Patilengua: nueva exquisitez del menú político criollo

Por Carlos Luis Baron domingo 24 de junio, 2012

Confieso que no conocía la existencia de la palabra Patilengua, una especie de “extraña exquisitez” servida en el variado, abundante y suculento menú a que nos tienen acostumbrados los políticos criollos, en las romerías y fastuosidades propias del proselitismo en que cada cuatro años nos vemos envuelto los dominicanos.

Pienso que los filólogos y académicos de la Real Academia de la Lengua, tienen en esta nueva frase un ingrediente a ser tomado en cuenta para su posible incorporación como vocablo en su archiconocido “mataburros”.

El “ocurrente epíteto”, lo escuché a penas unos cuantos días de concluido el certamen electoral del 20 de mayo, de labios de un “pintoresco” y “lengua armada” del PRD, el Dr. Andrés Henríquez, quien fuera bautizado con el mote de “Dr. Muerte” por Peña Gómez, atendiendo no sé a cuáles motivaciones.

La frase vino a cuento, cuando en un programa de televisión, el Dr. Henríquez argumentaba sobre las causas, que según él, ocasionaron la derrota de Hipólito Mejía en las elecciones presidenciales pasadas.

Andrés explicaba que las motivaciones de la derrota del candidato presidencial del PRD no estuvieron en la ausencia física de Miguel Vargas en el proceso, sino a que esta vez el menú de “Pichirrí” dado por Mejía a Danilo Medina y a Leonel Fernández en la contienda electoral del 2000 cuando resultó electo Presidente, lo sustituyó por un “extraño” plato cuyos elementos esenciales lo constituyó “la pata y la lengua”. De ahí devino la palabra “Patilengua”.

“Para un buen entendedor pocas palabras bastan”, reza el dicho popular, y en buen dominicano, todo el que pudo ver y escuchar ese programa, comprendió que el Dr. Andrés Henríquez se refería a las “metidas de patas” y a la “incontinencia verbal” de Hipólito Mejía durante toda la campaña y preeminentemente en la recta final de la misma, lo que provocó un estrepitoso derrumbe de su candidatura, alejándose del sentimiento hasta de las amas de casas, cuyo sector tradicionalmente vota por el PRD.

De manera que un extraño menjurje llamado “Patilengua”, aderezado con otras “especies” no menos dañinas y tóxicas al proceso como la compra de cédulas, el uso abusivo de los recursos del Estado a favor del candidato oficialista, el chantaje y la intimidación policial de electores, los avasallantes recursos mediáticos y la corruptela complaciente fueron las causas de su derrota, no otra cosa.

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