Policía busca por cielo, tierra y agua los restos de madre hispana estrangulada

Por martes 4 de octubre, 2005

NUEVA YORK._ El confesado asesinato de la joven madre colombiana Mónica Rivaneira Lozada, estrangulada por un novio la semana pasada, se ha convertido en uno de los crímenes más conmovedores de los últimos años en la ciudad, por las características que lo envuelven y que tiene como protagonista y sobreviviente a su hija Valerie de 4 años de edad, ahora en custodia de las autoridades de protección al menor.

La menor, que fue encontrada por un bombero vagando sola, descalzo, hambrienta y sedienta en la calle 76 del condado de Queens, fue quien pudo ofrecer las pistas para que la policía diera con las informaciones y posterior arresto de quien ella llama uno de sus dos “padres”.

César Ascarrunz, tras ser detenido por detectives de homicidios y contradecirse en sus versiones, cambiando sus historias en los interrogatorios, finalmente confesó haber asesinado a Mónica, diciendo que puso sus restos en una bolsa plástica que depositó en un contenedor de basura.

Después de eso, Ascarrunz de 32 años de edad, narró que fue a dejar la niña en la calle donde la abandonó y que cuando regresó, ya un camión recogedor de basura, se había llevado el macabro paquete.

Desde ese momento, la policía busca frenéticamente, con todos los recursos disponibles, por cielo, tierra y agua, el cadáver de la víctima, quien algunos creen, estaba conviviendo con dos hombres a la vez, ninguno de los cuales es el padre genético de la pequeña Valerie.

Usando botes, aparatos electrónicos, perros especializados, buzos, helicópteros, detectores y robots, la policía mantiene la intensa pesquisa, para tratar de dar con el cadáver de la colombiana.

La mujer, trabajaba como camarera en el bar “Hairo´s” de la calle 76 en el sector de Jackson Heights, mayormente poblado por colombianos residentes en Nueva York. El asesino convivía con su víctima en un apartamento de Forest Hills en el mismo condado de Queens.

El parque de la zona, se ha convertido en uno de los puntos donde los expertos, han concentrado la primera etapa de la búsqueda, por no creer la versión del asesino de que tiró a la basura el cuerpo de la víctima.

Dada la gran dificultad, que ha experimentado la uniformada hasta el momento, algunos se especulan que Ascarrunz, pudo haber descuartizado en varios pedazos el cuerpo de Mónica, lanzando los restos en diferentes lugares. Ello, si la versión se comprueba, se convertiría en un “rompe cabezas” humano para las autoridades que tendrían que “armar” el cadáver.

El parque tiene 538 acres, la policía también está utilizando caballos para poder penetrar a zonas boscosas de Queens. Las pesquisas se movieron en la mañana de hoy al Flushing Meadow Park, un complejo deportivo con un extenso terreno y un lago, donde los investigadores usaron a sus buzos, botes y perros, así como equipos de sumergimiento acuático.

El juez Anthony Ferrara en cuya decisión estaría el destino de Ascarrunz, lo mantiene preso sin derecho a fianza y éste tendrá que regresar a la corte criminal el próximo 17 de este mes.

Según lo informado por el vocero de la fiscalía de Queens, Kevin Ryan, Ascarrunz, confesó que después de ahorcar a la mujer en un momento de rabia, trató de revivirla y con ese propósito le cortó la garganta para que respirara, pero al ver que no lo hacía, decidió echar el cadáver a la basura.

Originalmente, el confeso homicida, había rechazado un abogado. Dijo que la había tirado a unas cuadras de su casa, en la acera de la calle 108 y la avenida 66 y que al regresar al lugar, cinco horas después, las bolsas ya no estaban.

El abogado de Ascarrunz, Christopher Renfron, trató de invalidar la confesión, alegando que al victimario no se le había permitido con su representante legal.

Los detectives, regresaron al apartamento de la colombiana, fortaleciendo las evidencias, porque recibieron la información de que allí, había rastros de sangre.

El matador, se graduó de médico en su país natal Bolivia, pero en Estados Unidos se vio obligado a trabajar como portero. La fiscalía dijo que Ascarrunz, podría enfrentar entre 25 años a cadena perpetua en prisión.