Oposición venezolana queda fuera de un Parlamento monocolor

Por lunes 5 de diciembre, 2005

Caracas, 5 dic (EFE).- La oposición en Venezuela ha quedado fuera del Parlamento tras las elecciones legislativas del domingo, a las que la mayoría de adversarios del presidente Hugo Chávez optó por no presentarse aduciendo su desconfianza con el Poder Electoral.

El partido gubernamental Movimiento V República (MVR) y fuerzas afines obtuvieron en las urnas los 167 escaños de la Asamblea Nacional (AN), a la espera de que el Consejo Nacional Electoral (CNE) dé los resultados finales de los comicios, en los que la abstención fue del 75 por ciento, según datos oficiales preliminares.

Esta es la primera vez en la historia reciente venezolana que partidos de una misma orientación política copan todos los escaños del Parlamento.

Con las nuevas circunstancias se abre una etapa de incertidumbre en las tareas legislativas y en la vida política del país que permite al presidente Chávez gobernar con un alto grado de discrecionalidad, sin otro freno que la Constitución.

El MVR anunció que obtuvo 114 escaños y que los 53 restantes correspondieron a partidos o personalidades independientes "que comparten su proyecto de cambio".

La desaparición de los opositores de la Asamblea se debió a que sus principales representantes decidieron boicotear las elecciones del pasado domingo, tras romper un compromiso de participación del que fueron testigos la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Unión Europea (UE).

Portavoces oficialistas han pronosticado que algunos de los partidos que han quedado al margen de la actividad parlamentaria desaparecerán del mapa político venezolano y citan los casos del democristiano Copei y del socialdemócrata Acción Democrática (AD).

Ambas agrupaciones se alternaron en el gobierno de Venezuela entre 1958 y 1998, periodo en el que AD tuvo cinco presidentes y los cristiano demócratas tres.

Los nuevos asambleístas tomarán posesión de los cargos el próximo 5 de enero para un periodo de cinco años que finalizará el 4 de enero de 2010.

La OEA y la UE, que encabezaron a más de 400 expertos internacionales que observaron los comicios y analizaron el funcionamiento del sistema automatizado de votación, indicaron que mañana, martes, presentarán un informe preliminar sobre el proceso.

Existe expectativa por ver si el informe confirma las irregularidades en el sistema de votación automatizada que sirvieron a la oposición para justificar su boicot al proceso.

Los sondeos previos a los comicios vaticinaban un claro triunfo oficialista de al menos 130 escaños de la Asamblea, que la retirada opositora amplificó hasta los 167.

También reflejaban la posibilidad de una alta abstención, superior al 80 por ciento según cálculos de lideres opositores, y que finalmente quedó en el 75 por ciento, apenas seis puntos por encima de la registrada en los comicios municipales de agosto pasado, en los que participaron todos los partidos.

Hasta ahora ningún líder opositor ha cuestionado la fiabilidad de los resultados del domingo ni ha denunciado el funcionamiento fraudulento del sistema automatizado de votación, ni ha acusado a las autoridades del CNE de favorecer a un sector.

Su discurso se ha centrado en afirmar que el nuevo Parlamento está "herido de ilegitimidad" porque no es plural al no contar con representantes de los partidos opositores retirados.

El Defensor del Pueblo, Germán Mundaráin, rebatió esa tesis y dijo que la legitimidad de la Asamblea no depende de que una oposición minoritaria decida participar o retirarse de su elección, sino de que la consulta cumpla con los requisitos señalados por la Constitución.

Los oficialistas plantearon además que casi ninguno de los cargos por elección que actualmente ocupan los opositores tuvo un respaldo porcentual de votos mayor al alcanzado por ellos, y nadie cuestionó su legitimidad.

Cerca de 14,5 millones de venezolanos fueron convocados a las urnas para elegir a los 167 parlamentarios de la Asamblea Nacional, a doce representantes en el Parlamento Latinoamericano y a cinco en el Parlamento Andino. EFE