Oposición denuncia “pacto” para minimizar el escándalo en Brasil

Por martes 30 de agosto, 2005

Por Eduardo Davis

Brasilia, 30 ago (EFE).- La crisis política en Brasil dio hoy un nuevo giro, ante sospechas levantadas por la oposición de un posible "pacto" entre el Gobierno y la Cámara de Diputados para tratar con "mano blanda" a los culpables de corrupción.

La tormenta la desataron unas declaraciones del presidente de la Cámara de Diputados, Severino Cavalcanti, quien negó la existencia de sobornos a parlamentarios y dijo que todo el escándalo en Brasil se resume a irregularidades en financiación de campañas, por lo que él aboga por "penas blandas", como un "voto de censura".

La oposición de derecha y de izquierda denunció inmediatamente la existencia de un "pacto" para minimizar las corruptelas en que están envueltos el Partido de los Trabajadores (PT) y otras formaciones de la coalición del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, que tienen a una veintena de legisladores amenazados de destitución.

La agenda del Congreso se alteró por completo y declaraciones que debían ser tomadas en comisiones de investigación por la mañana no habían empezado al caer la noche.

El presidente del Senado, Renán Calheiros, le salió al paso a Cavalcanti y garantizó que "desde el punto de vista del Congreso Nacional y del Senado se hará todo lo necesario para que haya investigaciones profundas y castigos ejemplares".

Las declaraciones de Cavalcanti provocaron debates no programados tanto en el Senado como en Diputados y en ambas cámaras se escuchó la reacción airada de una enorme mayoría de los legisladores.

El senador Antonio Carlos Magalhaes pidió que Cavalcanti sea separado de una comisión parlamentaria que representará a Brasil en la próxima Asamblea General de las Naciones Unidas.

"Si su elección como presidente de la Cámara de Diputados fue un absurdo, imaginemos lo que puede hacer este hombre en la ONU", dijo Magalhaes.

Coincidió además con otros opositores en que las declaraciones de Cavalcanti, a quien calificó de "neo-aliado" de Lula, insinúan que entre el presidente del Congreso y el Gobierno puede estar en marcha un acuerdo para minimizar los escándalos de corrupción.

En medio de la algarabía, otro senador dijo que esa declaración podría llevar incluso a la posibilidad de iniciar un juicio político contra el Presidente de la Cámara Baja.

Cavalcanti fue obligado a intervenir en una sesión ordinaria de la Cámara de Diputados para pronunciarse y aseguró que había sido "malinterpretado".

"Esa casa celará para que ningún inocente sea castigado, pero no dudará en reunir todas sus fuerzas para sancionar ejemplarmente a quienes por ventura avergüencen o hayan avergonzado al Congreso", declaró en medio de un coro de críticas.

Dijo que no es "desequilibrado" ni "irresponsable" y aseguró que no hay ningún pacto ni con el gobierno ni con alguna fuerza política para impedir que los culpables sean castigados.

Pero las explicaciones de Cavalcanti no convencieron a todos.

El presidente del derechista Partido del Frente Liberal, Jorge Bornhausen, dijo que Cavalcanti "ha quedado bajo sospecha y ahora faltará autoridad en la Cámara de Diputados".

En la Cámara Baja, el diputado Oscar Serraglio advirtió de los efectos que podría tener en la opinión pública "que todo acabe en nada, cuando ya se ha comprobado tanta cosa".

"¡Ay del Congreso si no le demuestra a la sociedad que cortará su propia carne para castigar a los culpables!", dijo Serraglio, miembro de una comisión de investigación que se prevé que esta misma semana pedirá la destitución de unos 20 diputados por corrupción.

En el Gobierno no hubo reacciones oficiales, pero Lula reiteró en un acto público que los culpables serán castigados, sea cual sea su partido, y volvió a admitir que el país enfrenta una "grave crisis".

No obstante, insistió en que esa crisis está siendo alimentada por sectores de oposición que pretenden aprovecharse de ella para adelantar la campaña para las elecciones presidenciales del año próximo. EFE

ed/emr