Papa: hay que discernir entre camino de pasiones y de conciencia

Por viernes 19 de agosto, 2005

Colonia (Alemania), (EFE) – El Papa dijo a los jóvenes, hablando en español, que al elegir un criterio de vida hay que saber tomar decisiones justas y que el hombre debe optar "entre el camino que sugieren las pasiones o el que indica la estrella que brilla en la conciencia".

Benedicto XVI pronunció un discurso ante varios cientos de miles de jóvenes procedentes de los cinco continentes que le dieron la bienvenida a la XX Jornada Mundial de la Juventud, que se celebra en Colonia, a los que aseguró que Cristo no quita nada a los hombres y que sólo éste puede dar la felicidad.

El discurso lo pronunció en varios idiomas, durante el trayecto en barco que realizó por el Rin en la ceremonia de bienvenida, que se desarrolló a lo largo del río y en la catedral de Colonia, donde se guardan las reliquias de los tres Reyes Magos.

Cada vez que cambiaba de idioma para leer una parte del mismo, los jóvenes de esa lengua rompieron en aplausos, vivas, en la misma línea que en las citas con el fallecido Juan Pablo II, el "inventor" de estas jornadas.

Cuando habló en español, los 50.000 españoles y latinoamericanos presentes le aclamaron como una estrella del pop, a la vez que ondeaban banderas nacionales.

La parte leída en español fue la siguiente:

"Cuando se perfila en el horizonte de la existencia una respuesta como ésta, queridos amigos, hay que saber tomar las decisiones necesarias. Es como alguien que se encuentra en una bifurcación: ¿Qué camino tomar? ¿El que sugieren las pasiones o el que indica la estrella que brilla en la conciencia?".

"Los Magos, una vez que oyeron la respuesta 'en Belén de Judá, porque así lo ha escrito el profeta' decidieron continuar el camino y llegar hasta el final, iluminados por esta palabra. Desde Jerusalén fueron a Belén, es decir, desde la palabra que les había indicado dónde estaba el Rey de los Judíos que buscaban, hasta el encuentro con aquel Rey, que es al mismo tiempo el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo".

"¡Podemos imaginar el asombro de los Magos ante el Niño en pañales! Sólo la fe les permitió reconocer en la figura de aquel niño al Rey que buscaban, al Dios al que la estrella les había guiado. En El, cubriendo el abismo entre lo finito y lo infinito, entre lo visible y lo invisible, el Eterno ha entrado en el tiempo, el Misterio se ha dado a conocer, mostrándose ante nosotros en los frágiles miembros de un niño recién nacido".

"Durante estas jornadas contemplaremos con el mismo asombro a Cristo presente en el Tabernáculo de la misericordia, en el Sacramento del altar", dijo el Papa.