Papa asegura respaldo Iglesia a Quito contra pobreza y corrupción

Por lunes 29 de agosto, 2005

Ciudad del Vaticano, 29 ago (EFE).- Benedicto XVI aseguró hoy el respaldo de la Iglesia católica al Gobierno ecuatoriano en la lucha contra la desigualdad y la corrupción, desafíos que instó a afrontar "con auténtica solidaridad" para lograr el crecimiento y desarrollo del país.

Así lo indicó en el discurso que pronunció al nuevo embajador de Ecuador ante la Santa Sede, Francisco Salazar Alvarado, ante quien subrayó la necesidad de "buena voluntad y colaboración" de los ciudadanos "de todos los estratos sociales".

"Ecuador, como muchos otros países, se ve aquejado también por problemas de orden económico, social y político", recordó el Pontífice, que insistió en que en la búsqueda de soluciones tienen un papel especialmente relevante "los responsables de las diversas instancias políticas y socio-económicas".

"Urge una unión de intentos y voluntades para hacer posible una continua unión de los gobernantes ante los desafíos del mundo globalizado, que es necesario afrontar con auténtica solidaridad", dijo.

El Papa citó a su predecesor Juan Pablo II para indicar que es precisamente la solidaridad la que debe inspirar la acción de individuos, gobiernos, organismos y "todos los miembros de la sociedad civil" para obtener "un justo crecimiento de los pueblos y las naciones".

En referencia a la voluntad del Gobierno de Quito de combatir la corrupción y la desigualdad, mensaje que le transmitió el nuevo embajador, Benedicto XVI afirmó que la transparencia y la honradez en la gestión pública favorecen la confianza de los ciudadanos en sus autoridades y "son la base para un desarrollo justo".

En estas tareas, aseguró, los responsables de las entidades oficiales encontrarán en la Iglesia "la colaboración adecuada para la búsqueda de soluciones justas".

También recordó la "asidua colaboración" de la Iglesia Católica "ante el lamentable problema de la emigración", que lleva consigo, dijo, "toda una secuela de incertidumbres, dificultades y dolor de las familias, especialmente cuando se dejan atrás hijos de tierna edad".

En este sentido, pidió "ayudar a su mejora económica" y "conservar y acrecentar los ricos valores culturales y religiosos que forman parte del bagaje con el que un día partieron".

El Papa recordó por otra parte ante el nuevo embajador ecuatoriano su visita a las circunscripciones eclesiásticas de Cuenca, Ambato y Quito en 1978 para presidir, como enviado extraordinario, el III Congreso Mariano Nacional en Guayaquil.

"Fue una experiencia muy positiva que me permitió aquilatar el acervo de fe y de adhesión a la Iglesia católica que caracterizan al pueblo ecuatoriano", señaló.

El Pontífice concluyó su mensaje con el deseo de que el pueblo ecuatoriano "vaya progresando de manera serena y pacífica". EFE