Poder Judicial

Por Carlos Luis Baron viernes 8 de junio, 2012

El sistema judicial dominicano tiene muchos puntos blandos. Es un atleta que ejercita el pecho y los brazos, pero las piernas son de gelatina. Está dando buenos pasos, pero se necesita tiempo para echar las fibras.

El Código Procesal Penal fue un punto de avance en la judicatura dominicana. Es un instrumento que se basa en que todo hombre es inocente hasta que se le pruebe la culpabilidad, con pruebas y en juicio oral, público y contradictorio. Hasta hace unos años, un juez, con su conciencia, o con presión de la policía o la fiscalía, determinaba la culpabilidad. Las pruebas eran circunstanciales, y más importancia tenía el expediente original.

Con el código todo eso terminó. Las pruebas son concluyentes. Pero los abogados, los fiscales y la policía, siguen adheridos a los viejos procedimientos, y a veces tienen un buen expediente, pero sin las pruebas en las manos. Hay también jueces venales, o irresponsables.

O sea todo está metido en los problemas de aplicación que tiene el código, que debe ser modificado. Sus fallas, benefician a los delincuentes, y puedan hacer caer las rejas sobre un ciudadano común y corriente, no ducho en burlar a los tribunales. Aquí no hacen falta mayores penas, ni acumulación de penas, ni 40 o 50 años de prisión.

No es una celda libre o aislada lo que está fallando, sino el sistema. Hay que cerrar las fisuras que permiten que un preso tenga celular en la cárcel o que fume marihuana. La justica debe ser estricta en la aplicación de la pena, de acuerdo a la comisión del delito, pero dejaría de ser una diosa con los ojos tapados y una balanza en la mano, si ajusta medidas de venganza.

Salvo por un caso de indisciplina y en forma momentanea, no caben los calabozos dentro del sistema judicial dominicano, ni las solitarias, ni cualquier otro instrumento que lleve a un preso a ser sometido a tortura. Si un hombre que cometió un delito está en libertad, es que se ha doblado un juez, es torpe un fiscal o la investigación policial careció de parámetros científicos. Lo que tenemos es que mejorar y fortalecer el sistema judicial. Si los dominicanos pierden la fe en el sistema judicial, entonces vendrán los linchamientos.

Lo que está mal, no es que un preso vaya a una celda de aislamiento, sino que un juez ponga en libertad a un culpable, para que siga haciendo daño a la sociedad.

Hay el caso presentado por el Procurador General de la República, de una jueza que puso en libertad a un acusado que golpeó a un fiscal en ejercicio. Y las declaraciones del jefe de la Policía de que había estado recientemente preso, uno de los implicados en la muerte del hijo de un diputado.

Los que fueron blandos para que esa celda se abriera, son los responsables por esta ola de crimenes. Los que tienen en sus manos la aplicación de penas dentro del marco legal, pero dejan en libertad por cualquiera razón, son los responsables de la violencia.

No busquemos nuevos ingredientes, de penas mayores o celdas de asilamiento, que no van a solucionar el problema. Fiscales, Jueces y policías incorruptibles y verticales, es lo que garantiza el poder de la justicia.

El mejor instrumento de investigación es la lupa, y no el bate