Omega: sin favor ni temor

Por Carlos Luis Baron sábado 17 de marzo, 2012

Mucho se habla de la libertad de prensa, y del derecho a la libre información. Pero ese derecho que sirve de fundamento a una sociedad civilizada, comienza por el reportero. Si usted levanta la mano al periodista que en la calle busca la noticia, está matando la verdad.

Cuando a un periodista se le obstaculiza su labor de informar, si le quita un derecho que se ha conquista con sangre y muerte. La libertad de prensa está en su face inicial en la libreta, el lápiz, el micrófono o la cámara de ese periodista que busca la noticia. El derecho a que no se obstaculice la labor de un reportero, sea de farándula o político, está por encima de la chercha de una presentadora de un canal de televisión extranjero, o de la impertinencia de un merenguero de calle.

La libertad de la prensa para informar y realizar la búsqueda de la noticia no es un relajo. Puede ser que los reporteros de Univisión lo vean con show de farándula, y que Omega se dé el lujo de empujar reporteros en ejercicio, pero ese derecho a la informacion ha costado mucha sangre en este país. La inconducta de Omega viola el derecho a la libre informacion de la prensa, y por lo menos se debió de llevar a cabo un juicio serio y responsable. Ni Univisión, ni Omega, ni el juez que trató el caso, han regalado a este país el derecho de un periodista a buscar la noticia, sin ser maltratado.

Lo único que pedimos es que se hiciera un juicio oral, público y contraditorio a Omega, donde se ventilara la acusación de que ejerció violencia contra reporteros que buscaban la noticia.

Defendemos el principio a la libre información. No importa si los alegados perjudicados lo toman a chiste. Si un segmento de la justicia se cruza de brazos, entonces nadie detendrá el golpeo a la prensa. La escolta de un político recientemente atropelló a una periodista y también muchos guardaron silencio. Mal precedente.

Cuando un agente de policía da un empujón a un periodista hemos protestado; cuando un político permite que se maltrate a un reportero, también. Ahora se presentó un hecho que atenta contra la búsqueda de la noticia, y eso debió ser conocido y sancionado en los tribunales.

A Omega no lo encontramos ni culpable ni inocente. Sencillamente el magistrado encargado de conocer el caso no actuó con responsabilidad, y lo puso en libertad. Hay indicios de que con su accionar, Omega obstaculizó un derecho de la prensa a informar.

Lo primero que ese magistrado tenia que conocer es que agredir a un periodista en la búsqueda de la noticia es un hecho cuasi-criminal. Poco importa si para los reporteros de Univisión eso no tiene importancia, y lo ven como una toma para un programa de televisión.

Al permitir inconductas como ésta estamos colocando la libertad de prensa en una hoguera rociada con gasolina. Hoy viola el derecho a la búsqueda de la información Omega, y mañana será un político y seguiremos cruzados de brazos.

Nosotros vamos a seguir defendiendo la libertad de prensa, como decía un maestro del periodismo dominicano, sin favor ni temor.