Para mejorar la Universidad Autónoma

Por Carlos Luis Baron viernes 29 de junio, 2012

Dentro de los problemas que acusa la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) está la baja oferta de asignaturas para sus alumnos al presentar la programación de cada semestre académico.

Por años venimos escuchando las quejas de los alumnos: “quería siete materias, pero solo conseguí dos”, “no programaron esa materia y ella es pre-requisito de tres”. "a este ritmo terminaré la carrera en diez o doce años”

Hemos hurgado la causa de la baja oferta de asignaturas y la hemos encontrado en que la institución planifica para los docentes y no para los alumnos, provocando un en taponamiento que incrementa el tiempo de los estudiantes para concluir una carrera, por cuanto frena su avance y retrasa que puedan completar sus estudios como se les oferta al momento de poner en sus manos la relación de asignaturas que deben aprobar en cada semestre académico.

¿Cómo corregir esta situación perjudicial para los alumnos sin afectar los ingresos económicos de los maestros? Sencillo, bastaría con invertir la manera de programar la docencia. Una opción puede ser habilitar el sistema de informática para que una vez finalicen las pruebas del segundo examen parcial, los estudiantes realicen una preselección de asignaturas para el próximo semestre que satisfaga sus necesidades.

Con este levantamiento de información realizar la asignación docente para los profesores sin reducir sus emolumentos contratándolos por tanda, garantizando su tiempo al servicio de la institución.

Ninguna institución de servicios puede sujetar su oferta a las necesidades del personal que paga, pues se supone que se les ha contratado no para satisfacer sus propias demandas, sino la de sus clientes, que en este caso son los alumnos.

Cuando en los años ochenta la Universidad se quedo sin alumnos, procedió a garantizar los sueldos de sus profesores mediante la creación de las denominadas actividades conexas. Es decir los estudiantes no venían a la UASD, pero se garantizó la permanencia de sus docentes distribuyendo entre ellos los fondos que se recibían por vía del presupuesto nacional. Hoy que los alumnos han regresado estamos obligados a garantizar su salida en el tiempo ofertado usando el mismo método de los ochenta.

Facilitar que los alumnos puedan completar sus estudios en el tiempo ofertado es responsabilidad de la Universidad y ella tiene que adoptar las medidas que lo aseguren para aumentar su rentabilidad, pues el tiempo es la más importante de todas las variables, ya que en tiempo se mide la existencia misma del ser humano. Perder el tiempo y hacer que otros lo pierdan por displicencia es inaceptable para una comunidad científica.

El autor es catedrático universitario y dirigente del PTD