Ortigas Sobre la Tumba de Peña Gómez

Por Carlos Luis Baron martes 6 de marzo, 2012

En el poniente que señala la Loma del Flaco, que pertenece a la Provincia de Valverde, nació un 6 de marzo de 1937, el líder popular de extraordinaria dimensión en el siglo pasado, caracterizado por tener un discurso seductor de masas y un ser humano de condiciones excepcionales.

Tuvo entre sus virtudes políticas, tener la capacidad de reconciliar a la familia perredeistas, siempre sometida a duras pruebas desde la llegada del partido al país, desde aquel memorable 5 de julio del año 1961.

Como partido que tiene 73 años desde su fundación en el Cano, la Habana, Cuba, ha tenido administradores y gerentes de grandes luces de líderes, también por otros que son producto de circunstancias históricas, muchos buenos hombres, pero desconocedores de lo que es un partido político.

El fundador del partido más grande del mundo, el Partido Comunista Chino, Mao Tse Tung, manifestó, que el partido estaba por encima hasta de la familia. Esto así porque la familia es la unidad primaria de la sociedad, por lo tanto es lo más grande para cualquier ser humano, pero el partido es el responsable de la vida de todas las familias que constituyen la esencia misma de la nación o República.

El partido es el instrumento para la búsqueda del poder, los dirigentes y militantes, somos los que tenemos la responsabilidad suprema de conducirlo al objetivo primario, por lo que, cuando se trata de un proceso electoral, nuestro ego, sensibilidades, resentimientos y traumas políticos, a los que ningún político escapa, no debe conducir nuestras emociones humanas.

El líder debe postergar sus querellas y ponerse por encima de las circunstancias intestinas, para asumir el trabajo disciplinadamente de modo que pueda conducir el partido hacia la toma del poder.

No salgo de asombro con la reacción del Presidente del PRD, a quien en múltiples artículos es puesto de relieve sus grandes virtudes políticas, humanas, profesionales y ese don de gente, que lo hace un dominicano excepcional.

Sin embargo, estando frente a la tumba del líder, al que todos veneramos, una abrupta respuesta, nos ha impactado de manera brutal.

Citamos el nuevo diario, “cuestionado por los medios sobre sus planes de integrarse a la campaña electoral, que está integrado de manera institucional desde que proclamó a Meja como candidato presidencial, el 8 de mayo. Después de lo ocurrido en la convención, que ha documentado que estuvo plena de irregularidades, no se puede esperar que andemos dando brincos en una patana, dijo Vargas, pero estamos cumpliendo nuestro rol desde el punto de vista institucional, reiteró.

Al presidente del PRD también se le preguntó qué haría para buscar votos en apoyo de Mejía, y dijo al respecto que está haciendo su trabajo desde su rol institucional, aunque no tiene funciones ni siquiera de portero o barrendero en el Comando de Campaña, y que son el candidato presidencial y su comando quienes tienen que hacer los mayores énfasis para llevar al partido al triunfo.”

Ese no era el momento, ni el lugar para esas querellas internas, estaba frente al mausoleo, del Dr. José Francisco Peña Gómez, lugar sagrado, propicio para hacer un compromiso con la victoria del partido, por el que este gastó su existencia humana, había que ofrendar flores blancas al líder, no llenar su tumba de Ortigas hechas palabras.

Hay que revisar los resquicios del alma, yo siempre me he resistido a creer que Ud. Coincide con el contrario, por los cruentos procesos partidistas u otros intereses que arrastran a los seres humanos a divorciarse de sus esencias intrínsecas.

En el momento en que un militante o dirigente, acepta una función dentro del aparato partidario, no se debe a sus propios instintos o propósitos, se debe única y enteramente a los objetivos supremos del partido, que es la conquista del poder.