Para limpiar la imagen de la UASD, una propuesta

Por Carlos Luis Baron martes 24 de julio, 2012

La crisis que afecta a la UASD es más compleja de lo que dicen e informan algunas voces vinculadas a los más de ochenta grupos de interés que operan en el seno de la institución.

Cada grupo tiene su propia visión de lo que acontece en la UASD. Y los grupos cohabitan en los gremios principales de la academia. En cada gremio operan decenas de subgrupos, cada uno tratando de “avanzar”, de colocarse en mejor posición para cuando se asome el momento alegre del reparto que la academia viene asumiendo desde la década de 1990, cuando se inició el proceso que ahora corroe los cimientos morales e institucionales de la Primada de América.

Siendo la UASD la principal institución de educación superior del país, con una tradición que debería ser motivo de orgullo para el buen dominicano, mucha gente no asimila, no acepta que ahora esté inmersa en la pobreza moral, cuando debería ser un faro de luz en medio de las tinieblas que parecen cobijar todo el cuerpo social dominicano.

Ante esa fea realidad, gana terreno la teoría de que la UASD es un reflejo distorsionado de las nuevas realidades en que se debate la sociedad dominicana. El deterioro se asienta con más fuerza en las diversas instituciones del Estado, que ve aumentar sus debilidades a la par de políticas asistencialistas, clientelistas y patrimonialistas que trazan las pautas y las convierten en verdaderos elefantes blancos.

Los grupos de interés que ahora no están “guisando” en la UASD, alegan que actuales las autoridades carecen de moral para aumentar los créditos y los servicios de los estudiantes porque en la academia abundan las “botellas”, los “supervisores”, los “enlaces” y las “actividades conexas” que se “tragan” una parte significativa del presupuesto universitario.

La nómina supernumeraria es ahora el punto de partida de la crisis que afecta a la UASD. El periódico digital 7 Días, del 23 de julio, investigó la nómina de los empleados administrativos, que está colgada en la página web de la academia, y concluye en que el personal supernumerario se “engulle el presupuesto con una voracidad de ave de rapiña”.

“Existe la presunción -sigue diciendo el diario- de que la hipertrofia del personal administrativo es fruto del favoritismo, el clientelismo y la corrupción”. Para avalar su afirmación, 7 Días aporta los siguientes datos: que la oficina del Rector no parece ser un modelo de austeridad, porque en ella “trabajan” 49 empleados que en conjunto devengan salarios ascendentes a 578 mil pesos mensuales; que con ella “compite” la Secretaría General, con 34 empleados que se “engullen” más de un millón de pesos; que en la administración del Economato Universitario existen 145 empleados que se “chupan” más de 3 millones de pesos; que en la Biblioteca Pedro Mir sus 95 empleados ganan 2 millones, 300 mil pesos; que en el Comedor Universitario, 92 empleados absorben 2 millones, 300 mil pesos; que en la Consultoría Jurídica, 23 empleados (19 de ellos abogados) devengan salarios por casi 900 mil pesos; que en el Departamento de Seguridad, 203 vigilantes se llevan casi 4 millones de pesos.

Si sumamos los montos devengados por los 548 empleados que “trabajan” en esas seis dependencias universitarias, el derroche alcanzaría a algo más de 14 millones mensuales, unos 168 millones de pesos cada año. Pero ese sería un cálculo muy simplista, porque en la UASD abundan los casos de profesores con funciones administrativas y empleados que con funciones docentes. La investigación del diario digital no dice nada al respecto, pero sabemos que las cifras aportadas podrían ser menores.

Un paso interesante para empezar a resolver la crisis de credibilidad que afecta a las actuales autoridades universitarias, sería aceptar la propuesta del Rector Mateo Aquino Febrillet para que en la UASD se haga una verdadera auditoría a la nómina de la institución. “Sobre las botellas –dijo el Rector, según reporta hoy Noticia Libre.com, he propuesto que una comisión externa de la UASD sea la que se encargue de manejar los registros de pagos que están en la Internet, disponibles para todos los usuarios”. Asimismo, pidió al movimiento cívico Participación Ciudadana, a Nuria Piera, a Alicia Ortega, a los periodistas, hacer un estudio comparativo, departamento por departamento, para evaluar al personal administrativo, sus labores y sus sueldos.

De manera que si los grupos de interés que ahora no participan del festín en la UASD desean superar la crisis, deberían aceptar el reto del Rector para que se aclare, con cifras reales, dónde están las botellas, cuántas son, cuánto cobran, dónde realizan su trabajo, dónde deberían estar, porque parece ser que muchas de ellas lo están cogiendo suave y si se comprueba que cobran sin trabajar, deben ser reubicados y enviarlos a los centros donde puedan justificar sus salarios, porque es cierto, la UASD necesita más personal, tanto docente como administrativo.

Tan pronto una auditoría externa aclare el sensible y espinoso tema del personal supernumerario y sus salarios, entonces los grupos de interés, si realmente defienden a la UASD, deben unirse a las autoridades para demandar un mayor presupuesto para la academia. La UASD necesita más recursos porque cada año aumentan sus necesidades. Pero es muy necesario tener primero calidad moral para exigir un mayor presupuesto. Es necesario limpiar la academia para luego reajustar los créditos y los servicios, si fuere necesario. Una academia eficiente, limpia, transparente, como una tacita de cristal, será una institución honorable, respetable, creíble, con elevada moral para solicitar mayores atenciones por parte del gobierno.

Continuar con la campaña de ataques entre los grupos de interés no conduce a ninguna parte. Ahora lo que se impone es el consenso universitario y ese consenso debe partir con la auditoría que propone el Rector, para limpiar la imagen de la UASD.