ONU se esfuerza para evitar nueva guerra entre Etiopía y Eritrea

Por lunes 12 de diciembre, 2005

Adis Abeba, 12 dic (EFE).- En el quinto aniversario del Acuerdo de Argel, que puso fin al conflicto armado que enfrentó a Etiopía y Eritrea entre 1998 y 2000 y que se cobró la vida de unas 100.000 personas, funcionarios de alto rango de las Naciones Unidas se encuentran en la región tratando de evitar una nueva guerra. Jean-Marie Guehenno, subsecretario general para las Operaciones de Paz de la ONU, y el general Randir Kumar Mehta, consejero para asuntos militares de Kofi Annan, se reunieron hoy en Adis Abeba, la capital de Etiopía, con el primer ministro del país, Meles Zenawi.

Tras la reunión, Guehenno dijo en rueda de prensa que la ONU aprecia el anuncio hecho el pasado fin de semana por el gobierno de Zenawi de que Etiopía se avendrá a las demandas del organismo internacional y reducirá el número de sus tropas en la frontera con su vecino del norte.

Los funcionarios de la ONU se trasladarán mañana martes a Asmara, la capital de Eritrea, cuyo gobierno rechazó como "intrascendente" la promesa etíope.

Eritrea acusó asimismo a Annan y la ONU de "entrometerse" y no obligar a Etiopía a aceptar la demarcación de la frontera común tal como se desprende del Acuerdo de Argel.

Pese a la promesa etíope, Guehenno puntualizó que el riesgo de una nueva guerra fronteriza entre Etiopía y su antigua colonia aun está "latente".

"Siempre existe el riesgo de que un error de cálculo desate una guerra. Nadie debe sentirse complacido en las actuales circunstancias", dijo el funcionario de la ONU, quien subrayó que está muy interesado en saber "cuál es la mayor preocupación de los eritreos" en estos momentos.

Subrayó que, aún cuando ambos países han expresado su deseo de mantener la paz, "eso no es garantía suficiente" para evitar un nuevo conflicto, ya que en los pasados cinco años se han registrado escaramuzas entre las tropas estacionadas en el área de la frontera común.

"Los incidentes menores pueden pasar a mayores debido a la desconfianza mutua, las malas interpretaciones y porque a veces los problemas escapan al control de los mandos (militares) locales", añadió.

El 12 de diciembre de 2000, Etiopía y Eritrea firmaron un armisticio por el que se comprometieron a aceptar como "final y vinculante" la decisión sobre la línea fronteriza que emanara de una Comisión Limítrofe.

En 2002, la Comisión determinó que la soberanía sobre el pequeño pueblo de Badme, cuya ocupación por parte de las tropas de Eritrea en 1998 fue el origen de la guerra, correspondía a ese país.

Etiopía nunca reconoció la decisión y renegó de sus obligaciones contraídas por el Acuerdo de Argel, lo que llevó a una nueva interrupción de sus relaciones diplomáticas con Eritrea.

Tropas de la Misión de la ONU en Etiopía y Eritrea (UNMEE, en inglés) velan por el respeto de la tregua a lo largo de la frontera común de 1.000 kilómetros y un corredor de 25 kilómetros, denominado Zona Temporaria de Seguridad (TSZ, en inglés), dentro de territorio eritreo.

Al cabo de tres años de estancamiento, Eritrea decidió resolver el asunto por su cuenta y tras declarar que, si era necesario, comenzaría la guerra nuevamente, prohibió en octubre pasado a la UNMEE sobrevolar o patrullar su territorio, incluida la TSZ.

Guehenno y Mehta fueron enviados a esta región del Cuerno de Africa para tratar de reducir la tensión después de que Asmara anunciara la semana pasada la expulsión del personal de nacionalidad canadiense, estadounidense y de los países europeos que integran la UNMEE.