período académico una preparación razonable. Se la juegan, se corren el riesgo, en favor del aprendizaje los muchachos. ¡Así lo expresaron, tajantemente!

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